Filipo y Rafaela son los anfitriones de Mercado Mixtura, un sitio en medio de Cumbayá, donde hay que ir. Iba a comenzar categorizando su decoración como ecléctica, pero no, me estaría equivocando. Es quizá urbana y contemporánea. Hay instalaciones muy creativas en medio del salón, entre las mesas, con una gran y amplia cocina vista que por su ubicación es casi parte del salón. Así, Mercado Mixtura tiene una disposición peculiar y distinta a la usual en nuestro país, que inmediatamente nos transporta a otros lares.

Lo ecléctico del sitio es el menú. Tiene platos del Asia Pacífico Sur, indios, mediterráneos, en fin, es una amalgama de retazos gastronómicos del mundo, en alta cocina.

La calidad de su salsa de yogur con pan casero, como abreboca, solo la he probado en Medio Oriente. Yogur casero, con un buen aceite de oliva, ajo, finas hierbas y un punto cítrico.

Comenzamos con un bao cuyo pan había sido hecho en casa. De hecho, sus panes, y tienen una gran variedad, son hechos en horno propio. El bao era de panceta, en diferentes texturas, con una salsa de soya con algo de vinagre, sésamo y una ligera mermelada que dejaba un sabor dulce en el retrogusto. Muy generoso en tamaño. Fue una muy buena entrada.

Luego, un tartar de salmón con aguacate, en una cama muy fina de costra de risotto negro de tinta de calamar. Gran combinación para una variación muy afortunada de tartar.

El chicken tikka masala fue la estrella de la noche, servido en una cacerola humeante. El único reparo es su picor, menor de lo que esperaba para el plato. Pero fue una delicia. Coronado por cebollines y varias hierbas. Este plato indio tiene muchas variantes. Es uno de esos platos en los cuales es difícil encontrar una sola receta estándar.

El pollo es marinado con especias y yogur, cocinado en garam masala, una salsa india con un sinnúmero de especias como cardamomo, anís estrellado, comino, canela, pimienta, nuez moscada, entre otras. Muchas recetas le añaden pasta de tomate; otras, leche de coco y mantequilla. Es un plato tan complejo que es difícil identificar todos sus componentes, que logran una explosión de sabores y aromas en boca.

Terminamos con un pez brujo cocinado al término perfecto, con hinojo, romero, papas, vegetales y abundante aceite de oliva de gran calidad. Un plato sencillo pero cocinado con gran técnica. El pez brujo es grasoso por ser de aguas algo profundas y frías, su carne tiene mucha estructura, producto de su alimentación con crustáceos, por lo que es posible separar sus capas con el tenedor y obtener bocados perfectos.

Mercado Mixtura es un sitio para visitar en su viaje a Quito. (O)