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‘Mi vecino, el estero Salado’

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‘Mi vecino, el  estero Salado’
Banner Buenaventura junto a su esposa, Sandra Lara, aprecian a diario el paisaje del estero Salado que tienen desde su casa. Ronny Zambrano
‘Mi vecino, el  estero Salado’
En las riberas del estero Las Ranas, la basura y escombros contaminan el estuario.
‘Mi vecino, el  estero Salado’
Manuel Suco (c), su hermana (i) y una vecina disfrutan el paisaje de la ciudad desde el suburbio.
18 de Junio, 2013
18 Jun 2013

Vivir en las riberas del estero Salado de Guayaquil significa estar rodeado de naturaleza, tener un paisaje hermoso, sentir una brisa refrescante, a determinadas horas, pero también es soportar olores desagradables.

Esto último evidencia la contaminación que ha recibido el estero en las últimas décadas a causa de los desechos domésticos, chancheras, de construcción y hasta residuos de empresas e industrias.

Por ello, el Gobierno nacional ha puesto su mira en el estuario. Son 200 empresas guayaquileñas que tienen un plazo de 60 días para rediseñar sus planes de manejo de desechos o serían clausuradas, según advirtió el presidente Rafael Correa en el último enlace sabatino.

Y es que el estero atraviesa diferentes sectores de la ciudad y en cada uno la opinión es distinta. En tres de ellos, en el norte, sur y suburbio, tres familias comentaron lo que significa vivir en ese entorno.

“Es un privilegio estar rodeado por la naturaleza, despertar con el canto de las aves, tener una vista verde y una rica brisa. Es maravilloso, lo único malo es el olor, en marea alta es soportable, pero cuando baja apesta a lodo podrido”, expresa Banner Buenaventura, quien tiene un año viviendo en Urdesa norte.

Desde el balcón de su patio y ante un paisaje de frondosos árboles, Buenaventura comenta que ahí se siente “tranquilo, desconectado de la ciudad, de la contaminación ambiental...”, pero a la vez cuestionó la basura que se observa en marea baja.

“Nadie viene a limpiar, las autoridades deben cuidar este tesoro incalculable”, recalca.

Al otro extremo, en el sur, en la coop. Eloy Alfaro, sector Las Malvinas, Rosa Hernández, de 35 años, contempla con enojo la basura y material de construcción a orillas del estero Las Ranas. “La gente no hace conciencia. Ni porque nos dieron una charla y un tacho (el Min. de Ambiente, hace un año) la gente sigue botando sus desperdicios y a pesar de que todos los días pasa el recolector”, dice.

Agrega que durante las horas que dura la marea alta los olores son imperceptibles, pero que cuando empieza a bajar, el olor desagradable invade la zona.

A una cuadra de la casa de Hernández hay dos viviendas de caña sobre el estero que tienen chancheras y en donde el olor es “insoportable”.

La madre de Hernández, que no da su nombre, acepta que hasta hace un par de años ella también lanzaba basura, pero que ya entiende el mal que le hace a este recurso natural y del que subsisten, ya que el ingreso de esta familia es por la pesca.

A pocos metros y para evitar la basura se colocó una malla, que –según moradores– no impide el ingreso de los desperdicios, pero sí el del personal de Visolit que limpia la zona.

Mientras, en el área regenerada por el Municipio en el suburbio, el estero es vida. Así lo ve Manuel Suco, de 61 años, quien vive 50 junto al estuario, en la 28 y Medardo A. Silva.

Tras aspirar profundamente, Suco comenta que él es feliz viviendo ahí, con un panorama de la ciudad entre cerros, puentes y edificios. Afirma que la comunidad cercana ya no arroja basura y que más bien cuida que nadie vaya a ensuciar. No me quiero ir de aquí hasta que me muera”, expresa.

Este comentario lo emite porque hace casi 4 meses personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social (Mies) les hizo un censo y les habrían dicho que podrían ser reubicados por no tener 15 metros de distancia entre la ribera del estero y las casas. “Estamos asustados. No nos queremos ir. En las tardes los chicos juegan y en la noche los mayores conversamos con este paisaje”, refiere.

Inspecciones

Otras 477 empresas serán inspeccionadas, según el presidente Rafael Correa. Además, 80 mil hogares descargan sus aguas servidas en el estero, responsabilidad del Municipio de Guayaquil y de Interagua.

‘Mi vecino, el estero Salado’
Gran Guayaquil
2013-06-18T23:46:16-05:00
.El Gobierno advierte a 200 empresas que contaminan el estero y les da 60 días de plazo para corregir.
El Universo

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