La base de la sociedad, el pilar fundamental, el lugar seguro. Varias son las definiciones y significados que tiene la familia. Y aunque pueda resumirse en un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, el concepto ha cambiado y se ha transformado según las distintas realidades que viven los integrantes de cada una.

Desde 1994, cada 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, tal como lo acordó la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) un año antes.

Este Diario consultó a un grupo de lectores, de diversas edades, para que compartieran qué significa para ellos la familia.

Tavy Torres, de 47 años, dice que “la familia es el pilar fundamental. Es de donde uno comienza como hijo a tener los valores y los principios. Ya como padres nos corresponde enseñar a los hijos que deben de tener respeto. En mi caso, me enseñaron a hacer las labores de la casa; eso era como una rutina diaria que aprendí de mis padres y que transmitieron a cada uno de sus hijos. Eran obligaciones para convivir mejor. La familia también está para ayudarnos a fortalecer los lazos entre los miembros, para unirnos para solucionar los problemas internos, porque nunca faltan, porque por más unidos que seamos siempre habrá criterios diferentes, pero es allí cuando se nota unión familiar”.

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“A mí me gusta cuando vienen a visitarme mis hijos, mis nietos, toda mi familia, pero sé que a veces no pueden por sus ocupaciones”, dice Nicanor Carrillo (101 años). Él enviudó hace 34 años y actualmente vive con una de sus hijas que también lo cuida.

Para Don Nicanor, la familia es un soporte importante. “A mi edad ya he disfrutado tantas cosas que la vida me ha dado. Creo que la educación y el respeto hacia los demás que les inculqué a mis hijos sirvan como legado para que a su vez ellos lo traspasen a sus propios hijos. La familia es todo, las amistades son importantes, pero el núcleo familiar es el lugar que nunca te va a cerrar las puertas. La familia es el sostén de todo, es el apoyo afectivo tan necesario para asumir las pérdidas que conlleva el envejecer. Ver correr y jugar a mis nietos, bisnietos y tataranietos me llena de mucha felicidad. Nosotros como padres debemos enseñar cómo forjar relaciones más felices y saludables entre los miembros de la familia. En el futuro todo esto ayuda a prosperar a la familia en todo sentido”.

Don Nicanor dice que los valores de las familias modernas han cambiado, no para bien. “Veo mucha juventud derrotada por las drogas, muchos hijos que maltratan a sus padres, esposos que asesinan a sus esposas... Eso es una distorsión de lo que debe ser una familia. En esos casos, las familias están fragmentadas debido a muchos factores, entre ellos el alejamiento hacia Dios. No podemos estar en la vida, y eso es tarea de la familia, y olvidarnos de Dios. Él debe estar presente en cada una de las decisiones que tome la familia, si no ¿en qué nos convertimos? ¿En ovejas descarriadas, sin valores, sin fe, sin rumbo? La familia es el pilar de toda sociedad. Allí empieza todo lo que uno va a ofrecer a la sociedad”.

“Para mí, la familia es todo”, comenta Bessie Arellano. “Es la balsa que nos mantiene a flote durante las tempestades y el calor que reconforta nuestro espíritu durante nuestras tristezas. No hay nada como tener con quienes compartir nuestros éxitos, sabiendo que se regocijarán genuinamente por las cosas buenas que nos pasen. Es la mayor expresión de amor, en la que aprendemos a convivir, aceptar, respetar y querer a aquellos con quienes nos tocó compartir la vida!”.

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“Las alegrías compartidas siempre son una fuente de felicidad”, comparte Patricia Baquerizo, ama de casa aficionada a la cocina. Ella dice que es lo mejor que existe. “La familia es mi todo. Es el centro del amor. En familia aprendemos a ser solidarios y pacientes. Aceptar la vida con el cariño de nuestros padres y hermanos. A compartir la mesa, con sus alegrías, y a suavizar la adversidad. Somos una familia grande donde pasan muchas cosas y si alguien está pasando un mal momento, siempre hay otro que está muy feliz y nos motiva a superarnos. La familia es lo primero”.

Apoyo incondicional

Foto: El Universo

Formar un hogar y tener una familia que te respalde y sostenga ante cualquier adversidad y cambio, celebre tus triunfos y te acompañe en momentos difíciles es un obsequio de la vida que se debe cuidar a diario. Así lo afirma Luis Fernando Renella Changkuon, ingeniero de 51 años. “La familia siempre ha sido el pilar fundamental de la sociedad y es donde uno recibe siempre todos los valores y educación que lo llevan a uno a ser una persona honesta y de bien. Para mí, la familia es la base primordial para el desarrollo humano de las personas como seres productivos en una sociedad”, argumenta.

“La familia no importa que sea pequeña, mediana o muy numerosa, lo valioso es que sea como sea uno puede apoyarse de ella, en los momentos difíciles y siempre confiar en que estarán ahí cuando uno los necesite”, agrega Renella, quien junto con su esposa e hijos recientemente se trasladó a vivir, por trabajo, fuera del país.

En tanto que su esposa, la psicopedagoga Gisela Cajas Bejarano, de 36 años, sostiene que “la familia es la parte central de cada persona. Es tu vida, tus costumbres, cómo te manejas, la parte sensible de cada individuo. Cuando falta alguien, dentro de la familia, existe ese vacío en el que sientes que no puedes extenderte, donde sientes que algo falta, cuando alguien sale de viaje, se enferma o existe la pérdida de alguien”.

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“A lo largo de la vida vamos aprendiendo que hay diferentes tipos de familia y se van adoptando nuevos tipos también. Aprendemos sobre la familia nuclear, compuesta, extensa. Para mí, una de las mejores vivencias que pueda tener una persona es sobre la familia extensa, una familia que puede compartir con sus abuelos, con sus tíos, que pueden convivir bajo el mismo techo. Tienes diferentes tipos de aprendizaje, el de los adultos es muy valioso para compartirlo. La familia también forma parte de dificultades y las distintas condiciones que pueden darse, que sin el apoyo de este núcleo es difícil avanzar y sobrellevarlo”, subraya.

“Aunque es un concepto flexible que ha ido evolucionando con el tiempo, una familia sigue siendo el contexto más importante donde establecemos nuestros primeros vínculos y logramos nuestros primeros aprendizajes. Al pensar en la familia, cada uno de nosotros tiene un referente, un modelo único que influye en nuestro concepto y en nuestras creencias sobre la familia. Construimos una imagen de familia a partir de la experiencia como padres, hijos y hermanos, así como de las relaciones y de los sentimientos que esta genera.”, dice Perfecto I. García, 75 años, diácono de la iglesia evangélica.

Responder a la pregunta sobre lo que es una familia, comenta García, se requiere conectar con lo que hemos vivido. “Identificar aquellos patrones de crianza y hábitos con los que fuimos formados, de los tipos de relaciones e interacciones, del estilo de comunicación en nuestros hogares y de muchos otros elementos que de una u otra forma son parte de quienes somos, de nuestro equipaje, de nuestro recorrido”.

“Al interactuar con las personas a mi alrededor intento siempre conocer de dónde vienen y cómo son sus familias. Esto me permite comprender mejor sus conductas, actitudes y respuestas. Nuestras habilidades sociales, de comunicación, de expresión, interacción, de resolución de conflictos así como nuestros valores, tienen su origen en la historia y experiencia familiar. El desempeño académico también depende en gran medida de nuestro entorno familiar”, destaca.

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Dar lo mejor de uno mismo trae felicidad para todos

Foto: Shutterstock

Una de las claves para un entorno familiar pacífico y agradable es aprender a ser felices con lo que se tiene y salir adelante con la mejor actitud a pesar de ciertas circunstancias. Para Nelly Valdiviezo, de 58 años, ese ha sido el secreto que le permite hoy tener una vida satisfactoria y plena, manteniendo su soltería y sin hijos.

“Como dice mi mamá: Matrimonio y mortaja del cielo bajan. Y si quizás no me he casado es porque no he encontrado a la pareja”, comenta la ingeniera industrial que se desenvolvió gran parte de su vida profesional en el área administrativa.

Sin embargo, pese a la convención social, Nelly asegura disfrutar de su vida en familia junto con su madre y hermanas con quienes comparte, por ejemplo, el interés de cultivar su propio huerto en casa, una actividad que también realizaban con su papá, quien falleció hace diez meses. “Hay que ser feliz con lo que se tiene, con la situación que se vive”, afirma. “Y siempre tratar de ser tú misma y dar lo mejor de ti, porque siempre dando lo mejor de uno se puede ser feliz y dar felicidad a otros, ya sea que estés sola, entre comillas, o acompañada”.

Nelly no niega que en cierto momento sí le llegaron a molestar los comentarios de terceros sobre su soltería, pero decidió no darles importancia y concentrarse en disfrutar del presente. “Lo primero es aceptarte como eres y luego ser feliz con lo que tienes. Porque hay personas que dicen que serán felices cuando tengan un carro o una casa, pero puede que ese futuro no llegue y ¿entonces significa que nunca pudiste ser feliz?”, comenta. “A veces sí hace falta alguien para salir, pero si se tiene un buen amigo o amiga, se puede salir. Hay que disfrutar de los momentos y aprender las lecciones que nos dejan las cosas negativas para no repetir esos errores”.

Los padres de Jessenia Córdova, de 22 años, se encuentran en Estados Unidos. Sabe que puede contar con ellos, tiene una buena comunicación, pero la convivencia no la han compartido, sino que lo ha hecho con amigas, y aunque sabe que su papá y sus hermanos son su familia de sangre, también considera como familia a su amiga con la que comparte departamento.

Prefiere no dar más detalles de vida, dice que fluyen emociones que causan tristeza, porque al estar lejos de sus padres no es fácil y opta por dar un concepto objetivo sobre lo que es la familia.

Es “estructura social conformada por personas que comparten la misma consanguinidad, en donde los miembros de la misma trabajan en conjunto para lograr el bien común en el aspecto de la salud y bienestar físico, mental y emocional, abarcando con ello el aspecto económico, laboral, educativo, afectivo y cumplimento de necesidades básicas en general”.

“Personas que forman parte de tu día a día, que te inspiran y te motivan a trabajar y conseguir tus metas, te apoyan en los buenos y malos momentos, te brindan confianza y te acompañan en todo momento”, agrega la joven que estudia Enfermería.

Cuando toda la familia elige vivir cerca

Verónica Campozano Zúñiga (52) es ama de casa y también tiene un pequeño emprendimiento de pastelería con su hija (Dulcería Panda). Tiene cinco hijos y tres nietos, y a todos los conserva cerca.

“Para mí, la familia lo es todo, porque es el vínculo que Dios formó. Es el medio en el cual uno se desenvuelve. Cuando mi esposo vivía, teníamos una buena comunicación para enseñar a nuestros hijos valores. Es importantísimo lo que se aprende en la familia para desenvolvernos luego en el ámbito social”, dice Verónica, cuyo esposo falleció en los primeros meses de la pandemia por coronavirus.

Su familia, que ya era muy unida, se consolidó más. Verónica pasa el día con su hijo menor, que es estudiante, y hasta hace poco estaba su nieta, que este año fue por primera vez a clases presenciales. Su hija adolescente va a la universidad y sus hijos mayores trabajan.

La misma cercanía muestra con su madre, a quien tiene de visita en casa, aunque viven frente a frente. “Nos llevamos muy bien y nos amamos mucho. Estoy pendiente de ella y ella de mí, porque es una persona muy dedicada a sus hijos, así estén casados. Siempre está viendo cómo están, qué les hace falta, qué necesitan, en qué puede ayudarnos. Pienso que en eso se basa la familia, en el amor y la comunicación”.

En los peores momentos, dice Verónica, ha visto quién está a su lado. “Con mis hermanas también somos unidas, preguntando una por la otra, qué nos pasa, si tenemos algún problema. Nos hemos cuidado a los niños. Si yo he tenido que dejar a mis hijos, ha sido con ellas, y viceversa. “Y a veces encontramos familia que no es de sangre y que también nos ayuda”.

Una de las ventajas de los suyos, dice, es que la mayoría vive en la misma ciudadela, a pocas casas de distancia, y con ellos comparten también las ocasiones felices. “Nada de cosas ostentosas, pero pasamos juntos, hacemos juegos, comida, algo sencillo pero bonito”.

¿Y si sus hijos tuvieran que irse? “Me daría mucha pena”, admite, “pero mi esposo decía que hay que dejarlos volar. A veces les digo de broma que hasta cuándo, pero no se van, antes bien aumentan”.

Amor, cuidado y aceptación

Bethania Velarde con su familia integrada por su novia Elsa Mejía y sus mascotas Chewie, Olivia y TomTom. Foto: Cortesía

El núcleo familiar de Bethania Velarde, de 32 años, lo integran sus tres mascotas: Chewie, Olivia y TomTom; y su novia, Elsa Mejía. Para ella, su familia es un conjunto de personas que se cuidan.Con esto no quiero decir que la familia siempre va a ser perfecta, nada es perfecto. Yo creo que las familias no son estáticas, es algo vivo, y así como un ser vivo, crece o se hace más chiquito, puede ramificarse pero también puede romperse”, describe la activista y actriz, conocida también como ‘Bethania la del vino’.

Al mismo tiempo, se muestra feliz porque considera tener tres familias: la de sangre, la actual y la familia de Quito que la acogió y acompañó cuando decidió revelar que era lesbiana. Para mí el sentido de una familia es cuidar y amar. Me alejo de la idea de familia de querer cambiar, esconder y no aceptar”, apunta.

Velarde defiende libremente la idea de familia diversa, aquella que va más allá de la integración de papá, mamá e hijos. Existen distintos tipos de familia, innumerables”.

Con su pareja comparte el sueño de tener un bebé, sin embargo, ese anhelo se ve obstaculizado por las leyes del país. “No podemos adoptar. De hecho, si tenemos un hijo de forma biológica, nuestro hijo no va a poder tener nuestros dos apellidos, porque el Estado no lo reconoce, se nos niega el derecho de ser una familia”, menciona.

Por eso considera que es hora de que los conceptos y leyes deberían desarrollarse a medida que el ser humano evoluciona. “Los guayaquileños somos cavernícolas, no nos queremos incomodar, queremos quedarnos atrás en el pasado”.

Un ancla y refugio

Ericka Espín (segunda a la izquierda) con su familia celebrando el Día de la Mujer. Aprovecharon para honrar a los seres fallecidos. Foto: Cortesía

La comunicadora Éricka Espín adora pertenecer a una familia que celebra su amor al puro estilo ecuatoriano, pues cada fecha tradicional, como carnavales, Navidad o Día de la Madre y del Padre, se convierte en la mejor ‘excusa’ para volverse a ver y compartir. Cuando su familia materna de Manabí se reúne, llegan a ser más de 200 personas. En tanto que su familia paterna tampoco se queda atrás. “Tratamos de que nuestras reuniones sean especiales y que se sienta el amor en familia así sea la más simple conmemoración”, dice la joven, quien ve a todos sus primos como hermanos.

Para Espín, de 30 años, su familia es su ancla, refugio y su escuela de fe. “Para mí la familia representa mucho el tema de la unión, el tema de la reconciliación, el tema del perdón. Es una escuela donde voy a aprender valores y donde voy a sanar heridas que me puedan doler, para que yo pueda ser un adulto consciente”, expresa y subraya en la importancia de ser adultos sanos emocionalmente para transmitir aquello a los más pequeños en casa.

“La sociedad se construye a través de la familia”, añade. Su núcleo lo conforman sus tres hermanos, su mamá y su papá que está en el cielo. “El amor de familia va más allá de la parte física, ya que perdura en todo el amor y vivencia que has compartido con esas personas. Nosotros honramos a nuestros muertos y recordamos todas las vivencias que tenemos. Tratamos de que los niños no olviden a las personas que han fallecido”, menciona. (I)