Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche

Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche   Fieles reciben al papa Francisco en santuario de la Virgen de El Quinche Fieles esperan llegada del papa Francisco al santuario de la Virgen del Quinche
Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche
EL QUINCHE. El papa Francisco (c), en el santuario de El Quinche, Ecuador, al visitar el santuario donde entregó un ramo de flores ante la Virgen. AP
Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche
QUITO. Al pedir que siempre recen por él, Francisco dijo que el también siente muchas veces "la tentación de olvidarme de la gratuidad con la que Dios me eligió y de olvidarme de dónde me sacaron", el papa bendijo a los congregados en el santuario de El Quinche, a 60 km de Quito. AP
Fieles reciben al papa Francisco en santuario de la Virgen de El Quinche
QUITO.- Ante el alborozo de las religiosas de presentes en el santuario, el papa ingresó a la iglesia y oró frente a la imagen de la Virgen del Quinche.
Fieles esperan llegada del papa Francisco al santuario de la Virgen del Quinche
QUITO.- Campo Mariano luce lleno, previo llegada del papa Francisco a la parroquia de El Quinche, en Quito. Estuardo Vera
8 de Julio, 2015 - 08h04
8 Jul 2015 - 08:04

Actualizado a las 11:46

Con un pedido a las sacerdotes y hermanas consagradas, de renovar cada día la memoria y la gratuidad así como la vocación de servicio con la que llegaron para darse a los demás, así como para que rezen por él "porque yo también siento la tentación de olvidarme de la gratuidad con la que Dios me eligió", el papa Francisco cerró este miércoles su agenda en Ecuador.

En su último día de visita y último encuentro con ecuatorianos, el pontífice hizo énfasis en la piedad de los ecuatorianos y la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón de María, y en el pedido a lo religiosos consagrados.

El papa dijo que había preparado un discurso, pero que mejor improvisaría, porque "no tengo ganas de leerlo".

Al iniciar su mensaje a los presentes en Campo Mariano, ubicado en la parte posterior del santuario de la Virgen del Quinche, el pontífice indicó que todos quieren la bendición, desde los ancianos hasta la guagua (niño en quichua), por ello hizo un llamado a los sacerdotes y hermanas consagradas a renovar cada día la memoria y la vocación de servicio. Les pidió no perder "su lengua" y la memoria "de dónde los sacaron", y "no caer en el alzheimer espiritual".

Toda esta de riqueza "de piedad, de pofundidad, que tienen ustedes, viene de haber tenido la valentía, porque fueron momentos muy difíciles, de haber tenido la valentía de consagrar al país al Corazón de Cristo... y pocos años después al corazón de María. Esa consagración es un hito en la historia del pueblo de Ecuador, y de esa consagración viene esa gracia que tienen ustedes, esa gracia que los hace distintos", dijo el papa a los fieles.

Los invitó a renovar todos los días el sentimiento de que todo es gratis, a no cobrar por la gracia, a no olvidar la vocación de servicio, a decir "Dios me sacó para servir", a no hacer otra cosa más que servir, aún "cuando estemos cansados y cuando la gente nos harta", porque "ningún momento nos pertenece".

Pedido a la virgen

En medio de un "que viva el papa de los pobres", pronunciado por unos de los presentes en Campo Mariano, el papa Francisco inició su encuentro con religiosos en El Quinche, pidiendo a Dios que le enseñe a orar. "Enséñame a orar para mantener el contacto con tu hijo... enséñame a ser buena persona", dijo.

Momentos antes, el papa había ingresado a la iglesia entre el alborozo de las hermanas religiosas, y oró frente a la imagen de la Virgen de El Quinche. Luego escribio en el libro: "Madre Virgen del Quinche. Cuida al pueblo ecuatoriano", y se dirigió a la plaza Campo Mariano, ubicado en la parte posterior del lugar, para hablar a los consagrados.

En la plaza, el obispo de Sucumbíos, Celmo Lazzari, pidió al sumo pontífice bendecir la vida consagrada en Ecuador, país al que envió a evangelizar y en el que ha aprendido a hablar en español.

Con un ambiente de fiesta y fe, en El Quinche, ubicado a poco más de una hora al nororiente de Quito, la población recibió la mañana de este miércoles al pontífice con pétalos de rosas que lanzaban al papamóvil.

El vehículo quedó decorado con el regalo que el pueblo le hacía al papa a cada paso hacia el Santuario, al que llegó a las 10:38 de hoy.

Una mañana soleada reconfortó a los asistentes que llegaron, en buena medida, del norte del país y de las zonas aledañas a El Quinche.

La Policía colocó vallas para asignar una ubicación a la gente. El interior del parque se mantuvo cerrado al público porque está reservado para las personas que porten un pase especial otorgado por la Iglesia.

En la parte posterior está el Campo Mariano, un espacio tan amplio como la plaza. Allí, el papa se reúne con decenas de congregaciones religiosas (salesianos, jesuitas, franciscanos, etc.). A este sitio también llegaron religiosos de varios países, como Venezuela y Colombia.

El Santuario está dividido en dos. En la parte frontal, cientos de fieles se acomodaron alrededor del parque central durante la noche y la madrugada para resistir al frío y lograr una ubicación que les permita ver al Sumo Pontífice.

La Policía y los organismos de socorro no han tenido inconvenientes y la población colabora para que haya orden en la llegada de los feligreses.

Las ventas informales tienen su espacio y los accesos están señalados. Una vez finalizada su visita a El Quinche, el papa Francisco viajará a Bolivia. Luego, su gira contempla desplazarse hasta Paraguay. (I)

Papa Francisco resalta la piedad de los ecuatorianos en santuario de la Virgen de El Quinche
Ecuador
2015-07-12T21:49:34-05:00
En la misa en la parroquia de El Quinche, el pontífice llamó a los sacerdotes y hermanas consagradas a no perder "su lengua" y la memoria "de dónde los sacaron". A renovar cada día la memoria y la vocación de servicio.
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