La cocina de un sueco: Sorprende en Olón

4 de Noviembre, 2018 - 00h07
4 Nov 2018
La cocina de un sueco: Sorprende en Olón
La cocina de un sueco: Sorprende en Olón
4 de Noviembre, 2018
4 Nov 2018

En la comuna Olón, justo al final, en la última calle que cruza sobre la carretera principal que va al norte por la Ruta del Spondylus hay un pequeño, sencillo y acogedor restaurante con un nombre corto, que no significa nada: Mo/Mo, pero lleno de anécdotas y buena comida.

Es un lugar de esos que uno encuentra solo en las películas, únicamente dos personas se encargan de todo. Johan, un sueco que llegó a Ecuador hace siete años y se instaló primero en Loja, es el encargado de la cocina, y Anaí, argentina que se enamoró primero de nuestras playas y luego de él, es la encargada de atender a los clientes.

No es un menú muy extenso, pero tiene de todo. Empezamos con dos entradas, una combinación de pimientos morrones asados ($ 4), con queso fresco marinado en aceite de oliva y bañado con nueces y perejil. Plato sencillo, pero muy bien logrado. Y calamares a los ajos ($ 3,50) con un correcto y sutil manejo del sabor, para no invadir el paladar y dejar esa sensación ajosa toda la noche. Aunque hubiera preferido el uso del calamar pequeño, en lugar de tiras del gigante, el buen manejo de la cocción lo compensó.

Un plato que ya se ha convertido en un clásico de este lugar y se ha mantenido desde el inicio (hace tres semanas al regresar de Europa, cambiaron el menú) es el curry de cordero ($ 13). Cocido a fuego lento de tal manera que la carne queda totalmente suave y gracias a las especies traídas de su último viaje, le dan una complejidad aromática sensacional a esta receta de la India.

La curiosidad nos llevó a pedir y descubrir una ingeniosa creación vegetariana, Fiori de pasta ($ 12). Son dos rollos de masa de pasta con muchas capas, rellenos de verduras, portobello, espinacas y queso. Vienen en el centro de una vasija con una salsa, de cada lado: pesto y tomate.

El risotto de langosta con trufa negra ($ 16) se veía mejor en la carta que en la realidad. Aunque la langosta estaba muy bien preparada, no nos gustó la textura del arroz, faltaba esa cremosidad característica y que siempre se espera en este plato.

En lo que sí llenaron todas las expectativas fue con la pasta de mariscos ($ 16). Un fettuccine al dente con salsa cremosa de azafrán basado con abundantes mariscos, todos con la textura perfecta.

Pero el plato ganador de la noche y que nos transportó a Bélgica, donde son populares, fueron los Moules & Frites ($ 15), es una cacerola con una generosa cantidad de mejillones importados, cocinados con una receta en la que el chef básicamente combina vino blanco y queso azul, creando así una salsa ligera y de sutil sabor que permite resaltar la delicadeza de los bivalvos.

Cuando pensábamos que la cena llegaba a su fin, la simpática Anaí se presenta con un fantástico tomate de árbol cocinado en vino tinto y panela, acompañado de helado de vainilla, semillas de granada y tiras de cáscara de limón que aportaban la nota justa de acidez. Un postre con un balance genial de texturas y sabores.

Visitar Mo/Mo es una experiencia que toma su tiempo, son dos enamorados y fanáticos de la cocina, quienes hacen posible el momento, entonces recomiendo llevar mucha paciencia, una buena conversación y sentarse cómodamente, porque en este caso el término slow food es literal. (O)

savrozonn@gmail.com

La cocina de un sueco: Sorprende en Olón
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2018-11-04T00:07:04-05:00
“Recomiendo llevar mucha paciencia, una buena conversación y sentarse cómodamente, porque en este caso el término slow food es literal”.
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