Carlos, príncipe de Gales e hijo mayor de la reina Isabel II, ha emprendido un plan para mantener al mínimo la lista de la realeza de primera línea, y así reducir costos. Esto implica no dar el título de príncipe a su nieto Archie, el hijo de Enrique y Meghan Markle, los duques de Sussex.

Las acciones del actual heredero al trono han dejado en claro que los hijos de Enrique y Meghan no tendrían un cupo entre ese grupo de descendientes reales, incluso cuando Carlos llegue a ser rey.

Este hecho habría indignado a su hijo y nuera, y es lo que habría desencadenado la serie de acusaciones de prejuicio y racismo contra la familia real, incluyendo la famosa entrevista con la presentadora Oprah Winfrey, reportó este 19 de junio el tabloide Mail On Sunday, publicación hermana del Daily Mail.

Meghan y Harry en la celebración del Día de la Mujer en Birmingham, Reino Unido, en 2018. Foto: Shutterstock

Tradicionalmente, los nietos de un soberano han tenido derecho a ser príncipes y princesas, pero Carlos está decidido a limitar el número de personajes clave de la monarquía, en la convicción de que el público no desea pagar por una institución en continuo crecimiento.

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Al momento, el apoyo financiero de las arcas públicas llega a Buckingham a través del Fondo Soberano y de protección policial, ambas pagadas por los contribuyentes al sistema de recaudaciones de impuestos.

Para asegurarse de esto, Carlos tendría que cambiar un documento legal publicado en 1917 por el rey Jorge V, abuelo de la actual soberana. La decisión del heredero, que viene después de una serie de discusiones familiares, vendría a ser lo que ha amargado las relaciones entre Harry y sus parientes. Los detalles legales aún no se conocen.

Carlos y su hermano menor, el duque de York, ya han tenido desavenencias sobre a qué tipo de seguridad tienen derecho en el futuro las hijas de Andrés, las princesas Beatriz y Eugenia.

Al parecer, Enrique y Meghan no habían aceptado hasta el momento ningún título menor para su hijo, quien técnicamente es el conde de Dumbarton. Ellos estaban seguros de que Archie sería príncipe a su debido momento. Se enteraron de que habían estado equivocados poco antes de reunirse con la presentadora estadounidense Oprah Winfrey en marzo del 2021.

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Así, los ánimos ya estaban encendidos cuando empezaron a grabar, y sus comentarios incluyeron el que un miembro mayor de la familia real se había referido al bebé de forma racista.

Markle dijo entonces que en el palacio no querían que su hijo fuera príncipe, y que creía que no había derecho a quitarle el título.

Los seguidores de la realeza no tardaron en recordarle que ella y su esposo habían declarado que no querían títulos para su hijo, y que por eso le dieron el nombre de Archie Harrison Mountbatten-Windsor. Sin título, tampoco hay garantía de un equipo de seguridad personal.

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Pero hasta ahora no se había entendido con claridad que Carlos estaba tomando medidas familiares y legales que eliminarían toda posibilidad de que Archie y otros hijos que no estuvieran en la línea directa de sucesión recibieran principado y los privilegios que eso conlleva. (E)