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Homenaje a la literatura: Eliécer Cárdenas

'El pinar de Segismundo' es un homenaje a la literatura ecuatoriana y a sus personajes, desde una ficción que Cárdenas adereza con momentos de juerga, de amistad y romance.

Eliécer Cárdenas (1950). Foto: redaccion

Mientras me documentaba para una entrevista con el escritor cañarejo Eliécer Cárdenas, autor de la novela Polvo y ceniza, que es, en mi opinión, una joya de la literatura ecuatoriana de la segunda mitad del siglo XX, me encontré con El pinar de Segismundo, otra obra de este prolífico narrador, cuya lectura he disfrutado.

Es una novela de 165 páginas y puede ser catalogada como literatura de la literatura. Sus personajes son Jorge Icaza, Benjamín Carrión, Gonzalo Zaldumbide, César Dávila Andrade, Oswaldo Guayasamín, entre otros, y si bien se trata de una ficción, el contexto histórico en que se urde la trama es la década del 50, cuando se aprestaba a llegar al poder Camilo Ponce Enríquez. Los conflictos de la época, la cultura, las modas, los personajes y la sensibilidad de entonces están reflejados en este libro, que Cárdenas publicó en 2008.

El pinar de Segismundo es un homenaje a la literatura ecuatoriana y a sus personajes, desde una ficción que Cárdenas adereza con momentos de juerga, de amistad y romance".

La obra tiene un aire policial no exento de humor, que la vuelve entrañable. Los escritores Icaza y Dávila, el pintor Guayasamín y otros allegados a la Casa de la Cultura, víctimas de un engaño, se involucran en el robo de los manuscritos de la novela inédita Égloga trágica, del escritor, diplomático y aristócrata Gonzalo Zaldumbide -a quien Ponce le propone la vicepresidencia-, ya mayor y entregado a sus aficiones ecuestres en su hacienda y a rememorar su época en Europa.

El pinar de Segismundo es un homenaje a la literatura ecuatoriana y a sus personajes, desde una ficción que Cárdenas adereza con momentos de juerga, de amistad y romance. Una presencia importante es la de Lola Flores, quien llega a Quito como parte de una delegación cultural española enviada por Franco, y hace amistad con Icaza. Por arte de esta amistad, la Faraona recorre las calles de Quito, canta en una fiesta callejera e incluso surge un atisbo de romance con el autor de Huasipungo, que el mismo Icaza echará a perder. Si tienen tiempo y la encuentran, lean El pinar de Segismundo. Se divertirán. (O)

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