Antes de la pandemia del coronavirus, Galo Lainez, jubilado de 70 años, salía a caminar cada quince días a las inmediaciones del parque Samanes, por el lado de la Unidad Educativa Teniente Hugo Ortiz, pero a raíz de la emergencia sanitaria su rutina cambió, pues, como todos, debió guardar aislamiento.

No obstante, como desde el lunes el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional autorizó las actividades físicas al aire libre con restricción, según el semáforo sanitario de cada localidad, el hombre salió nuevamente el miércoles a caminar con su perro Toby, de raza french poodle.

“Me parece muy bien que uno ya pueda salir a caminar un rato más que sea. Por la edad uno necesita esto y claro hay que tomar las precauciones, yo en mi caso uso mascarilla y salgo solo, no estoy donde hay harta gente”, comentó Lainez mientras se protegía del sol bajo un pequeño árbol.

Desde que se anunció la disposición, en Guayaquil, ciudad con semáforo sanitario amarillo, quienes practican deportes al aire libre volvieron a las calles, pues aún los parques y demás espacios permanecen cerrados, en cumplimiento de las directrices dadas por las autoridades nacionales.

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Es el caso de Matías Benalcázar, de 15 años, quien usualmente acude al parque Samanes a trotar como parte de su entrenamiento ya que practica bicicrós. El miércoles, al estar cerrado el acceso a este sitio, el joven se dedicó a hacer ‘piques’ en su bicicleta a lo largo de la avenida Paseo del Parque, que es frecuentada por otros ciclistas porque es amplia.

“En todo este tiempo he estado entrenando en casa nomás, pero es bueno poder salir ya para ganar físico, resistencia, y aquí estamos”, expresó Benalcázar, quien se ejercitaba solo y sin mascarilla.

Las inmediaciones del parque Samanes, del Centro Cívico, la avenida Barcelona, Francisco de Orellana, Isidro Ayora y la 25 de Julio se han vuelto concurridas en estos días por quienes gustan de la actividad física al aire libre.

Trotan, caminan o andan en bicicleta. Algunos usan mascarilla, se cubren el rostro con camisetas, otros no llevan ningún utensilio de protección.

Pero ¿qué aconsejan los especialistas al respecto?

Ramón Barredo, médico que ha colaborado con clubes de fútbol como Barcelona, señaló que la mascarilla limita la entrada de oxígeno a los pulmones y para cumplir con una actividad deportiva se requiere mantener un alto nivel de oxigenación.

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Por tanto, agregó, el uso de esta prenda no es necesario dependiendo del tipo de deporte que se practique y con quién se lo realice. Si se hace en grupo, sostuvo, este debe ser conocido y no muy numeroso.

“Si salimos a andar en bicicleta y nos mantenemos alejados de las personas con las que estamos, no es necesario el uso de mascarilla. El virus no vuela, no tiene alas para ir de un sitio a otro”, dijo Barredo.

Estimó que en el caso del fútbol profesional tampoco es necesario usar este accesorio, ya que los jugadores son sometidos a pruebas del COVID-19, como establecen los protocolos del COE nacional.

Cecilia Luna, jefa del centro de nutrición parenteral y enteral del hospital Luis Vernaza, manifestó que si la persona se ejercita en un ambiente abierto y sin aglomeraciones, no requiere de la mascarilla.

El médico Jorge Luis Portes, en cambio, consideró necesario utilizar mascarilla y gafas, más aún ahora que sobre Guayaquil está cayendo la ceniza del volcán Sangay y eso podría provocar conjuntivitis.

Algunas normas vigentes

En las ciudades con semáforo amarillo, donde el toque de queda rige de 21:00 a 05:00, y en localidades con régimen verde, donde la restricción es de 24:00 a 05:00, están permitidas actividades físicas al aire libre sujetas a determinadas normas de prevención por la crisis.

Así, se puede caminar, trotar, correr y hacer otras actividades individuales con distanciamiento físico obligatorio. Esto lo pueden hacer niños, adolescentes y menores de 70 años, los mayores de este rango no están autorizados a salir.

Está prohibido el uso de parques infantiles, parques biosaludables y barras de calistenia y el acceso a graderíos. (I)