Cuando empezamos a enterarnos de que en Ecuador también hay actividad de la comunidad therian y de sus particularidades, otra nueva tendencia, aparentemente recreativa, se hace notar: el hobby dogging, cuyos videos parecen tener origen en Alemania.
Si alguien quisiera tener una mascota, pero lo abruman las responsabilidades de alimentación, veterinario, accesorios, ejercicio y limpieza, puede sacar a pasear a un perro imaginario. Incluso hay asesoría profesional para aprender a hacerlo.
En la ciudad alemana de Heilbronn, Barbara Gerlinger instruye al aire libre a grupos que quieren aprender a hacer una caminata canina pero sin los perros. Algunos de los videos muestran a los paseadores vistiendo disfraces de animales.
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“Yo también tuve uno (perro imaginario), superdivertido. Lamentablemente lo dejé libre en la sala y ya no lo encuentro”, ironiza alguien en los comentarios a un video que Gerlinger compartió en Instagram.
“Chicos, realmente necesitamos más lugares de terapia”, escribió alguien más. Otros sí están interesados en unirse.
¿Qué es el hobby dogging?
El término hobby dogging se deriva del hobby horsing, una tendencia anterior en que niños y adultos salían a galopar o a hacer carreras de obstáculos montados en caballitos de madera. Suena como un meme, y se encuentra con respuestas en esa línea: burla y rechazo de ver a otros paseando una correa.
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Gerlinger tiene una explicación lógica a esto: no es que las mascotas sean imaginarias, es que ella prepara a futuros dueños. Practican la postura, la velocidad, el tono de voz y otras tácticas. Su entrenamiento se enfoca en que el problema de conducta no es del perro sino de quien lleva la correa.
Ella se dedica a entrenar a los humanos para enseñarles a liderar y pasear correctamente a sus animales, sin distracciones y sin el miedo a que surjan peleas entre las mascotas. La correa es simbólica: representa al perro que aún no tienen y que se están preparando para recibir en casa. (I)




