Tras varias horas de espera para ingresar al teatro Debussy del Palacio del cine, arrancaron ovaciones en una de las masterclass más esperadas en esta 77.ª edición de Cannes. Nada menos que de la leyenda viviente del séptimo arte: Meryl Streep. Su inigualable talento y carisma le han permitido cosechar grandes logros a lo largo de su fructífera carrera.

Sobre sus sentimientos al recibir la noche de inauguración la Palma de Oro Honorífica, destacó haber experimentado una gran oleada de emociones y que el flujo de lágrimas de los presentes significó mucho para ella. “Tanto amor aquí, en Cannes, fue abrumador”, dijo. “¡En casa nadie me respeta!”.

Se le cuestionó sobre la visión de la actriz acerca del cine francés: “Siento vergüenza admitir que no veo muchas películas, porque los días no tienen suficientes horas y estoy más centrada en mi vida familiar. Además, soy tan mayor que ya he trabajado con todos”, dijo.

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Sobre su participación dramática en la cinta de 1982 Sophie’s Choice, de Alan J. Pakula, la cual le valió un Óscar en la categoría a mejor actriz, especialmente en la escena crucial del filme, relató: “En ese momento se rodó la escena una sola vez, pero en realidad fueron dos, porque la niña no sabía lo que iba a pasar en la primera toma. En la segunda, ella ya sabía que los hombres se la iban a llevar. Y era justamente esa reacción lo que la hace quebrantadora”. Aclara que ella leyó la escena una sola vez y admitió sentirse incómoda diciendo que “nada te prepara para actuar en un momento tan escalofriante. Es como estar en mar abierto. Tu única alternativa es lanzarte al vacío, ya que la técnica no te ayudará en nada”.

Al hablar de los roles femeninos actualmente, no dudó en resaltar el trabajo de las mujeres y su gran importancia. “Cuando comencé era muy diferente. En aquel entonces, siempre se centraba en una superestrella masculina. Los roles femeninos eran secundarios. Las películas son al final proyecciones de los sueños de quienes las hacen. ¡Incluso los grandes productores tienen sueños! Y para las mujeres, no fue nada difícil imaginarse con un homólogo masculino, mientras que para los hombres fue un desafío extremo”.

Para la actriz de 74 años lo más importante de un buen director es que infunda confianza en el grupo. Es fundamental que sepa comunicar lo que desea transmitir. Como consejo final a los jóvenes actores repitió tres veces enérgicamente: “Siempre adelante con esperanzas. ¡No se rindan jamás!”.