Una de sus oficinas es una bóveda bancaria, donde hace más de 30 años se guardaba el dinero del Banco de Descuento, de aquí saca con sumo cuidado uno de los 1500 tomos del diario que se custodian en este. Antes, se asegura que los investigadores, que se acercan a la Biblioteca de la UArtes para consultar el documento, tengan guantes y mascarillas -elementos esenciales para manipular los tomos-. Reinaldo Rodriguez lleva cerca de 21 años trabajando en el archivo de diario El Telégrafo.

"Yo crecí aquí", suspira.

Reinaldo cuenta que ingresó en el 95 como conserje del medio, luego pasó a un departamento donde tenía que pegar las imágenes a las páginas del diario, finalmente tuvo la tarea, con otro equipo de trabajadores, de reconocer a cada uno de los personajes que aparecían en las fotografías antiguas. Desde entonces, labora en el archivo que contiene una colección gráfica de 1’ 400 000 millones de fotos.

Pero su labor no solo se ha resumido en clasificar, documentar o custodiar. Rodriguez también ha sido impulsor de algunas exposiciones fotográficas en la biblioteca, haciendo uso justamente de la información histórica. "Al archivo no hay que tenerlo como un objeto, hay que darle vida", dice, sobre el lugar que alberga periódicos antiguos como El Grito del Pueblo, La Nación, y El Sol.

Publicidad

Expresa que para trabajar en lugares como estos hay que tener mucho amor y afecto, aparte de leer mucho. "El archivo es lo más importante de un medio escrito por aquí es donde está el conocimiento", resalta.

En esto coincide Freddy Avilés, jefe de Documentación de diario EL UNIVERSO. Constantemente dice que “el archivo es el corazón del periódico”, aquí descansan los tomos desde 1921 hasta la actualidad, revistas, cartografías, libros, registros oficiales del país, fotografías papel, negativos y más.

"Los archivos son ese depositario de memoria y que verdaderamente los que trabajamos con ellos estamos en cierta forma en contacto con tiempos que se han ido y que de una u otra manera nosotros somos esos depositarios para que ese tiempo no desaparezca y allí viene la riqueza de trabajar de manera directa con el material que tiene un archivo", manifiesta Avilés, quien 28 años de su vida se lo ha dedicado a la documentación de información histórica.

"Trabajar en un archivo es la preservación de la memoria, de la institución, incluso del país...", agrega.

Avilés indica que uno de los grandes retos de los archivos es la conversión de los documentos primarios. "Una de las misiones principales de todos los archivos es la tecnificación y la digitalización de todo el material, para evitar que esté pasando de mano en mano, y que así se pueda preservar de manera permanente y que también por medio de esa tecnología se permita que estos materiales puedan ser de acceso a la mayoría del público".

Una de sus tareas también consiste en realizar investigaciones, puede pasar horas en la hemeroteca escudriñando información en las páginas amarillentas de los tomos.."Hay que tener constancia, paciencia 'quijotesca', y tener ese olfato para poder buscar, es como ser un detective de la historia".

Publicidad

Esto lo sabe muy bien, Gladys Cisneros, quien en sus quince años laborando en el Archivo Histórico Camilo Destruge de la Biblioteca Municipal de Guayaquil, ha colaborado con múltiples investigadores que se han acercado hasta el lugar para completar sus obras o despejar sus dudas. “No solo sacamos libros, también investigamos”, resalta Cisneros, quien además, recepta y clasifica material documental.

"Uno se va adentrando en sus requisitos investigativos y por lo tanto uno se nutre de conocimiento (...) es gratificante a ayudarles a cumplir sus sueños”, dice y agrega que el relacionarse con información primaria le ha permitido percatarse de muchas cosas que han sido contadas en la historia de manera incorrecta

Cisneros siente una gran responsabilidad el tener a su cargo documentos de suma importancia para la ciudad por ejemplo actas del Cabildo que datan de 1640, manuscritos, notas de periódicos de 1821, y tomos de periódicos varios como El Guante, La Gaceta, El Grito del Pueblo, entre otros.

Confiesa que uno de sus grandes anhelos, antes de separarse del lugar es digitalizar la mayor cantidad de información histórica. "Estamos trabajando por un futuro, para que puedan ser consultados en líneas".

En tanto, en la Biblioteca de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, Rocío Urquizo, además de su trabajo como biblotecaria, está al cuidado de la hemeroteca del lugar. Dice que uno de sus grandes retos es mantener a salvo los periódicos antiguos, que con el paso de los años se han deteriorado sus páginas; para lo que ha encontrado maneras de restaurarlos, al igual lo ha hecho con algunos libros. "Esta biblioteca es emblemática porque tiene documentos valiosísimos por eso hemos trabajado para protegerlos".

Bajo su cargo, y la de sus compañeras de trabajo, está la conserva de periódicos como La Nación, La Gaceta, Periódico Ecuador, libros de 1400 y 1500, y más de 20 mil revistas como Cuadernos del Guayas, Letras del Ecuador, entre otros.

Y es que la conservación tiene mucho que ver también con la temperatura a la que debe estar expuesta estos tipos materiales, dice Alfredo Garcías, reponsable del Archivo Histórico del Guayas. A pesar de que su función actual es administrativa, está constantemente pendiente de la preservación de la reserva del lugar que contiene bienes patrimoniales.

El termómetro y el higrotermógrafo son parte de sus implementos de trabajo. "Estoy preparado para manipular su temperatura, humedades, control de pestes, luces".

"Si no hay el trabajo de los profesionales que mantienen los factores de conservación para que los bienes permanezcan de la mejor manera estaríamos perdido, porque no es de embodegar información en un cuarto donde haya temperaturas de 30 o 35° bajo la sombra", resalta García. (I)