A días de que 2019 termine y algunas tendencias queden en el olvido que conlleva el consumismo, expertos en moda expresan que en Ecuador, este año, “las tendencias globales fueron acogidas positivamente”. Principalmente por parte de las generaciones “más jóvenes, como los mileniales y los centeniales”.

Propuestas como el Athelisure y Luxury Sport (combinaciones de vestimenta entre lo deportivo y lo lujoso); atuendos unisex, monocromáticos, de colores vibrantes, pasteles, neones o completamente de denim (tela jean) y el animal print resonaron en las pasarelas de las principales marcas del mundo como Versace, Hermés y Jacquemus, tanto como en las elecciones de los consumidores locales.

Juan Carlos Guamán, diseñador de moda y docente de la Universidad San Francisco de Quito, explica que este avance en la recepción de las tendencias se debe a la democratización del internet y a los artistas arriesgados que sirven como punto de referencia.

Justine Asset, Lea Julian & Soso Korell at Versace, Spring 2018 pic.twitter.com/Z7J0p41FMi

“Las tendencias son implementaciones estéticas o construcciones de imágenes que significan un riesgo para la época”, explica. “Quienes se relacionan con el campo de la moda las acogen primero hasta que llegan a las tiendas departamentales y al fast fashion (creación de ropa rápida y en gran volumen) de manera masificada”.

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Guamán también menciona que los accesorios, dentro del contexto de moda y consumo ecuatoriano, se acogen más rápido debido al impacto visual, “que en este caso es menor”.

Durante el año, los tacones de capellada simple, mules y zapatos deportivos chunky tuvieron protagonismo en las redes sociales y la vida física. Al igual que las vinchas para el cabello típicas en los 2000, los bolsos canguro, los gorros de pescador y los pantalones jean a la cintura de corte recto, catalogados como ‘mom jeans’.

Lyst, una plataforma que analiza las tendencias más influyentes en las redes sociales y de mayor búsqueda en la web, afirmó en su reporte anual que, en cuanto a movimientos sociales relacionados con la industria de la indumentaria, la fabricación y compra de prendas de bajo impacto ambiental tuvieron un alto nivel de interés en la red.

Al igual que la ropa de segunda mano, este tipo de piezas alcanzaron el 75 % de popularidad en internet con un aproximado de 27 000 búsquedas. Otro movimiento de reivindicación social fue la demanda de diversidad racial, corporal, etaria y de género fuera y dentro de las pasarelas y cargos directivos.

También mostró que el bold bedazzled make up (maquillaje exagerado), usado comúnmente en editoriales de moda y expuesto fuera de este campo gracias a series como Euphoria de HBO, también gozó de una acogida positiva.

“Seguir una tendencia también es un asunto de comodidad”, expresa el estilista de moda y director de arte por Universidad Nacional de Artes en Buenos Aires, Alberto Banchón, “El factor principal de que aceptemos alguna propuesta, que ya está cesando en el mundo, es el qué dirán y la posible incomodidad”. (I)