En la toma de versión libre y voluntaria al ciudadano israelí-australiano Oren Sheinman, el fiscal Víctor González preguntó: ¿Diga el que declara, si usted ha recibido amenazas de muerte durante el tiempo que ha estado privado su libertad? Sheinman afirmó: “Sí, todo el tiempo he recibido amenazas, específicamente por Jacobo Bucaram, quien es el hijo del expresidente Abdalá Bucaram Ortiz, mediante mensajes de WhatsApp”.

Era el corolario de esa versión, que culminó a las 21:20 del sábado 8 de agosto, en una cama del hospital Abel Gilbert Pontón, conocido como Guayaquil. Sheinman estaba asilado ahí luego de que quedó herido en un ataque sufrido en el pabellón Consular de la Penitenciaría, a las 04:00 de ese mismo sábado. Se salvó, pues su compañero Shy Dahan (quien se identificaba también como Tomer Sheinman) murió golpeado en esa cárcel.

Durante su versión, el herido había citado en varias ocasiones a los Bucaram: "Los últimos dos días hubieron varias llamadas y mensajes de Jacobo Bucaram y Abdalá Bucaram, que si hablamos y mostramos evidencias nos van a matar, al igual que a nuestra familia, no importar que vivan en ‘otro mundo’, hubieron muchas llamadas y mensajes".

Agregó: "Reina, quien es el director de la cárcel, dijo que tenía un contrato sobre nuestras cabezas, que Bucaram quiere nuestras cabezas".

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Sheinman y Shy Daham eran claves dentro de un proceso que por presunta asociación ilícita en la comercialización de medicamentos en los hospitales se lleva adelante contra 15 personas, entre ellos los hijos de Bucaram, Abdalá (Dalo), Jacobo y Michel, que tienen prisión preventiva y están prófugos; además de la esposa de Dalo, Gabriela Pazmiño, quien tiene medidas sustitutivas.

Los extranjeros habían sido detenidos el 2 de junio pasado. Tenían en su poder unos 300 000 dólares y estaban siendo procesados por enriquecimiento no justificado. En sus declaraciones habían dicho que supuestamente vendieron medicinas e insumos a Jacobo Bucaram y que con él se reunían.

En la declaración ante el fiscal la noche del sábado, Oren Sheinman estaba aterrado, pero contó con detalles sobre el ataque. Reveló más nombres, según una copia de esa versión a la que este Diario accedió.

“Me desperté sintiendo que mucha gente estaba en el lugar, y que mucha gente me tenía puesto cosas en mi rostro. Me estaban estrangulando, creí que iba a morir y estaba seguro que iba a pasar eso y no podía hacer nada. Decidí sentarme, moverme, había mucha gente en la celda... sentí otros golpes, en la parte delantera y trasera de la cabeza, perdí la conciencia y me caí”, contó al fiscal.

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Oren agregó: “Después no sabía en cuánto tiempo me desperté en el piso de la escalera, no había nadie, allí vi a mi amigo Sheinman Tomer, quien tenía una pesa en la cara, intenté moverlo, pero él no se movió, intenté arrastrarme hacia afuera a pedir ayuda”. Pasaron al policlínico de la Penitenciaría. Allí él vio a los guías que habrían participado supuestamente en el ataque.

“Después un guía llegó donde yo estaba, específicamente el que está afuera de esta habitación del hospital, él me pateó, yo tenía sangre y agua en el rostro, y mientras él me seguía pateando vi a una persona uniformada... y me llevaron abajo hacia la clínica”, agregó.

Relató el extranjero que debió esperar horas hasta ser sacado de la cárcel por la Policía para llevárselo al hospital. Entonces dio otro nombre: “El jefe de guías Preciado estaba último, yo le pregunté en mi poco español, por qué dejó el día lunes entrar al abogado de Bucaram, él hizo una seña, diciéndome que esté callado o me iba a morir, y obviamente me sentí molesto, grité y el guía que está en este momento tras la puerta volvió nuevamente y me tomó de la mano, me arrojó al piso y me pateó, me pisó y me puso una mano en la espalda, luego las esposas y me dijo ‘tranquilo, tranquilo’”.

Al cerrar la primera parte de su versión, el extranjero declaró: “Quiero decir al fiscal todo de la manera correcta sin cometer errores, pero me siento asustado respecto a los guías, los Bucaram y el director de la cárcel, necesito alimentarme, dormir, relajarme…”.

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En la rueda de preguntas, el fiscal le mostró fotos. Al mirar una de ellas señaló que se trataba de Chávez o Chames, el supuesto jefe de su pabellón. Lo señaló como el presunto allegado a los Bucaram. Relató que él les habría dicho que los Bucaram querían hablar con ellos y que inclusive él los llamó desde su teléfono.

Abdalá Bucaram dijo que la grabación filtrada era parte de su ‘defensa técnica’

El expresidente Abdalá Bucaram aseguró este martes que el audio filtrado este fin de semana por el portal Código Vidrio era parte de una defensa técnica de su parte y que intentaba ganarse la confianza del extranjero Shy Dahan, quien fue asesinado a golpes en su celda la madrugada del sábado último en la Penitenciaría.

El audio atribuido al exmandatario y al ciudadano israelí Daham dura siete minutos. Bucaram, quien actualmente está procesado por varios delitos, sostuvo que los dos ciudadanos extranjeros le pedían ayuda y que supuestamente él les ofreció un abogado, pues, según él, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, lo iba a mandar a matar. Por ello él le habría mencionado las supuestas influencias que tenía.

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Aseguró que los extranjeros no confiarían en su abogado “porque solo los habría hecho hablar de Bucaram” y agregó que los sospechosos del delito de enriquecimiento privado no justificado son unos estafadores. Los israelíes fueron detenidos en Santa Elena con $300 000 el 2 de junio, un día antes de que allanaran la casa de Bucaram.

En su primera versión, los extranjeros dijeron que el dinero les fue entregado por Jacobo Bucaram por la venta de insumos médicos.

En el audio, Abdalá le ofrece a Shy Dahan enviar al abogado y cita sus influencias en el tribunal para liberarlos.

El amigo de Dahan, Orem Sheinman, quien sobrevivió a la golpiza, aseguró que efectivamente fueron visitados por el abogado Walter Vallejo, quien el pasado domingo dijo a este Diario que se reunió con los extranjeros, pero ellos no aceptaron firmar nada sino hasta revisar la documentación completa. Fiscalía pidió el registro de visitas en la Penitenciaría. (I)