Provienen de 17 de las 24 provincias del país. Vienen principalmente de Los Ríos, Manabí, Esmeraldas, El Oro, Santo Domingo de los Tsáchilas, Santa Elena. Dejaron su hogar y su familia para labrarse en Guayaquil una carrera universitaria que, en algunos casos, no existe en sus provincias. Detrás de esa búsqueda de oportunidades y, en ocasiones, de deseos de independencia hay muchos sacrificios, soledad y duras experiencias.

Es el caso de Juan José Ayoví Mina, que llegó hace año y medio desde Esmeraldas, entusiasmado por sus amigos que querían ingresar a la Espol. Rindió los exámenes y los aprobó. “No quería quedarme atrás, así que me arriesgué”, dice. Llegó a vivir con unos padrinos en La Garzota. Ellos también eran estudiantes, pero después de once meses estos terminaron su carrera y se regresaron. Juan José se quedó solo.

Una amiga de la universidad, Nicole Suárez, oriunda de El Oro, le comentó sobre una residencia estudiantil donde ella vive desde hace un año, ubicada en Urdesa central. Los padres de Juan José lo apoyaron y hace cuatro meses reside en el pensionado Calahorrano, con doce jóvenes.

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Su realidad es similar a la unos 14.000 jóvenes oriundos de 17 provincias que cursan en cinco universidades guayaquileñas. De estas, la Estatal y la UEES facilitaron cifras concretas sobre la población universitaria foránea.

Así, en la Universidad de Guayaquil, de los 71.948 estudiantes registrados en el presente año, 11.180 son foráneos. De estos 384 son extranjeros y 10.806 vienen de 17 provincias.

De Los Ríos proviene la mayor población estudiantil con 2.842 alumnos. Le siguen Manabí, con 2.443; Esmeraldas, 1.110; El Oro, 907; y Santa Elena, 864, entre las que más tienen. La menor es Sucumbíos, con dos, y Pastaza, con nueve.

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En la UEES, asentada en Samborondón, cerca del 30% de sus 5.000 alumnos provienen de fuera de la provincia del Guayas. En la Católica, Casa Grande y Espol hay un estimativo de 2.000 foráneos.

Cada uno de ellos tiene su historia. En el caso de Juan José Mina, la distancia y el costo del pasaje son un impedimento para visitar más seguido a sus padres en Esmeraldas. “Solamente voy en feriados largos, nada más, la mayoría del tiempo me quedo aquí”, sostiene.

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Adrián Garnica Romero proviene de Babahoyo, Los Ríos. Llegó hace cinco años a estudiar Clínica y Farmacia en la Universidad Estatal.

Así comenzó su independencia, porque a pesar de que su padre estaba aquí antes, él decidió vivir solo en un departamento alquilado en Sauces 3. Actualmente vive en Sauces 4 junto con dos amigos.

La inversión mensual de los universitarios varía según el centro de estudios, el sitio donde viven y la condición económica. Los costos van de $ 300 a $ 1.000 al mes, que incluyen universidad, alquiler, alimentación, vestimenta, movilización. Más si en algunos casos los chicos no cocinan, sino que prefieren los almuerzos de la calle. “Yo no sé ni freír un huevo, así que siempre como afuera, pero cuento con el apoyo de mis padres”, refiere Adrián.

Sobre el lugar donde viven, un sondeo realizado por este Diario con alumnos del Espíritu Santo, Católica, Estatal y Casa Grande determinó que la mayoría de los jóvenes de Santo Domingo se concentra en Samborondón. Los orenses, riosenses y manabitas prefieren Urdesa, Kennedy, Alborada, Samanes y Sauces.

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La mayoría vive en departamentos alquilados, mantenidos por sus padres; una minoría tiene casas o departamentos propios o vive en residencias.

Fue muy difícil adaptarse. Al principio no conocía la ciudad ni las calles, pero poco a poco fui aprendiendo, sobre todo con la ayuda de mis compañeros de clase".Ronaldo Velasco, de Manabí

Yo quise venir a estudiar aquí en Guayaquil por estatus, porque en Babahoyo no hay oportunidad de surgir”.Adrián Garnica, de Los Ríos