Robos en negocios, en casas y con el uso de armas padecen los habitantes de Villa Bonita, norte de Guayaquil. Personas con malas intenciones, que vienen de otros sectores, alteran la tranquilidad de la zona y cometen delitos, según los moradores, quienes, al ver esta situación, han optado por implementar rejas en sus hogares.

Los residentes de esta urbanización, construida como parte de un plan municipal de vivienda, dicen que diariamente sienten incertidumbre al salir de sus casas y al abrir sus negocios, porque los delincuentes andan todos los días en cada etapa de este plan.

Sonia Campozano, residente de la etapa 6, comenta que hace un mes ingresaron a su casa a robarle una bicicleta, que la utilizaba para hacer compras. “Se está convirtiendo la villa en un sector peligroso”, señala.

También en los negocios de comidas han sufrido robos y asaltos. Juan Carlos Quinto dice que cierra su negocio temprano, antes de que se esconda el sol, porque alrededor de las 17:00 hace un mes le robaron. “Entraron a mi negocio como clientes y con sus armas me amenazaron con matarme, luego comenzaron a robar el dinero”, relata.

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Asimismo, Ramiro Chamba, dueño de un restaurante, explica que dos sujetos que llegaron en moto entraron violentamente a su local la semana pasada y les robaron dinero y celulares a él y a los clientes. “Los ladrones se aprovechan de la soledad y tranquilidad que hay en Villa Bonita para hacer sus fechorías”, agrega.

Algunos residentes evitan denunciar e incluso dar su versión, porque temen represalias. “Tanto es el miedo a cualquier persona desconocida, aunque se vista elegante; es vista como sospechosa por los robos que hay últimamente”, exclama Mayra Sánchez, residente de la etapa 1.

No solamente en las casas suceden los robos, en los buses que ingresan al plan habitacional han sufrido robos los pasajeros.

Ricardo Cruz, conductor de la línea 136, dice que esos delincuentes se suben como pasajeros y comienzan a amedrentar con pistolas y cuchillos. “Villa Bonita será la próxima Bastión Popular”, anticipa el chofer, aludiendo a que en este último sector hay asaltos a diario en los transportes.

Todas las casas tienen rejas y hasta perros que alertan. “Una vez un ladrón entró a mi casa y se llevó dos tabletas de mis hijos, y se quedaron sin estudiar”, señala Angie Solórzano, residente de la etapa 7.

En toda la urbanización pasan dos hombres en moto analizando qué casa robar o qué negocio, afirman los moradores, que se quejan de que no hay policías rondando y cuidando la urbanización.

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El subteniente de Policía Lenín Guerra, jefe de la UPC de la urbanización, comenta a este Diario que actualmente este circuito tiene diez uniformados cuidando la zona y un oficial. “Hemos estado colaborando con la ciudadanía y hasta en algunos sectores que no nos pertenece”, enfatiza.

“Es mentira que la UPC tenga diez policías. Ellos brillan por la ausencia”, comenta Jessica Toapanta, moradora de la etapa 7. Ella explica que una vez a su vecina le robaron su negocio de comidas rápidas y llamaron a los uniformados, desesperados. “Los policías llegaron después de una hora, o sea, no les importa”, agrega.

Adelante de la etapa 7 se halla un terreno con montículos de tierra donde se esconden drogadictos y ladrones a pasar la noche. “Ahí la Municipalidad prometió que construiría un parque para los niños, pero hasta la actualidad no se ha cumplido”, indica Jessica.

Un terreno de montículos desolado se ubica frente a la etapa 7 donde habitan consumidores de droga y antisociales. Foto: El Universo

Además, en Villa Bonita los habitantes exigen que cambien los focos de los postes y que ubiquen luminarias más potentes, porque las de ahora son deficientes. (I)