Joaquín Ángel Gabriel Viggiano, un chico argentino de 12 años que deseaba un celular nuevo para Navidad, tuvo una gran idea para poder comprárselo: diseñar y fabricar con sus propias manos unos novedosos arbolitos navideños.

Joaquín, quien vive con su familia en la localidad de Los Perdices de la provincia de Córdoba, no elabora los árboles tradicionales, sino que son diseñados con hierro, tal como le enseñó su papá.

"Él estaba aprendiendo a soldar con el papá, que es soldador y trabaja en una metalúrgica, y desde hace un tiempo y por curiosidad le pide que le enseñe. Cuando vio que le salió tan lindo nos pidió permiso para hacer más y venderlo y así poder cambiar el celu. Me pareció bien y lo publiqué en mi estado de WhatsApp para que se enteraran los más íntimos y ayudarlo", cuenta orgullosa Guadalupe Vega, su mamá, a Infobae.

Joaquín con los arbolitos de navidad de hierro que fabrica él mismo.

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Según lo describe su madre, Joaquín es un niño con mentalidad de adulto y entiende el esfuerzo que hacen sus padres para que nada les falte, por eso usó su ingenio y talento.

“Nunca me dijo que quería que le compre uno nuevo, pero sí decía todo el tiempo que quería cambiar el que tenía. Nosotros todavía no teníamos pensado cambiárselo porque era nuevo. Es bastante maduro y sabe que hay otras necesidades en las que se invierte la plata que no sea estar cambiando de celular continuamente así que decidió hacerlo por su propia cuenta y le salió muy bien. Tengo una emoción enorme porque es algo que logró él solo y creo que les da un ejemplo a los chicos de su edad y a nosotros porque demostró que cuando uno quiere algo solo hay que proponérselo y hacer que suceda”.

"Quería un nuevo celular o una PlayStation 3 y se me ocurrió esta idea", manifestó Joaquín al medio local El Once, por lo que puso manos a la obra: “Un arbolito me lleva medio día y los vendo a 1.300 pesos (alrededor de 16 dólares) cada uno. Uso una amoladora, soldadora y todos los elementos de protección. A las maquinas no les tengo miedo, pero sí mucho respeto, porque con un solo error podés perder la vida”.

En total vendió 10 arbolitos, los necesarios para comprar el teléfono que quería.

Joaquín posa feliz con el celular que acababa de comprarse.

"Me dio miedo de que se caiga y rompa, pero me sentí muy feliz”, dijo a Infobae sobre las sensaciones que tuvo luego de hacer su primera compra con el dinero que ganó y experimentar a el fruto de su esfuerzo.

El niño, amante del dibujo y la lectura, responde sobre su futuro teniendo en claro lo que desea para su vida. Cuenta que este verano, aún sin fecha definida, “nos iremos de viaje de egresados a Villa Carlos Paz” y que el año próximo comenzará la secundaria en una escuela especializada en electrónica. (I)