La familia estresada

2 de Diciembre, 2018 - 00h00
2 Dic 2018
2 de Diciembre, 2018
2 Dic 2018

Todos conocemos por lo menos a una. Es aquella en la que los padres tienen problemas entre ellos o con su trabajo o con su personalidad, un hijo con problemas académicos, una hija con baja autoestima, otro bajo sospecha de consumo de drogas o una combinación de estos u otros comportamientos de similar perjuicio para el desarrollo emocional de sus vidas. El paso del tiempo parece no dejarles la huella de la experiencia; esta familia parece haberse quedado estancada en un pantano de inmadurez y frustración, intentando repetitivamente enfrentar los problemas de la misma manera inapropiada, por lo general echándose la culpa unos a otros. La frustración contenida termina expresándose de una manera agresiva, hacia dentro o hacia fuera (más recriminaciones y peleas, más consumo de alcohol o drogas, menos amor propio, más fracasos académicos, deseos de desaparecer, y tal vez cosas más graves). Sus amigos ven con impotencia su deterioro porque no son receptivos a consejos.

¿Cómo podría salir adelante un grupo familiar así de disfuncional? La iniciativa deben tomarla los padres, admitiendo sus respectivas culpas y reuniendo toda su madurez, resolverse a buscar la ayuda profesional correspondiente. Es muy probable que el solo hecho de intentar tener este frente interno bajo control disminuya el estrés causado en los hijos, ya que muchas de las manifestaciones negativas exhibidas por ellos son reacciones a la intensidad con que reciben e interpretan el comportamiento y actitudes de los padres. El liderazgo en la aceptación y en la determinación de reconocer y enfrentar las fallas propias es tal vez el mejor ejemplo que los hijos pueden recibir, porque en la vida no se trata de solamente crear  y recorrer un camino agradable y positivo, sino también de enfrentar a la adversidad y aprender de la experiencia. 

El siguiente paso es sentarse con cada hijo para analizar su vida, enfatizando lo positivo para reunir fuerzas y atacar lo negativo. No hay que hablar de culpas sino de soluciones, como un emprendimiento de la familia, involucrando a uno o más hermanos o allegados, para un apoyo específico. No se vaticina que será un camino corto ni fácil, sobre todo al principio. Pero poco a poco se irá consolidando la unidad familiar basada en la fe en sí mismos y en la convicción de que si todos empujan en la misma dirección llegarán al destino deseado. (O) salmonlenin@yahoo.com

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2018-12-02T00:00:48-05:00
Todos conocemos por lo menos a una.
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