Publicidad

Un año de pandemia en Galápagos, ¿cómo va la vacunación?

En Galápagos se llevó a cabo la fase 1 de vacunación contra el COVID-19.

Luego de un año de pandemia hay quienes dicen que nos hemos convertido en mejores personas. Tengo mis dudas al respecto, además de que las interpretaciones de bondad o maldad son subjetivas. Lo que ha cambiado, en mi caso al menos, es que perdimos la confianza en nuestros gobernantes. Ha sido un sálvese quien pueda, y lo que es aún peor, un atraco mientras el barco se hunde. Lo vi alguna vez en mis cursos de entrenamiento de la Organización Marítima Internacional, un ejemplo de tantos. Durante el hundimiento del ferry-crucero Estonia en 1994 en aguas finlandesas, mientras la gente intentaba escapar, armar balsas, sobrevivir, hubo asaltos y robos.

Ha ocurrido en mi país en este último año y mi decepción llega hasta los huesos.

Intento reconfortarme pensando que ya han llegado una cuantas vacunas, que existe una página web donde los adultos mayores pueden inscribirse (hasta aquí un paliativo, porque a ninguno le han contestado con fechas concretas).

Es el Titanic y cada cual lucha por su supervivencia, de manera desordenada, sin protocolos concretos, con los altos mandos de la nave ocupándose por sus propios intereses antes que los del navío a su cargo.

¿Y qué con Galápagos? Con iniciativas propias intenta mantenerse a flote, allá lejos, aislado a 1.000 kilómetros del mundo. La población se organizó, y unos a otros se extendieron la mano. El Frente Insular de Galápagos repartió 2.720 canastas de abril 2020 a enero 2021, con un aporte de $ 102.000 en esta pandemia. Navilusal junto con Island Conservation y Funcavid han recaudado $ 250.000 para otorgar microcréditos a 17 emprendedores de Isabela, 20 artesanos y emprendedores jóvenes de Santa Cruz, 15 en Cristóbal, y a una docena de estudiantes para que continúen con sus estudios. Metropolitan Touring donó uno de los primeros laboratorios para realizar las pruebas PCR.

Estas son iniciativas privadas y de la misma población. Pero es el Estado el que debe cuidar de sus ciudadanos, por eso pagamos impuestos, tanto individuos como empresas. Los hospitales de la provincia nunca fueron suficientemente abastecidos. Entre las dos islas se cuenta con doce camas de unidades de cuidados intensivos, al momento utilizadas en el 80%, y se habla de 1.635 casos confirmados de COVID-19 en lo que va del año.

El Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos ha gestionado una solución inteligente y pragmática: la vacunación de toda la población del archipiélago.

No se trata de que Galápagos goce de privilegios, o de ser injustos con el resto del país. El archipiélago está habitado por 30.000 personas. Es decir, que con un relativo escaso número de vacunas (en relación a las millones que se necesitan en el Ecuador continental), se protege la totalidad de una población que de otra manera no estaría lo suficientemente resguardada por la escasez en recursos hospitalarios y el aislamiento. Además se reactiva la economía de la mayoría de los habitantes de toda una provincia, y de paso, de gran parte del sector que depende del turismo en el Ecuador continental. Si lo analizamos fríamente, el rédito costo beneficio es inmenso. Por lo que aplaudo la gestión del Consejo de Gobierno y los municipios de Galápagos, una pequeña luz en este año de decepciones e impotencia.

Ya se han aplicado 4.500 vacunas, ofrecidas en primera instancia a los adultos mayores del archipiélago y personal en la fase 1. Bien por Galápagos, futuro destino seguro del mundo. Mientras tanto, espero, junto a más de un millón de adultos mayores del país que llegue el ansiado correo confirmando la fecha de vacunación para mi madre.


Comparte este artículo

¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?