El cuidado de la salud y el cuerpo comienza en la infancia, pero no acaba ahí. Una buena alimentación es esencial para el crecimiento y desarrollo físico y mental de los seres humanos en todas las etapas de la vida.

Aunque una alta estatura está ligada a la genética, también se puede ver potenciada por los alimentos que consumimos. En la pubertad es cuando se define la estatura que tendremos por el resto de nuestra vida, pero en la adultez aún se puede fortalecer los huesos y aumentar el alargamiento muscular.

La talla debe considerarse de acuerdo a los antecedentes familiares. Foto: Shutterstock

¿Cuáles son los alimentos que estimulan el crecimiento?

Los nutrientes y minerales como el hierro, el calcio y las proteínas son clave para el estímulo de los músculos y huesos, responsables del crecimiento del cuerpo.

Las proteínas se encuentran en alimentos como el pollo, la carne y los lácteos, por lo que estos se vuelven indispensables en la dieta de niños y jóvenes. La hormona del crecimiento: triptófano, arginina, lisina y tirosina, se ve potenciada por los aminoácidos de las proteínas. En los adultos, su consumo también es importante para formar nuevo tejido.

Publicidad

Los cereales y las frutas contienen hidratos de carbono que son los encargados de preservar las proteínas y de producir energía para el cuerpo. Los azúcares complejos también se encuentran en estos alimentos.

Las grasas insaturadas que vienen en los frutos secos, las semillas y los aceites son necesarias para proteger el sistema cardiovascular y recubrir los órganos con membranas.

Las vitaminas que se aconsejan para estimular el crecimiento son las vitaminas C, A, B y D, las cuales se encuentran en los cítricos, las verduras, los lácteos, frutos secos, huevo y pescado. Estas vitaminas actúan en la síntesis de colágeno, la reparación tisular y metabolismo energético.

El agua es vital para el organismo. Sin una fuente constante de agua nuestros órganos fallarían y no podríamos desarrollarnos adecuadamente.

Sin embargo, la buena alimentación no es suficiente para garantizar el crecimiento. El alcohol, el tabaco y la falta de actividad física inhiben el desarrollo, más aún durante la pubertad. (I)