Jorge Barraza: Con Modric se premia al organizador antes que al goleador

Luka Modric, el mejor jugador del 2018.
Luka Modric, el mejor jugador del 2018.
Luka Modric (i), el mejor jugador del 2018.
Jorge Barraza
26 de Septiembre, 2018 - 00h00
26 Sep 2018 - 00:00

Al pararla, llevarla, tocarla, distribuirla da un magisterio. Cuando hace alguno de sus esporádicos goles, son golazos, tienen el sello de la elaboración, del que sabe dónde hay que colocarla y cómo pegarle, como el notable tanto a Argentina en el Mundial.

El tipo de jugador con sabiduría, que hace todo bien a partir de su afectuosa relación con el balón, unido un sentido común que no lo abandona en ningún instante del juego. Y sin pegar, sin demagogias ni aspavientos, haciendo todo para ganar, para el equipo y no para él mismo. El fútbol y la pelota tienen que estar felices, satisfechos: el premio The Best al mejor jugador mundial 2018 recayó en Luka Modric. Está muy bien. Le llega justo, en el mismo mes en que cumplió 33 años; era ahora o nunca.

Vale agregar: no es una cara bonita, Modric, no es marketing ni redes sociales. No vende más camisetas que nadie, pero juega más que casi todos. Nadie sabe ni quién es su representante. Tampoco es el sueldo más alto del Real Madrid. Ni él es el más alto en estatura, simplemente es el que más juega. Tampoco el tipo que se golpea el pecho o que maneja el vestuario ni el que da la arenga. Pero el que da la arenga sabe que, cuando suena el silbato y empieza la película, hay que dársela a él. Su único liderazgo es dentro del campo, con la pelota. Luka Modric es fútbol puro. Y un crack humilde. Imposible que el premio cayera en mejores pies, al menos este año. Imposible la polémica. Puede gustar más tal o cual, pero no hay dudas de su capacidad y de su buena temporada. Una figura, el croata, de grandes similitudes con Xavi Hernández, el fenomenal conductor de los años dorados del Barcelona.

Pensábamos que con el Balón de Oro de Rusia 2018 y con el de Jugador del Año de la UEFA el fútbol estaba cumplido con Modric. Pero una clara mayoría de los votantes lo eligió también para el The Best. Y no hay reproches: campeón de la Champions League, llevó a Croacia de la mano a la final del mundo. No la ganó porque su equipo llegó muy trajinado y además Francia supo ser más práctico y efectivo. Justamente por Francia campeón, en un año de Copa del Mundo imaginábamos a Antoine Griezmann alcanzando el galardón, pero apenas llegó sexto (“sexto y pegando”, decía Labruna), muy lejos de los primeros. Pese a su calidad, sus goles y sus títulos con la selección y con el Atlético de Madrid, recibió pocos votos. Incluso menos que Mbappé, cuyo fútbol explosivo sin duda impacta más.

Más allá de la justicia por sus logros acumulados en el año, la elección es edificante pues marca un punto de inflexión por varios motivos: a) se premió a un jugador sin prensa, o sea fútbol puro; b) se trata de un futbolista técnicamente impecable, un organizador que sabe todo con la pelota; c) esta vez se hizo hincapié en el organizador de juego, el que piensa cómo llegar al triunfo y mueve los hilos en tal sentido, no el que solamente marca los goles, que es un mérito enorme, pero no el único. Caso contrario siempre el elegido será el goleador del año; criterio con el que nunca hubiesen sido elegidos Beckenbauer, Zidane, o incluso Bobby Charlton y Ronaldinho, que anotaban bastante, pero no eran artilleros estrepitosos; d) se reconoció la regularidad, a alguien que tuvo una temporada completa en alto nivel y no un par de meses rutilantes o que marcó el gol en una final. Siempre recordamos el clamor para que le dieran a Iniesta el Balón de Oro en 2010 porque había anotado el gol en la definición del Mundial con Holanda. Muy meritorio, pero España no fue un campeón brillante, e Iniesta no había estado ni entre los tres mejores de su selección, que fueron Xavi, Puyol y Villa. Además, marcó un gol normal. Tanto que, como mejores de ese torneo, fueron proclamados Diego Forlán, Wesley Sneijder y David Villa. Si hubiese un premio a la trayectoria, tal vez Andrés debió ganarlo alguna vez. Pero en 2010 hubo mejores que él.

El de los goleadores es un tema. Si observamos el historial del Balón de Oro, salvo Yashin, Beckenbauer, Cannavaro y algún otro, siempre se ha elegido a los artilleros, los que generan más ruido en el público y la prensa. No obstante, la actuación de Harry Kane en Rusia 2018 da para analizarlo con más cuidado. Fue el goleador del Mundial, aunque con una actuación tan chata, casi oscura, con varios goles de penal y a rivales menores, que hasta cuesta mencionarlo como Botín de Oro. Parece un título demasiado pomposo para que lo hizo.

También es importante que la elección no pase exclusivamente por los títulos, porque con ese criterio podríamos decir que Dembelé es campeón del mundo y, por tanto, más que Messi, aunque Dembelé está futbolísticamente tan cerca de Messi como Marte de la Tierra. Modric es un buen combo de gran jugador, con un año regularmente alto, una coronación importante en la Champions y haber llegado a la final del mundo con una selección no considerada potencia.

Luka es una demostración más de lo bien que ficha el Real Madrid. Lo contrató como bueno (lo pagó 30 millones de euros en agosto de 2012) y resultó más que eso. Fue titular desde el primer día y ha contribuido para ganar 14 títulos en el club blanco, entre ellos 4 copas de Europa. Cuando subió al estrado (habló en inglés, español y croata), se le cayeron lágrimas a su compatriota Zvonimir Boban, aquel gran volante del Milan. Boban, presente en la gala, fue un poco su descubridor. Cuando Modric tenía 17 años, Boban lo ofreció al Barcelona, donde tenía conocidos, pero le dijeron que no, que en su lugar tenían a Xavi. Lo cual es verdad, Xavi fue un genio insustituible, pero un crack más nunca es una molestia.

A propósito del Barcelona: un solo jugador de su plantel fue electo en el 11 Ideal del año: Messi. Antes solía tener hasta cinco en cada una de estas premiaciones. No es un dato menor, eso retrata al plantel del Barsa: rico en los contratos, normalito en la cancha. Y es correcto, nadie más merecía estar. Pero del Barsa nos ocuparemos en otra columna.

Una pena que no haya ido Messi a la gala, aún no estando ternado. No condice con lo que ha sido siempre su categoría humana. Era el momento de demostrar. En cuanto a su figuración en el premio, terminó cuarto, un puesto irreal para quien es por un campo el mejor futbolista del mundo desde hace diez u once años. No le daba para ganarlo esta vez, pero si estuvo en el podio Salah, bien pudo estar Messi. Hizo más goles, ganó dos títulos (Salah ninguno) y pertenece a otra galaxia como jugador. Leo mantiene su nivel y por presente individual podría volver a recibir la estatuilla más adelante, aunque con este Barcelona actual lo vemos complicado. (O)

Jorge Barraza: Con Modric se premia al organizador antes que al goleador
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2018-09-26T10:55:40-05:00
Al pararla, llevarla, tocarla, distribuirla da un magisterio. Cuando hace alguno de sus esporádicos goles, son golazos, tienen el sello de la elaboración, del que sabe dónde hay que colocarla y cómo pegarle, como el notable tanto a Argentina en el Mundial.
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