Pese al acelerado estudio que se ha tenido con el virus SARS-CoV-2, que origina la enfermedad de COVID-19, aún hay aspectos que se están dando a conocer. Uno de estos son las reinfecciones, que consisten en que una persona vuelva a presentar la enfermedad, pero con otra variante a la que adquirió originalmente.

En el mundo cada vez son más los casos reportados de estos eventos que hasta hace un par de meses se consideraban excepcionales. Ecuador no ha sido la excepción.

Para que un caso sea considerado reinfección se debe analizar la primera muestra donde se evidenció la enfermedad y la segunda con la reaparición del caso, ambas son secuenciadas y si son diferentes se considera reinfección, en caso de que sea la misma es reactivación.

En el país, a nivel nacional, la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) y el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi) se encargan de la vigilancia genómica del virus, es decir, secuencian las muestras e identifican las variantes.

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En el primer semestre del año se ha identificado la transmisión comunitaria de las variantes B.1.1.7 (de Reino Unido) y B.1.526 (de Nueva York) en Guayaquil.

“Ya hay reportes y el mejor ejemplo es lo que pasó en Manaos y lo que está pasando en Chile, que las personas que teóricamente ya tenían anticuerpos se contagian nuevamente con la variante, o sea, estas variantes de alguna manera pueden burlar el sistema inmunológico porque no sabemos hasta este momento el sistema inmunológico, luego de un contagio, cuánto dura los anticuerpos, la concentración de los anticuerpos, no hay estudios definitivos, pero sí hay reportes de que con las variantes existe un alto riesgo o aumente el riesgo de reinfección”, explica Fernando Espinoza, director de la unidad de investigación de la UEES.

Justamente este centro de investigación ha detectado que existe un aumento en la variante de Nueva York, la cual tiene mutaciones que la vuelven más contagiosa.

El investigador del Instituto de Microbiología de la USFQ, Paúl Cárdenas, refirió que las variantes pueden generar reinfecciones, que todavía siguen siendo bajas, y cuadros más graves, pero no se puede determinar a quién.

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“Después de seis u ocho meses va bajando la inmunidad y puede ser explicado justamente que personas pueden reinfectarse con estas nuevas variantes o incluso con otras variantes comunes que están circulando, entonces el problema es que las proporciones de reinfecciones todavía siguen siendo bajas, el problema es que no podemos adivinar o predecir quién sí tiene más riesgo o tiene menos riesgo de reinfectarse. Es decir, si yo tuve COVID en diciembre versus si yo tuve COVID en marzo anterior, obviamente más riesgo de reinfección sí tuve ya en marzo que en diciembre”, señaló.

Actualmente ambas instituciones se encuentran desarrollando proyectos para evaluar la incidencia de las variantes en la población que se ha vacunado. En el caso de la UEES se encuentran haciendo estudios con personas ya inmunizadas con las dos dosis, midiendo la producción de anticuerpos o efectos de la misma, a su vez también buscan realizar investigación con las variantes y la capacidad neutralizadora de las distintas vacunas.

En la USFQ se encuentran analizando los casos reportados de contagiados que ya se habían vacunado de acuerdo con las variantes que tenían. También realizarán con una universidad de Australia, la Cruz Roja y la Universidad UTE un análisis de la inmunidad que obtengan las personas vacunadas tanto de anticuerpos neutralizantes como de las células de memoria. (I)