Varias han sido las generaciones que crecieron viéndola en pantalla durante 42 años. Unos la vieron a través de sus televisores con perilla, otros en aparatos con control remoto y los más jóvenes, a través de un ordenador o teléfono celular. Sin importar el dispositivo, la periodista ecuatoriana Teresa Arboleda logró a través de su trabajo diario en la televisión nacional convertirse no solo en un referente en el campo de la comunicación, consiguió entrar a los hogares de los televidentes y ganarse el cariño del público. Un logro que se destaca porque lo obtuvo desde antes de que las redes sociales y los likes fueran esenciales.

Hace quince semanas exactamente, en octubre del año pasado, se despidió de su teleaudiencia, de sus compañeros de trabajo y del canal. Esa noche de sábado, Teresita -como la llaman afectuosamente- se jubiló del Canal del Cerro. “Hoy empiezo una nueva historia” se leía en el post de su cuenta de Instagram (en la que registra 67.972 seguidores) que acompañaba el video de su última jornada laboral.

Madre de tres y abuela del rival del sol, como llama a su nieto Juan Martín, la rutina de Teresita se ha transformado por completo. Los trajes formales y el maquillaje ya no son un requisito diario. Ha cambiado el estudio de grabación del canal por escenarios más vivos, con otro tipo de adrenalina. Escalar cerros, subir montañas, lanzarse en paracaídas son actividades que describen a la perfección parte de la personalidad aventurera y valiente de la guayaquileña.

Teresa Arboleda recuerda cómo nació su amistad con Tania Tinoco en el homenaje que le dedicó "En Contacto" a la periodista (VIDEOS)

Con nuevos proyectos en marcha, a sus 60 años Teresita empieza a sentirse más familiarizada con las plataformas digitales. Por ello, ha creado La voz de calma, su primer podcast en el que habla sobre los valores y que estará disponible en Spotify.

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Han pasado tres meses desde su última aparición en televisión, ¿cómo ha cambiado su vida ahora?, ¿extraña las jornadas en el noticiario?

Tengo diversas actividades, comparto con mis familiares y amigos. Antes, nunca podía asistir a cumpleaños o reuniones en las tardes, siempre llegaba después de las nueve de la noche, cuando todos se habían ido. Nunca asistí a las fiestas infantiles, ahora no me pierdo las fiestas de los nietos de mis amigas o de mis sobrinos nietos. El repunte del COVID en las últimas dos semanas me ha limitado y me cuido mucho. El otro día fui a Ecuavisa y me dio nostalgia, vi a mis compañeros y casi que me quería quedar presentando el noticiario, fue parte de mi vida 42 años, pero tengo muchas actividades y eso no me pasa a menudo.

Jubilación para muchos es sinónimo de encerrarse en casa, sin embargo, vemos a una Teresita activa en distintas facetas, la primera de ellas como entrevistadora en su cuenta de Instagram. ¿Qué cualidades suyas la han sorprendido en estas nuevas plataformas? ¿Cómo se siente en ellas? ¿Ya no le tiene miedo a la tecnología?

(Se ríe) nunca le he tenido miedo a la tecnología, tengo fascinación y admiración por los avances tecnológicos y científicos de estos tiempos. Reconozco mis limitaciones en este campo, pero me gusta explorar y eso me ayudó a descubrir que el campo virtual es una realidad que impacta al mundo y las vidas de todos. Estamos en una vitrina, expuestos, hiperconectados. En mi despedida de la TV muchísimas personas me mostraron su afecto y apoyo de una forma que yo no esperaba; recibí innumerables mensajes muy bonitos, me sentí muy conmovida y profundamente agradecida. Yo no hubiera podido darme cuenta de ese afecto del público televidente si no hubiesen existido las redes sociales.

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Lo que estoy haciendo es caminando, avanzando, moviéndome despacio con lo que voy descubriendo y mostrando quién soy yo en otros aspectos de mi vida. De vez en cuando he tocado temas que me interesan y sigo con mi vocación de comunicar. Estoy jubilada, cuido mucho mi salud, doy gracias de estar sana, feliz con mis sesenta años encima y con ganas de hacer todo lo que mis fuerzas me permitan. #Teresitarecargada (ríe una vez más).

Teresa Arboleda realiza deportes de aventura en su jubilación. Aquí en el cerro El Muerto, parroquia El Morro, cantón Guayaquil. Foto: cortesía. Foto: El Universo

La vemos también haciendo videos, ¿qué ha sido lo más difícil de esta nueva etapa de descubrimiento digital?

Usar las herramientas digitales es difícil para mí. Estoy practicando con los videos, me demoro muchísimo y no me quedan tan bonitos.

Teresa Arboleda realiza deportes de aventura en su jubilación. Aquí en el cerro El Muerto, parroquia El Morro, cantón Guayaquil. Foto: cortesía. Foto: El Universo

Hace poco también entrevistó a Anita Buljubasich, antes de su retiro, ¿qué sintió al estar del otro lado, al ser usted ahora la espectadora?

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Creí saber exactamente cómo se sentía Anita y no me equivoqué. Las dos somos colegas contemporáneas, somos de la época en que la televisión era el medio masivo de mayor impacto, no teníamos las herramientas tecnológicas de la actualidad y hemos vivido el cambio en las costumbres y gustos de la audiencia.

Podemos contar muchas historias. Además estamos en una edad en la que tenemos la sabiduría que te dan los años; y tenemos fuerza, energía y ganas para seguir explorando y disfrutando la vida. Podemos sentirnos agradecidas y tranquilas al mirar atrás y ver el camino recorrido que nos impulsa siempre hacia adelante.

Al contrario de lo que se puede pensar de una mujer que ya es abuela, la vemos lanzándose de una avioneta, saltando en paracaídas, escalando, ¿siempre ha tenido este espíritu aventurero? ¿Cuál será la próxima aventura que emprenda?

Esos conceptos de abuelita en casa, tejiendo y sentada en un sillón, cambiaron desde hace algunas décadas. Hoy hablamos de la revolución protagonizada por mujeres maduras que han trabajado duro, que han formado a sus hijos, que sostienen sus familias, que saben el valor de levantarse todos los días, poder respirar, ver el sol y el mundo que las rodea. Que aceptan sus vidas como el resultado de lo que han podido hacer, sin arrepentimientos innecesarios, que saben perdonar y perdonarse.

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No soy atlética, pero me gustan estas actividades intensas al aire libre, donde puedo contemplar la naturaleza en todo su esplendor y sentir el esfuerzo de mi cuerpo. Conquistar esas alturas, caminar en la nieve, experimentar la caída libre, aliarme con el viento, agarrar una ladera rocosa con las manos es palpar la naturaleza en un estado puro. En ese sentido, más que aventurera soy romántica (ríe). Ya veremos qué puedo hacer, quiero intentar nuevamente el vuelo en ultralight para ver los volcanes despejados y de cerca.

Su cuenta de Instagram nos permite conocer, a través de sus posteos, un lado más fresco, desenfadado y enérgico de usted. ¿Qué otros aspectos de Teresita desconoce el público que la ha seguido en pantalla durante sus 42 años de trabajo?

Tal vez lo impaciente que puedo ser cuando estoy apurada. Eso no me gusta mostrar, todavía trato de controlarlo.

Tiene previsto estrenar un podcast, ¿Qué tipo de contenido tendrá y dónde estará disponible?

Estos podcasts son una respuesta a las preguntas de mis seguidores y a sus comentarios. Los temas que he desarrollado surgen de los mensajes que he recibido. La mayoría de esos mensajes hablan de los valores que necesitamos para ser mejores, de las emociones, me piden mi opinión y me ven como una voz de calma. Puede ser que a algunas personas mi voz las acompañe. Se los podrá escuchar en Spotify.

¿En qué otras actividades se está enfocando en esta etapa de retiro laboral?

En todas las que puedo. Hago ejercicio, leo, sigo trabajando en presentaciones como maestra de ceremonias, hago media training para algunas personas, me he dado cuenta de que no tengo un retiro laboral total.

Luego de jubilarse de su trabajo, ¿qué ha descubierto en su vida que antes daba por sentado en el día a día?

Era común maquillarme, peinarme y arreglarme todos los días, ahora disfruto de vivir sin maquillaje y con ropa para hacer ejercicio.

¿Sigue viendo las noticias de Ecuavisa o se ha desconectado de alguna forma?

Ecuavisa está haciendo un muy buen trabajo en sus plataformas digitales y yo los sigo.

Teresaba Arboleda realiza deportes de aventura en su jubilación. Parque Nacional Cotopaxi. Foto: cortesía. Foto: El Universo

Se ha retirado de la televisión, pero ¿del trabajo como tal también?, ¿tiene nuevas propuestas u ofertas laborales dentro o fuera de la pantalla?

Algunas cosas van surgiendo a través de las redes, pero son nuevas formas de interacción laboral. Definitivamente no me he retirado del trabajo totalmente. Me he jubilado en el IESS y de Ecuavisa, se terminó mi relación de dependencia con la empresa.

En esta nueva etapa de su vida, ¿cuáles son sus aspiraciones?

Disfrutar de mi familia, de mis amigos y de las actividades que todavía puedo realizar y que me entusiasman. No tengo aspiraciones materiales más que la salud.

La pandemia sigue, y esto ineludiblemente cambia planes y rutinas, ¿cómo vive y se cuida de los contagios? ¿Cuál es la rutina de bioseguridad en casa y fuera de ella?

En la última semana me he aislado voluntariamente. Le tengo miedo al COVID, hasta aquí no me he contagiado, tengo las tres dosis de vacuna, mantengo el distanciamiento y quienes vienen a mi casa usan mascarilla, se lavan las manos y se sacan los zapatos.

¿Cómo disfruta ahora el tiempo con el rival del sol?

Eso es una maravilla, lo mejor que me ha pasado es poder disfrutar con mi nieto Juan Martín días de playa, sin horario. Me uno a cualquier plan, siempre estoy disponible.

Muchas mujeres, de distintas edades, creen que pueden dedicarse a una sola actividad, y en otras generaciones creen que al pasar una cifra de vida, ya no pueden o deben hacer otras, ¿qué les dice a ellas?

¡Nunca es tarde para nada! ¿Quién te pone un cronograma en la vida para lo que puedes o debes hacer? El mundo es amplio, el tiempo es limitado y la vida es frágil; no pienses tanto... haz todo lo que puedas hacer y aporte a tu alegría y a la de los seres que amas que son parte de tu responsabilidad. (E)