El Festival de Cannes vuelve a brillar desde ayer en la Croisette para celebrar su 75.º aniversario libre de mascarillas, pero no de las polémicas, que nunca fallan. La falta de paridad de géneros en la competición y las protestas por la presencia en la sección oficial de un filme ruso (Tchaikovsky’s Wife, de Kirill Serebrennikov), más allá del malestar general de los presentes por las reservas de los tiques en línea, han marcado su inicio.

De hecho, el primer día del certamen, el más importante para la prensa y el mercado del cine, se cayó el sistema mediático para adquirir los boletos y acreditaciones. Un prólogo alarmante. Al parecer, se trató solo del “ataque de un hacker que intentaba reservar masivamente, logrando colapsar la plataforma”, zanjó Thierry Fremaux, delegado general del certamen francés más prestigioso del planeta. Y es que Cannes es siempre Cannes, rebosante de buen cine, con la presencia de directores destacados y el resplandor de sus estrellas.

El plato fuerte ha sido el arribo del actor, productor y director norteamericano Forest Whitaker, que será galardonado con la Palma de Honor, como un “gesto de agradecimiento desde el mundo del cine”.

El reconocimiento rinde homenaje tanto a su trayectoria artística brillante como a su compromiso humanitario. “Es un gran honor para mí, especialmente por ser una edición de aniversario”, aseguró con sencillez ante la prensa, mientras recordaba su primera experiencia en la Croisette, hace 34 años, cuando obtuvo la Palma a la mejor interpretación masculina por su papel de Charlie Parker en Bird, de Clint Eastwood: “En aquella época, Cannes me permitió que la gente me viera como un artista y no como una pieza más. Era apenas un niño, nunca había hecho entrevistas o ido a un festival. Fue el mejor regalo que podía imaginarme”.

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Desde aquel triunfo, Whitaker ha regresado a la Riviera francesa en varias ocasiones como productor, con títulos seleccionados para la sección oficial: A range in Harlem, de Bill Duke; Body Snatchers, de Abel Ferrara; Ghost Dogy The Way of the Samurai, ambos de Jim Jarmusch. Este año regresa nuevamente como productor del documental Fort the Sake of Peace, de Christophe Castagne y Thomas Sametin.

Forest Whitaker recibe la Palma de Oro por parte del presidente del Festival de Cine de Cannes, Pierre Lescure. Foto: valery hache

“Desde nuestro oficio, como productores, intentamos hablar y llegar a la audiencia, hacerle entender y aprender, sentir que estamos contribuyendo a un diálogo” señaló. “La inclusión en la narración de historias es muy importante. Nuestras voces necesitan ser escuchadas. Hay muchos conflictos que están sucediendo en el mundo ahora. Tenemos que concientizar sobre eso”, enfatizó.

“Como actor, como cineasta, pero en gran parte por mis propias agallas e instintos, y también por mi convicción personal en la forma en que veo el mundo, me gustaría hacer una serie. Puede que sea sobre un mafioso. Estamos explorando estructuras sociales y cosas de esa naturaleza. Así que todos ellos vivirán dentro de la estructura moral que tengo”, dijo.

Whitaker, que ha protagonizado centenares de títulos, algunos muy emblemáticos, como Platoon, Good Morning Vietnam, Ghost Dog y El último rey de Escocia, por el que obtuvo el Óscar a mejor actor, entre otros reconocimientos, se prepara ahora a trabajar bajo la dirección de Francis Ford Coppola en un proyecto titulado Megalópolis, que cuenta con un presupuesto de cien millones de dólares y lleva dos décadas en preparación.

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“Tendré una parte significante en esta película, que trata de la ciudad y de las estructuras de poder que allí convergen y que viven en pugna: una progresista y otra conservadora”, prosiguió.

El filme contará con Adam Driver, Nathalie Emmanuel y Jon Voight. “Estoy emocionado de poder trabajar con Coppola. Es un cineasta increíble. He estado hablando desde hace años con él. Ha hecho algunas reescrituras a lo largo de la pandemia. Pero, definitivamente, vamos a comenzar el rodaje en agosto”, aseguró.