En Ecuador se consulta a ritmo de los gobiernos

Domingo, 14 de Enero, 2018 - 00h12
14 Ene 2018
en el país se consulta a ritmo de los gobiernos
en el país se consulta a ritmo de los gobiernos
La popularidad de los presidentes, hechos de corrupción y golpes de Estado han sido determinantes para aprobar o no temas medulares.

Con el proceso eleccionario convocado por el actual presidente Lenín Moreno, para el 4 de febrero próximo, son doce las veces que los ecuatorianos acuden a las urnas (se excluyen comicios provinciales) para aprobar constituciones, leyes, reformas... vía consulta, referéndum o plebiscito.

Los hechos históricos establecen que la ciudadanía vota por el Sí o por el No dependiendo de cómo califican al gobierno de turno. Con ello coinciden varios analistas locales.

Un referéndum fue planteado por el presidente Gabriel García Moreno en junio de 1869. El mandatario, quien llegó al poder ese mismo año luego de dirigir un golpe de Estado contra el presidente Javier Espinosa, ordenó redactar una nueva Constitución conocida como la “Carta Negra”.

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La crisis política que vivía el país en esos años derivó en la aprobación del texto con 13.640 votos.

En 1978 se realizó el segundo proceso eleccionario. Ecuador salía de una dictadura militar que comenzó el 15 de febrero de 1972 al mando del general Guillermo Rodríguez Lara.

El 11 de enero de 1976 un triunvirato formado por representantes de las Fuerzas Armadas derroca a Rodríguez. El llamado Consejo Supremo de Gobierno lo integraron el almirante Alfredo Poveda Burbano, el general del Ejército Guillermo Durán y el general del Aire Luis Leoro Franco.

El principal compromiso del nuevo gobierno era el inicio de la transición a la democracia.

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Se crearon las llamadas comisiones de reestructuración jurídica, que fueron las encargadas de preparar tres proyectos: una nueva Constitución, la reforma de la Carta Magna de 1945 que se encontraba vigente y las leyes de elecciones y de partidos políticos, que luego fueron consultadas al pueblo en las urnas en referéndum.

Para Santiago Basabe, catedrático de la Flacso, este proceso no estuvo alejado de la polémica. “Los militares recogieron el descontento de la ciudadanía que quería democracia y aprobaron una nueva Constitución, pero en medio de eso redactaron las leyes de elecciones y partidos políticos que solo buscaban que personas como Assad Bucaram no puedan ser presidenciables”, sostiene.

En 1984, León Febres-Cordero asumió el poder con alto respaldo (1,381,709 votos).

Sin embargo, luego de dos años de mandato, en 1986 convocó a un referéndum para que los ciudadanos independientes puedan ser elegidos para cargos públicos sin pertenecer a organizaciones políticas, el resultado cambió.

Argumentando crisis económica, el Gobierno devaluó la moneda y recortó el gasto público. En las principales ciudades hubo manifestaciones violentas y huelgas promovidas por el Frente Unitario de Trabajadores. Además de dos levantamientos militares. La aceptación de Febres-Cordero cayó y la propuesta del mandatario fue negada.

Según Basabe, en este caso hubo un hecho fundamental. “La consulta se realizó el mismo día de los comicios seccionales y la oposición, que era muy fuerte, aprovechó para catapultar el No en la consulta”.

Ocho años después, el presidente Sixto Durán-Ballén impulsó un plebiscito, el primero de los dos de su mandato, con siete preguntas, en 1994 (dos años después de asumir el poder). En él retomó la consulta que realizó Febres-Cordero y en esta ocasión fue aprobada. En la única pregunta en la que ganó el No fue la que permitiría que los diputados manejaran el Presupuesto del Estado.

Aunque Durán-Ballén tenía el 14% de aceptación popular en las encuestas, logró un resultado positivo. Esta realidad contrastó con el segundo plebiscito que impulsó, en 1995. En esa ocasión fueron once preguntas y ninguna fue aprobada.

En esta etapa de su gobierno, Durán-Ballén fue afectado por los racionamientos de energía, el caso de corrupción Flores y Miel y el escándalo sobre el manejo irregular de los fondos reservados por parte de su vicepresidente, Alberto Dahik.

Para Oswaldo Moreno, analista político, estos hechos fueron importantes. “Era un gobierno bastante débil ya que no tenía ni siquiera un partido político que lo sostenga”, dice.

Durán-Ballén le entregó el poder a Abdalá Bucaram en 1996, pero este último solo duró siete meses en el cargo. Tras la convulsión política y social que vivía el país, el Congreso nombró presidente interino a Fabián Alarcón. Para legitimar su nombramiento Alarcón llamó a consulta en 1997. Se aprobaron 12 de las 13 preguntas.

Para Felipe Burbano de Lara, analista político, Alarcón “solo buscaba legitimar a través de su consulta la destitución de Bucaram y su designación como presidente y lo logró”.

Pasaron nueve años para que los ecuatorianos volvieran a las urnas en una nueva consulta.

Tras la caída de Lucio Gutiérrez en 2005, ascendió Alfredo Palacio, quien fue vicepresidente del defenestrado mandatario. En noviembre de 2006 se aprobaron el plan decenal de educación, el seguro social universal de salud y la inversión de los excedentes petroleros.

Luego, entre 2007 y 2017 se dio un hecho atípico. El expresidente Rafael Correa se convierte en el único mandatario, hasta el momento, en convocar a consulta cuatro veces y ganarlas todas.

Según Moreno, esto se debió “a la estrategia comunicacional que implementó y la popularidad que alcanzó gracias al gasto público apoyado por el alto precio del petróleo”.

Basabe sostiene que las consultas, referendos y plebiscitos en Ecuador han servido solo a los gobiernos: “Nunca se ha aplicado democracia participativa... las consultas se dan desde el poder y se dice que se le consulta al pueblo, pero no es cierto. Solo han servido para legitimar a los gobernantes o para ir contra políticos”. (I)

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2018-01-15T12:17:08-05:00
La popularidad de los presidentes, hechos de corrupción y golpes de Estado han sido determinantes para aprobar o no temas medulares.
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