El youtuber mexicano Luisito Comunica visitó Guayaquil en noviembre pasado. Durante su travesía por suelo porteño recorrió la tradicional calle 6 de Marzo, que ya tenía algunos monigotes sobre sus veredas.

Preguntando a ciudadanos y artesanos, el mexicano se enteró de cómo se elaboran estos muñecos y se sorprendió al saber que en Ecuador es una tradición quemarlos cada 31 de diciembre, minutos antes de la medianoche.

Cuando preguntó por el precio de un monigote, el comerciante le indicó que el valor era de 120 dólares. El extranjero replicó: “No se me hace mal precio, sinceramente”.

El video, que tiene una duración de doce minutos, tenía hasta el pasado lunes más de 3,5 millones de visitas.

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Turistas extranjeros que llegan a la urbe porteña se admiran al conocer la tradición de confeccionar y quemar monigotes para fin de año. Otro de los aspectos atractivos es la calidad y el ingenio de los artesanos para elaborar muñecos.

En el 2015, Roberto Gómez Fernández, hijo del fallecido comediante mexicano Chespirito, mostró interés en un monigote del personaje El Chavo del 8, que diseñó el artesano Walter Cedeño.

Gómez vio la foto del monigote en redes sociales, y mediante un tuit replicó: “Y si mejor nos lo regalan?”.

La internacionalización de la creación y venta de monigotes en Guayaquil es un proceso al que apunta, de manera progresiva, la autoridad de turismo.

Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Pública Municipal de Turismo de Guayaquil, indicó que una vez que la Ruta de los Monigotes Gigantes está afianzada, para el próximo año se prevé invitar a más influencers para que compartan acerca de estos eventos a sus millones de seguidores en el mundo.

Indicó que, para el próximo año, se prevé iniciar antes del 26 de diciembre la Ruta de los Gigantes, para poder realizar su promoción internacional.

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“Esa es una mina de oro para la ciudad, y lo que tenemos que hacer es empaquetar ese evento con las operadoras turísticas tanto locales como internacionales que nos permitan ir focalizando los atractivos turísticos”, dijo Gallardo.

El pasado 3 de diciembre, arribó a Guayaquil el crucero MV World Odyssey con 600 pasajeros a bordo. 20 de ellos recorrieron la calle 6 de Marzo y acudieron a la casa de la artesana Teresa Machoa, a la altura de la calle García Goyena.

Allí aprendieron paso a paso cómo se elabora un monigote. Con almidón y una brocha, iban colocando papel periódico sobre la estructura de madera.

El mexicano Kalani Quintana, de 19 años, fue parte de los turistas. Era la primera vez que visitaba Guayaquil.

Estaba sorprendido por la cantidad de monigotes, que ya en esa fecha estaban apostados sobre las veredas y por la calidad con la que fueron elaborados. Dijo desconocer que en Ecuador se quemaban estos muñecos como tradición para despedir el año.

Para Holbach Muñeton, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo, es necesario hacer planificaciones y estrategias para potenciar internacionalmente estos eventos.

“Guayaquil ha sido la cuna de los monigotes y no puede perder este atractivo, tiene que potenciarlo y replantearse formas para hacerlo crecer. Hay que ver y pensar estratégicamente qué es lo que le conviene más al turista”, refirió Muñeton.

Gallardo indicó que no descarta la idea de establecer rutas con artesanos agremiados en varios sectores de la urbe. (I)

La característica que tienen estos monigotes gigantes es que es única. No se hacen en ninguna parte del país ni del mundo, y eso nos da toda la base precisamente para poder atraer el turismo extranjero”. Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa Pública Municipal de Turismo.