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Los taxirrutas llevan a diario a los 20.000 pasajeros que la Aerovía necesita, pero que no logra atraer

Cámaras en el Puente de la Unidad Nacional captan vehículos y permite conocer cuáles están dando el servicio prohibido en la Ley de Tránsito.

El servicio de taxirrutas lleva más de dos décadas funcionando entre Durán y Guayaquil, donde ocasionalmente se realizan controles.

Con la incursión de la Aerovía en diciembre del 2020, los aproximadamente 500.000 habitantes de Durán tienen tres opciones de trasladarse a Guayaquil: en bus intercantonal, cuyo pasaje cuesta $ 0,35; en el nuevo teleférico, a $ 0,70, pero que con un deficiente servicio de alimentadores se puede incrementar el viaje a $ 1; y los taxirrutas que cobran entre $ 1,25 y $ 1,50, dependiendo de los puntos de partida o de llegada en el cantón ferroviario.

Este último servicio, aunque está prohibido en la Ley de Tránsito, tiene una demanda diaria de 20.000 pasajeros, una cifra de usuarios que la Aerovía espera tener en su primer año de operación, pero que en el primer trimestre ha llegado solo a la mitad.

Las cifras no son meros cálculos, están avaladas por varias fuentes y se basan en datos comprobables, que están registrados por la Agencia de Movilidad y Tránsito (ATM) de Guayaquil y que conoce también la Empresa Municipal de Tránsito y Movilidad de Durán (EMOT).

Según Camino Ruiz, gerente del proyecto Aerovía de la ATM, “el problema de la demanda no pasa por la variable precio”. La baja cantidad de usuario, asegura, obedece a los tiempos de pandemia.

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Pero de acuerdo con los mismos datos que tiene la ATM y que Ruiz proporciona a este medio, “se estima que actualmente, en tiempos de pandemia, existen entre 10.000 y 20.000 usuarios que se movilizan entre Guayaquil y Durán pagando una tarifa ilegal de $ 1,25 a $ 1,50, cuando la Aerovía, con bus alimentador en Durán incluido, solo cuesta $ 0,70″.

Es cierto que eso cobran los taxirrutas. Pero no es tan real que transportarse en la Aerovía solo cueste $ 0,70, con alimentador incluido, como asegura el administrador del proyecto.

Los buses de Durán ahora viran por Luis Urdaneta (otras por Quisquís) para tomar la calle José Mascote, luego el paso a desnivel de la calle Vicente de Piedrahíta y después el ramal que desemboca en la avenida Quito, con prolongación a la av. Pedro Menéndez. Foto: Ronald Cedeño

Y tampoco es verdad que “en 15 minutos ya estás en Guayaquil”, como se ofertaba el servicio hasta antes de su inauguración, pues ese tiempo solo es lo que tarda el trayecto del teleférico; no incluye el viaje desde los barrios de Durán a la estación, que puede tomar entre 10 minutos el más cerca, hasta 45 minutos el más lejano.

¿Y cómo sabe la ATM cuántos pasajeros se trasladan a diario en taxirrutas entre Guayaquil y Durán?

Es sencillo, dice Andrés Roche, exgerente de esa entidad: se colocaron cámaras a los ingresos de Guayaquil, eso incluye el Puente de la Unidad Nacional. Es ahí que se contabilizan los vehículos que con la misma placa pasas más de seis veces y se determina que hacen taxirruta.

“Si usted multiplica 800 carros, entre taxis piratas y taxis (legales) haciendo taxirruta, por 4 pasajeros por vehículo y eso por 6 vueltas al día, ahí están los 20.000 pasajeros que podría llevar la Aerovía”, explica Roche.

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La ATM tiene medios tecnológicos para monitorear los vehículos que atraviesan el puente de la Unidad Nacional para llegar a Guayaquil.

Los viajes en vehículos seguirán contribuyendo al congestionamiento del puente de la Unidad Nacional y de la av. Pedro Menéndez Gilbert, afirma.

Para Roche es claro que ni la entidad en la que trabajó hasta julio del 2020 ni el Consorcio Poma-Sofratesa, que opera el teleférico sobre el río Guayas, han promocionado el servicio que fue inaugurado seis meses después de su salida de la ATM.

Sin hacer nada, no se puede esperar que, por muy bueno o beneficioso que sea la Aerovía, la gente lo use. El tiempo en la ATM me enseñó que por mínimo que sea un cambio en un transporte, se debe comunicar con anticipación, explicar y difundir

Andrés Roche, exgerente de la ATM


Este medio constató los problemas que tienen los usuarios por la falta de tarjetas, porque no hay puntos en otro lugar que no sea la estación donde recargarlas y sin el plástico o sin saldo en ella, desde los barrios de Durán la única opción es pagar a parte el bus, que hace las veces de alimentador dentro de sus largos recorridos, que cuesta 0,30.

“Eso encarece el sistema”, reconoce Elvis Chuchuca, gerente de la EMOT, quien dice que la situación mejorará solo cuando la Aerovía promocione las tarjetas para los duraneños, en sus barrios, pues este es el ‘público objetivo’ destinado a usar el teleférico.

Claramente se refleja una verdad, dice Roche: No han socializado ni ATM ni el consorcio el sistema con los usuarios. ► http://ow.ly/c71r50Eh1UZ

Publicada por El Universo en Lunes, 5 de abril de 2021

Pero aún teniendo la tarjeta y saldo, eso no le garantiza al usuario que vaya a pagar una sola tarifa, pues hay alimentadores con lectores que no sirven. Le pasó a Lourdes Yance, que plástico en mano tuvo que igual pagar 0,30 para salir desde Los Algarrobos hasta la estación de la Aerovía en la Abel Gilbert.

Lourdes Yance tiene tarjeta de la Aerovía, pero en el alimentador en el que llegó a la estación Abel Gilbert no valía el lector y tuvo que pagar aparte. Foto: Marco Carrasco

Por eso hay usuarios que desde sectores cercanos o distantes a la estación, como la Primavera 2 o El Recreo, prefieren viajar en el bus intercantonal, que cuesta $ 0,35 y que antes de la pandemia, según datos de la EMOT, trasladaba a 120.000 pasajeros entre ida y vuelta de Durán a Guayaquil.

Los que pueden, se permiten pagar diez centavos más por un servicio ejecutivo de esos mismos buses ($ 0,45) que ofrecen aire climatizado, televisión, asientos cómodos y van pasajeros solo sentados. Y si el usuario desea viajar más rápido, la opción preferida son los taxirrutas. Alternativas que se toman primero antes que considerar viajar en la Aerovía.

“Creo que el estudio que seguramente hicieron para la Aerovía subestimó al usuario de Durán. Hay gente que todos los días, desde hace 10 o 20 años, ha estado dispuesta a pagar más por un servicio más rápido y cómodo”, dice el usuario Alberto Mendoza. “¿Si no, por qué creen que los taxirrutas llevan años operando? ¿Por qué creen que hay pasajeros que, aunque cueste $ 0,10 más, esperan el bus climatizado? Es porque hay demanda y el acceso es fácil, no con las complicaciones de llegar a la Aerovía”.

Ruiz dice que el operador de la Aerovía, además de que ya está pensando en una integración multimodal con la Metrovía, trabaja en otras estrategias para captar más usuarios.

Una de ellas es la denominada Red amigos Aerovía que consiste en agregarle valor a la tarjeta a través de alianzas con marcas reconocidas del mercado que le otorguen beneficios, premios, promociones, descuentos en compras, etc., a los usuarios frecuentes y motiven a quienes no usan todavía el sistema a hacerlo.

“Las marcas afiliadas adicionalmente comercializarán tarjetas precargadas con descuentos y recargas por montos menores a los de las máquinas de boleterías de Aerovía, generando tráfico adicional a sus establecimientos”, comenta Ruiz.

Pero combatir la informalidad en el transporte es vital para el sustento de la Aerovía. “La pandemia, sin duda, ha afectado el arranque del proyecto, sin embargo, en esa realidad que vivimos el aliado estratégico operador del sistema teleférico debe gestionar la demanda en Durán y Guayaquil y la ATM debe, como siempre, combatir la informalidad en el sector del transporte público y ordenar a los medios de transporte formales acorde con los objetivos.

Luego de los operativos contra los taxirrutas y los cambios en la llegada de los buses de Durán al centro de Guayaquil, este medio le consultó a Ruiz si es cierto que el contrato firmado con el operador de la Aerovía compromete al Municipio a liberarla de competencia.

Esta fue su respuesta: “El Contrato de Alianza Estratégica (cláusula vigésimo tercera, numeral 23.2) establece lo siguiente: (…) ”El riesgo de la operación incluye el flujo de pasajeros, por lo que no será causal para ajustar el equilibrio económico del contrato. No obstante lo anterior, ante causas extraordinarias, imprevisibles y sobrevinientes que puedan incidir sobre el uso del sistema por parte de los usuarios, la ATM se compromete a definir recorridos, rutas y frecuencias de transporte terrestre que no compitan de manera directa con el Sistema de Transporte Público Aerosuspendido”.

El paradero de los buses de Durán que queda en la avenida Quito, centro de Guayaquil, quedó inutilizado con el inicio de las operaciones de la Aerovía. Foto: Ronald Cedeño

Según el acuerdo, la ATM podrá autorizar recorridos, rutas y frecuencias que compitan de manera directa con la Aerovía únicamente cuando la demanda no se encuentre debidamente satisfecha, por tener “exceso de pasajeros”, algo que está lejos de verse, pues los 10.000 usuarios que traslada la Aerovía representan el 25% de su capacidad, que es de 40.000.

Pero más allá del acuerdo para no autorizar recorridos que compitan con la Aerovía, el general Luis Lalama, director de Control de Tránsito de la ATM, puntualiza que el control sobre los taxirrutas no tiene que ver con eso, sino con hacer cumplir la Ley de Tránsito (art. 57), que prohíbe esa captación de pasajeros. (I)







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