Gremios piden declaratoria de emergencia por femicidios

Gremios piden declaratoria de emergencia por femicidios
Gremios piden declaratoria de emergencia por femicidios
Katiuska Sornoza, de 31 años, murió el 21 de diciembre de 2017, tras golpes de su expareja.
Domingo, 14 de Enero, 2018 - 00h12
14 Ene 2018

“Siempre la maltrataba, le pegaba, la cortaba. Le iba a reclamar al mercado. Ese hombre era celoso. Mi amiga era una mujer muy trabajadora, padre y madre para sus hijos”, recuerda María, amiga de Katiuska Sornoza Alcívar, de 31 años.

Sornoza falleció el 20 de diciembre último tras agonizar nueve días por los golpes que recibió de su exconviviente, quien la maltrataba física y psicológicamente, cuentan amigos y parientes que piden justicia. Sucedió en la manzana 2335 de El Mirador, en Nueva Prosperina, noroeste de Guayaquil. Cuatro menores de edad quedaron en la orfandad.

Diez días después, Rosa Yunga, 47 años, falleció en Ambato, Tungurahua, por las 19 puñaladas que su conviviente le propinó delante del hijo menor de ambos, según las autoridades. Son dos de los más de cien femicidios en Ecuador en 2017.

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Las autoridades nacionales, como el Ministerio del Interior, registraron 109 casos, mientras que grupos defensores de derechos humanos contabilizaron 153 femicidios en 20 provincias. Son más de 30 casos en comparación con el 2016.

En las cifras del Ministerio del Interior, los femicidios pasaron de 69, en 2016, a 109, en 2017, un aumento de 40 casos.

La Comisión Ecuménica de los Derechos Humanos (Cedhu) registró 119 femicidios en 2016 en 18 provincias, frente a 153 casos del 2017 en 20 provincias. En la Sierra, la mayoría ocurrió en el 2017. En 2016, en cambio, la Costa tuvo el mayor registro con 65.

En el 2017, cada 57 horas una mujer fue asesinada violentamente, se recoge en el llamado Mapa de Femicidios Ecuador, generado por organizaciones como Red Nacional Casas de Acogida, Aldea, Cedhu, Taller Comunicación Mujer y Colectivo Geografía Crítica, que apoyan también la campaña mundial #Vivas nos queremos.

De la información que recogen, la cual cotejan con Policía, Fiscalía y otros entes estatales, han podido establecer que en 2017 la edad promedio de las 153 víctimas fue de 27 años y la más frecuente, 22 años. El 9%, niñas y adolescentes, dicen.

Más de diez mujeres apuñaladas, otras decapitadas, arrojadas y enterradas en quebradas y zanjas; adolescentes violadas y asesinadas; mujeres y niñas incineradas son parte de las 153 víctimas, según estas organizaciones. Sus cónyuges, novios, exparejas, padres, tíos y docentes figuran entre los asesinos.

Pichincha, Guayas, Azuay y Manabí son las provincias que registran la mayoría de casos. “En el 2017, la tasa de femicidios se incrementó de manera alarmante, pues de 1,41 por cada 100.000 habitantes en el 2016, pasó a 1,8 por cada 100.000 habitantes en 2017”, indican los gremios, que piden declaratoria de emergencia nacional por la incidencia de los femicidios.

En Ecuador, en noviembre de 2017 se aprobó la ley para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres. Y en Guayaquil se aprobaron, en diciembre de ese año, ordenanzas contra la violencia a la mujer.

César Navas, ministro del Interior, dijo el lunes último que se necesita enfocar esfuerzos en la familia, para una intervención de carácter integral, pues los femicidios ocurren en espacios privados, insistió.

Annabelle Arévalo, coordinadora del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam) en Guayaquil, dice que cada año tienen un 30% de aumento de la ciudadanía que va a pedir ayuda. Aquí se atiende mensualmente a entre 120 y 150 personas.

“Estos hombres no logran todavía entender que tienen que reeducarse en una nueva forma de ser hombre, es decir, reconstruirse un hombre más equitativo, menos machista y respetuoso del valor que tenemos las mujeres, para que no continúen considerándonos como de segunda categoría”, indica. (I)

Testimonio
‘Violó a mi hija de 2 años’

“Fue el primero de enero (2018). Llegó a la casa a pegarme, a decirme que soy una regalada, una ofrecida... Estaba sano, consciente de lo que hizo. Me empezó a celar con el primo, a pegarme, a darme patadas, puñetes, cogió un fierrito donde se tiende la ropa y comenzó a pegarme y pegarme. Le gritaba que no me pegue más. De ahí fue a coger el cuchillo a quererme matar. Alcancé a pegar la carrera, no avancé a ponerme los zapatos y bajé (de un tercer piso) a pedir auxilio donde la tía. No avancé a sacar a los bebes. Regresamos a sacar a los bebes y él le dijo a la tía que no me iba a dejar salir, que no me iba a pegar más. Vimos sangre en la sábana y pregunté: Christian, ¿de qué es esa sangre?, y no me quiso decir nada (...). A lo que se fue la tía, él me encerró en el cuarto (...), ya cuando se fue a comprar comida pude salir y cogí a los bebes para cambiarlos e irnos. A lo que cojo a la bebe le veo el calzoncito con sangre, le bajo y tenía toda la vagina con sangre, lastimada (...). Él la violó (...). Está huyendo. Quiero justicia porque le destrozó la vida a mi hija.
Angélica, 21 años

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Seguridad
2018-01-14T00:12:52-05:00
El año anterior, 184 huérfanos por asesinatos violentos de sus madres, dicen grupos.
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