¿Cuánta basura produzco? Esta no es una pregunta frecuente, pero ahora se vuelve necesaria. De acuerdo a un informe presentado por el INEC en mayo de 2018, cada ecuatoriano produce 0,58 kilos de residuos sólidos al día. Es decir que en un año, cada habitante del país genera ¡211,7 kilos de basura!

Los datos se basan en la Estadística de Información Anual Económica en Gobiernos Autónomos Desentralizados Municipales del año 2016. Hasta esa fecha, la tendencia se mostraba al alza frente a los años previos. 

En el mismo documento se menciona que apenas 31 municipios, de 82 analizados, cuentan con un proceso de separación en la fuente; es decir, que separan los materiales orgánicos de los inorgánicos (cartón, papel, plástico, vidrio, madera, metal, focos, pilas, entre otros).

Describe también que el 43% de los municipios de Ecuador disponen sus residuos sólidos en relleno sanitario, un 36% en botaderos, y el 21% en celda emergente. La diferencia entre ellos es que un adecuado relleno sanitario permite la disposición de los residuos reduciendo su volumen y posibilita el reciclaje de ciertos materiales; mientras los botaderos a cielo abierto intensifican la contaminación pues facilitan la migración de gases, la quema de residuos, el riesgo de incendios, promueve la proliferación de roedores e insectos, daña la flora y fauna de la zona, entre otros males. Las celdas emergentes son opciones temporales mientras se adecua un relleno sanitario.

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Si bien, las autoridades tienen gran responsabilidad en el manejo de los desechos, EcoUniverso invita a la ciudadanía a hacer su parte: reducir el consumo de productos, consumir productos con menor impacto ambiental y reciclar.

Este lunes nos enfocamos en cómo hacer compras ecoamigables.

Toma conciencia

¿Plátanos pelados y empacados en plástico? ¿En serio? Eso venden en supermercados de Ecuador, entre otra gran variedad de productos innecesariamente empacados.

La oferta y demanda influye en el mercado, así que el consumidor tiene gran poder en el cuidado ambiental. Si el comprador deja de adquirir productos empacados, es probable que las empresas empiecen a presentar sus productos de otra manera.

No se necesita que los tomates vengan en un plato de foam y forrados con plástico. Tampoco los aguacates, ni los tallos de apio, ni las cebollas, ni ningún otro vegetal o fruta. Sus cáscaras son sus 'empaques'. 

Pasa a la acción

  • Evita comprar y usar productos desechables. Adquiere cosas que puedan tener una larga vida útil, así se reduce la cantidad de desechos.
  • En lo posible, ¡compra al granel! Mercados, tiendas y supermercados ofrecen productos al peso. Puedes llevar pequeñas fundas de tela o envases de vidrio para guardarlos y así evitar por completo los empaques. 
  • Elige envases de vidrio, cartón u otro material amigable con el ambiente. El vidrio lo puedes reutilizar y el cartón se degrada más rápido que el plástico. Mucho mejor si el cartón es de origen reciclado o si apoyas iniciativas empacadas con materiales biodegradables.
  • Consume productos nacionales. Lo importado tiene un mayor impacto en el ambiente debido a la cantidad de combustible que se usa para su transporte. Al elegir artículos hechos en el país, se evita este factor contaminante.
  • Prefiere los productos de origen reciclado. Ya venden platos, vasos, cubiertos, toallas de cocina, entre otros productos de origen reciclado. No hay excusa.
  • ¡Haz trueque! En Guayaquil y muchas otras ciudades ya hay espacios para intercambiar objetos. Es una alternativa para alargar la vida útil de las cosas. Además de ser una práctica ecoamigable, ayuda a ahorrar dinero.
  • Comprar en ferias o tiendas con responsabilidad ambiental puede facilitar el proceso. Por ejemplo, en Guayaquil existen iniciativas como: Feria Bonaterra, La Molienda, La María Orgánica, Healthy Cravings, entre otras.

Crea el hábito:

Antes de comprar algo, pregúntate: ¿realmente necesito esto? y ¿es amable con la Tierra? Al tener presente estas preguntas es posible crear el hábito de cuidar el planeta, pues cada decisión de consumo impacta en el ambiente.

Es más fácil de lo que crees. ¡Vamos a intentarlo! (F)