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El Buque Escuela Guayas dio vuelta al mundo y a su arribo hizo llorar de alegría

[VIDEO] Buque Escuela Guayas culminó su primera vuelta al mundo a las 14:40 del martes.

Subidos en los mastiles del Buque Escuela Guayas los guardiamarinas saludaron a sus familiares y autoridades que llegaron a recibirlos en el muelle del Yacht Club. Foto: redaccion

Con banderas, gritos, besos, carteles, llanto y chorros de agua, el Buque Escuela Guayas fue recibido ayer al llegar al Malecón Simón Bolívar a su arribo luego de casi diez meses dando la vuelta al mundo por primera vez. Arribó a las 14:40.

El buque itinerante recibió a un equipo de este Diario, que lo acompañó en las últimas veintiún horas de su vuelta al mundo en 295 días, de los cuales 208 estuvo navegando por los mares del mundo.

En su viaje, iniciado en mayo pasado, promocionó el turismo del país en 25 puertos de 22 países en los que la mayor emoción y compromiso estuvo cuando pasaron cerca de las costas de Somalia, zona reconocida por eventos piratas.

Para el comandante Carlos Zumárraga, un momento crítico fue una apendicitis registrada a un tripulante que se lo operó en los 25 días de viaje entre Nueva Zelanda y Chile.

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Ya para la noche del lunes, la vivieron entre bromas e imitaciones de los marinos. Una verbena de la banda del buque deleitó con A mi lindo Ecuador.

Ayer, el reloj marcó las 06:30 para iniciar el zarpe. Una silbatina era activada en la boca del teniente Pedro Suárez, desde el puente de Gobierno: “Caballeros del mar en cumplimiento del deber”, repetía.

El último tramo hacia Guayaquil fue vivido en medio de ansias y regocijo. Siendo las 08:30, el grupo en la popa del buque oró junto a Francisco Vásquez, segundo comandante, quien expresó: “Te pedimos por todos aquellos seres queridos que dejamos atrás, cuídalos y protégeles...”, y los 48 guardiamarinas, vestidos de camisetas de la vuelta al mundo, y pantalón jean repetían.

Ya a las 13:30, la tripulación avizoró el Malecón, el más bello puerto, para Zumárraga.

En la cabina de gobernación, se vivió un tiempo de tensión. A 40 minutos del sur de Guayaquil había unos cables de tendido eléctrico que cruzaban el río. Zumárraga alzó la mirada y observó el paso lento de la embarcación bajo los cables. “Si los tocamos mueres, joven”, bromeó el comandante.

En la zona baja, en la habitación de los guardamarinas, Milton Bravo, de Milagro; Steven Caicedo, de Esmeraldas, y Víctor Jaramillo, de Loja, ansiaban sentir un abrazo familiar.

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A su paso por el Guasmo norte, subieron a los mástiles y saludaban mientras desde un astillero dos chorros de agua daban honores al buque junto a un buque de bomberos. Se empezaron a sumar 9 embarcaciones turísticas y guardacostas a los últimos metros de navegación.

A las 14:40, acoderó, entre gritos y el saludo de cientos de familiares que llegaron al muelle del Yacht Club para ver a los guardamarinas. “Por fin el momento llegó y después de 156 días puedo afirmar que ni la distancia ni el tiempo puede separar un verdadero amor J.I.P.G.”. Ese fue uno de los mensajes de bienvenida que mostraron los familiares. Autoridades como César Navas, ministro coordinador de Seguridad, y Ángel Sarzosa, comandante general de la Armada, recibieron también a la tripulación.

Fanny Torres al ver a su hijo, Francisco Vásquez, rompió el protocolo para acercarse y abrazarlo. “Estoy feliz, le doy gracias que trajo a mi hijo sin novedades”, dijo Torres. “Hemos cumplido al dejar en alto el nombre del Ecuador”, refirió el marino.(I)

Opiniones
“Espero poder verlos hechos mejores marinos y personas”

“Todavía estoy intranquilo porque no llegamos...”, dijo el comandante al pasar por el puente de la isla Santay a pocos minutos de arribar al Malecón. Durante la travesía que se inició pasadas las 06:00 de ayer, desde las costas de Machala, el comandante Carlos Zumárraga lució nervioso, reservado y cauteloso en varios tramos. Su deseo era cumplir la vuelta al mundo atracando correctamente.

“Lo más lindo ha sido el hecho de convivir con toda mi tripulación, vivir buenos, malos momentos y conocer gente (...). Espero ya estar tranquilo con mi familia en mi casa y a ellos (los guardamarinas) poder verlos hechos hombres maduros, mejores marinos y personas. Ojalá haya podido contribuir en algo en ese camino (I)

Carlos Zumárraga, comandante Besgua

“Con cada experiencia descubrí lo bonito de ser ecuatoriano”
María Fernanda Varela, de 21 años, fue la única mujer guardiamarina del segundo grupo que se subió en el buque en octubre pasado. Para ella fue un sueño cumplido en su primera salida del país que le permitió escoger su especialización marinera.

“Vi el compañerismo en cada instante. Al principio me costó adaptarme al régimen, no sabía muchas cosas. Ya luego me fui acoplando gracias a todos. Lo primordial ha sido aprender a navegar, por eso he decidido elegir ser Superficie, o sea navegar a bordo de buques de guerra. En los puertos, fue fantástico conocer cada cultura, como en Medio Oriente, donde las mujeres se tapan todo el cuerpo. Eso me tocó hacerlo. Con cada experiencia descubrimos lo bonito de ser ecuatoriano”. (I)

María Fernanda Varela, guardiamarina

“Estoy feliz por conocer a mi hijo que ya tiene seis meses”
Kevin Navarrete, marino mecánico, estaba caminando por las calles de Bremerhaven, Alemania, cuando recibió un mensaje de voz por WhatsApp. Era el llanto de su hijo. No pudo contener su emoción, confesó que lloró y tuvo que sentarse por unos minutos para procesar la noticia de que en ese momento se convirtió en padre.

Ya con seis meses de edad, Navarrete conoció ayer a su pequeño, Kenneth. Lo tomó entre sus manos, lo abrazó, besó y lo elevó un poco para jugar con él. El bebé estaba vestido de marinero, con su gorra naval y no paraba de sonreír.

“Estoy feliz de conocer a mi hijo. Lo vi crecer a través de fotos y videollamadas, pero no es lo mismo. Ahora lo tengo conmigo”, expresó el marino.(I)

Kevin Navarrete, tripulante

 

Redacción
Redacción

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