Ecuador se alista este domingo 7 de febrero a vivir una nueva jornada electoral donde se elegirán a las principales dignidades.

Los ciudadanos sufragarán para designar a presidente y vicepresidente de la República, 137 asambleístas (15 nacionales, 116 provinciales y 6 del extranjero) y 5 parlamentarios andinos.

Tras las reformas del Código de la Democracia en el 2019 se estableció emplear el método Webster para todas las elecciones pluripersonales y ya no solo para los asambleístas nacionales. Antes se empleaba el método D'Hondt.

"El método D'Hondt tiende a favorecer a las mayorías, mientras que el método Webster tiende a favorecer a las minorías, es importante también destacar es que el método Webster se había aplicado por primera vez en las elecciones generales del 2009, luego de que entró en vigencia la Constitución del 2008", explicó Gabriela Rosas, docente de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UIDE y experta en sistema de partidos, consultoría política y gestión de gobierno.

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Sin embargo, recuerda que en el 2013 se realizaron cambios que no respetaron el calendario electoral que permitió la hegemonía legislativa.

La diferencia entre ambos métodos de asignación de escaños es la forma de dividir los votos obtenidos por cada partido. En el método D'Hondt estos se dividían para números consecutivos dependiendo de los escaños que se debían repartir, mientras que en el método Webster se lo hace en divisores impares hasta llegar al número de escaños disponibles.

Por ejemplo, tomando como referencia la elección del 2017, en la circunscripción 1 los cinco escaños para asambleístas provinciales se repartieron entre dos partidos. Los votos válidos de cada partido se dividieron para 1, 2, 3, 4 y 5.

Mientras que con el método Webster, los votos válidos de cada partido se debían dividir para 1, 3, 5, 7 y 9 debido a los cinco escaños que se repartían. Con esto dos movimientos tendrían dos curules y un tercer se le asignaría el quinto escaño.

De color crema se encuentran definidos los escaños asignados.

Este será el quinto método que se aplicará en el país para asignar escaños. En la antigua ley de elecciones cuando se retornó a la democracia existía una fórmula de coeficientes y residuos. En el 2002 se utilizó por primera vez el de D'Hondt, mientras que en el 2004 fue el turno del sistema Imperial, en el 2007 se utilizó por única vez el sistema de Hare para elegir a los asambleístas constituyentes. Mientras que el de Webster se aplicó por primera vez en el 2009.

Rosas también enfatiza que el electorado enfrenta un nuevo desafío, especialmente los jóvenes, al retornar las listas cerradas y bloqueadas tras más de 20 años de votar con listas abiertas, es decir, que en elecciones pluripersonales se podía elegir a un candidato sin importar su ubicación dentro de la papeleta. Ahora la mayoría de posibilidades de acceder a una curul la tendrán quienes la encabezan.

Debido a este retorno, la especialista advierte que se podría anular el voto si no se lo realiza de manera correcta. Además que este proceso electoral presenta un escenario inestable e incierto por diversos factores.

"Lo que va a suceder ahí es que van a entrar según el orden que se haya establecido previamente las listas. Al mismo tiempo, el método Webster va a permitir que las minorías tengan mayor posibilidad de representación y de esta manera se va a fortalecer el proceso democrático", recalca. (I)