Como nunca antes

9 de Diciembre, 2018 - 00h00
9 Dic 2018
Como nunca antes
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Perro de Luna. 1973. Litografía.
9 de Diciembre, 2018
9 Dic 2018

Rufino Tamayo. Mexicano Universal, una exhibición de grabados del pintor, escultor y muralista mexicano, tuvo su paso por Guayaquil, del 8 al 25 de noviembre, en el Museo Antropológico de Arte Contemporáneo (MAAC).

El cuencano Carlos Rojas fue el responsable de la curaduría tanto en Cuenca en el Museo de las Conceptas como en Quito en el Museo del Carmen Alto. 64 obras de las décadas de los cincuenta, setenta y ochenta, así como de 1925 y 1969 se tomaron las salas de los museos.

La exhibición fue presentada por Produbanco-Grupo Promérica, en celebración de su cuadragésimo aniversario y fue posible gracias al apoyo del programa cultural de la Fundación Ortiz-Gurdián, quienes facilitaron las obras.

Tamayo fue un artista oaxaqueño, reconocido mundialmente a la par de los grandes muralistas mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. El trío de artistas concebía una identidad mexicana alineada con la Revolución mexicana, en contra de la globalización y la vulneración frente a las potencias mundiales. Contrario a esto, Tamayo fue fiel defensor del concepto de universalidad en el arte; investigó los conceptos de la mexicanidad, el indigenismo y la latinoamericanidad, no con el fin de crear diferenciaciones, sino de abrazar la complejidad de lo propio. Este es un discurso enteramente vigente en el arte contemporáneo del continente; he ahí la acertada decisión de presentar esta obra en la ciudad.

Uno de los atractivos de la muestra es el realce de los aportes significativos de Tamayo a las técnicas de grabado; el artista se formó en serigrafía, litografía y aguafuerte, desarrollando un método propio: la mixografía, que le permitía crear relieve en los grabados. Las piezas son clasificadas en cuatro ejes temáticos: prehispánico, familia y animales, frutas, y, por último torsos, cuerpos y cabezas. La disposición de la sala fue sencilla, permitía hilar libremente un recorrido.

Los grabados de Rufino Tamayo son reconocidos por su riqueza de color, luces, sombras, texturas; un sinfín de detalles en las 64 complejas composiciones. Perro de luna (1973), Máscara (1984), La cirquera (1984), y Figura en negro (1980), fueron solo pocas de las obras maestras de este autor que la ciudadanía tuvo el placer de apreciar.

Diseccionada en un contexto local, la muestra propulsa la preservación de la técnica de grabado en el arte ecuatoriano. Dicho interés se evidencia con la existencia del Museo del Grabado Garza Roja, ubicado en el km 37 vía a Daule (Nobol), Provincia del Guayas. El espacio cultural fue mentalizado por el escritor Ramón Sonnenholzner y el artista plástico y grabador Hernán Zúñiga; desde 2010 acoge la producción artística de grabadores nacionales. Zúñiga es docente de grabado de la Universidad de las Artes; cabe mencionar que el taller de grabado de la Universidad se encuentra aledaño al MAAC.

Es satisfactorio encontrarse con una empresa privada cuya obra de responsabilidad social es una gestión cultural impecable. En Guayaquil en las últimas décadas ni la empresa privada ni la empresa pública pueden ser reconocidas por una labor extraordinaria de coleccionismo de arte, lo mismo se puede decir de la inversión en proyectos de arte y cultura, que ha sido limitado a unos pocos.

El tener a una entidad bancaria involucrándose con el arte y la cultura, así sea a través de una exhibición tan breve en el país, se convierte en un referente ejemplar. (O)

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2018-12-09T00:00:55-05:00
“Fue fiel defensor del concepto de universalidad en el arte; investigó los conceptos de la mexicanidad, el indigenismo y la latinoamericanidad”.
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