El estrés puede provocar serias afectaciones en nuestra vida y, muchas veces, no somos conscientes de sus efectos. La muerte de un ser querido, un cambio de trabajo e incluso cualquier responsabilidad cotidiana pueden desencadenar un lapso de estrés.

Según el sitio web MedlinePlus, el estrés puede definirse como “un sentimiento de tensión física o emocional”, que puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a la persona frustrada, furiosa o nerviosa.

El estrés es la reacción del cuerpo ante un desafío o demanda. Cuando el estrés se presenta en pequeños episodios puede ser positivo porque ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite, sin embargo, cuando este se da por un largo periodo puede afectar seriamente la salud de una persona.

Irritabilidad, ansiedad, depresión, dolores de cabeza e insomnio están entre los efectos más mencionados por los especialistas, todos ellos referidos a síntomas relacionados con el comportamiento o el estado mental, señala BBC Mundo en un artículo.

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Se debe tener en cuenta que la adrenalina y el cortisol pueden también afectar y debilitar a distintos órganos o partes del cuerpo, detalla el American Institute of Stress (Instituto Americano de Estrés) , una organización sin ánimo de lucro que ofrece información sobre el papel del estrés en la salud y la enfermedad.

“Hay una creciente evidencia de vínculos entre un mal manejo del estrés y las enfermedades físicas”, afirma el doctor Daniel K. Hall-Flavin en la página web de la Clínica Mayo.

Existen dos tipos principales de estrés:

  • Estrés agudo: Se trata del estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Se siente en situaciones cotidianas como cuando presiona los frenos mientras conduce o pelea con su pareja. Esta sensación permite controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando hace algo nuevo o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento u otro.
  • Estrés crónico: Este es el estrés que permanece por un largo tiempo. Es posible padecerlo cuando hay problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Las personas pueden acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se dan cuenta de que es un problema. Si la persona no logra dejar el estrés, este podría causar problemas de salud.

El estrés puede causar muchos tipos de síntomas físicos y emocionales. A continuación, algunos signos de que el estrés está afectando a tu organismo:

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1. Sistema inmunitario débil

La respuesta del cuerpo a los invasores exteriores resulta reducida debido al torrente de hormonas que libera el estrés. Para los virus, bacterias y demás agentes dañinos para la salud será más fácil penetrar en nuestro cuerpo.

“El estrés tiene una gran cantidad de efectos negativos en nuestro cuerpo. Cuando estás estresado, eres más susceptible de contraer enfermedades virales”, señala la psicóloga Kristin Hadfield, de la Universidad de Queen Mary en Londres, a BBC Mundo.

El estrés también puede aumentar el tiempo que toma recuperarse de una enfermedad o lesión.

2. Menor deseo sexual

Los expertos coinciden en que el estrés resulta realmente agotador tanto para el cuerpo como para la mente. Según el American Institute of Stress, en momentos de mucho estrés puede presentarse una disminución del deseo sexual.

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Esto se debe a que si el estrés se mantiene durante mucho tiempo, los niveles de testosterona de un hombre pueden comenzar a disminuir, lo cual interfiere con la producción de esperma y causar disfunción eréctil o impotencia.

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Al padecer estrés crónico, puede incrementarse el riesgo de infección para los órganos reproductores masculinos como la próstata y los testículos.

En el caso de las mujeres, el estrés puede afectar el ciclo menstrual, causando periodos irregulares, más pesados o más dolorosos. A esto se suma el que el estrés crónico también puede magnificar los síntomas físicos de la menopausia.

3. Afecciones al sistema digestivo

Cuando el estrés se vuelve crónico puede causar algunos efectos incómodos como la acidez estomacal, el reflujo, la hinchazón o el estreñimiento.

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Además, como respuesta a esta situación el hígado produce azúcar que se dirige directamente al torrente sanguíneo.

Es probable que quienes estén sometidos durante mucho tiempo a estrés no puedan lidiar con este aumento adicional de glucosa. Esto aumentaría el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

El estrés puede afectar a la digestión y a cómo se absorben los nutrientes en el intestino.

“Puede llevar a deficiencias en la salud mental, la memoria y el aprendizaje, y a una peor regulación metabólica”, afirma Kristin Hadfield.

4. El corazón y el sistema respiratorio

El estrés puede dificultar más la respiración para las personas que, por ejemplo, tienen un problema respiratorio como asma o enfisema.

En situaciones de estrés, el corazón también bombea más rápido. Las hormonas hacen que los vasos sanguíneos se contraigan y desvíen más oxígeno a los músculos, lo que aumenta la presión arterial.

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Esto quiere decir que el estrés frecuente causa que el corazón trabaje en exceso por mucho tiempo. Cuando la presión arterial aumenta, también lo hace el riesgo de sufrir un derrame cerebral o un ataque al corazón.

5. Problemas con los músculos

Dolores de cabeza, dolor de espalda y hombros y dolores corporales pueden ser síntomas de una tensión muscular causada por el estrés.

A todos estos síntomas se suman otros igual de serios, por ejemplo, el estrés crónico favorece la aparición de desequilibrios en el comportamiento, como los desórdenes alimenticios o el abuso de drogas o alcohol.

El American Institute of Stress ha señalado que “es difícil pensar en cualquier enfermedad en la que el estrés no pueda desempeñar un papel agravante o en cualquier parte del cuerpo que no esté afectada”. (I)