En el año que termina un hecho repetido sorprendió a todos: la protesta social en distintos lugares, como en Francia, en Venezuela, en Cataluña, en Chile, en Hong Kong, en Ecuador, en Argelia, en Colombia. Lugares con grandes diferencias en la ideología de sus gobiernos, en sus cifras macroeconómicas, en su organización social y política, pero con algo en común: desigualdad, frustración, desesperanza, que siempre estuvieron allí pero nos fijamos en el país evidente e ignoramos que existe otra realidad hasta que estalla.















