Ricardo Vasconcellos: Recuerdos de goles que hicieron historia

29 de Octubre, 2017 - 00h07
29 Oct 2017
Recuerdos de goles que hicieron historia
Recuerdos de goles que hicieron historia
Washington Muñoz, uno de los volantes nacional con mejor pegada en los últimos 50 años del fútbol ecuatoriano. Archivo
29 de Octubre, 2017
29 Oct 2017

Un asiduo lector de esta columna me pregunta cuál es el gol que más recuerdo en mis 63 años y más de ver fútbol y le he contestado que son muchos los que vi y los que se hicieron en otros años en los que yo no existía, pero acerca de los cuales he leído en más de medio siglo de investigación en muy antiguos diarios y revistas. Aunque otro lector me pide que escriba sobre la decepcionante actuación de Barcelona en la semifinal de la Copa Libertadores ante Gremio, prefiero esperar a que se juegue la revancha en la esperanza de que una presentación decorosa del ídolo del Astillero contribuya a suavizar el terrible tropezón de local.

Prefiero por ello endulzar este domingo recordando algunos goles que ingresaron a la historia y sobre algunos de los cuales cayó un pesado manto de olvido. Los protagonistas desaparecieron, en la mayoría de los casos, y el testimonio de sus proezas quedó en las páginas de diarios amarilladas y llenas de polvo. Hoy nadie, o casi nadie, los recuerda porque la investigación del pasado solo queda para muy pocos periodistas que hemos sido calificados como ‘líricos’. Con eso quieren decir que nos hemos quedado anclados en el tiempo, sin hacer caso a quienes nos han pedido ser ‘pragmáticos’, equivalente a emplear nuestro tiempo hablando de tácticas, estrategias, líneas de juego llenas de números –como si para ilustrar al público sobre balompié fuera necesario abrir el libro de Baldor, que odio y que nos amargó la existencia en nuestros años de estudiantes secundarios–.

Los que cultivamos la investigación histórica de nuestro deporte no hemos abandonado el análisis del presente, y a diferencia de nuestros detractores hacemos periodismo crítico sin propósito de extorsión. Y no cedemos a ninguna tentación contante y sonante. Pero vamos a la historia.

El primer gol que encontramos tuvo lugar al menos 40 años, antes de que el incomparable Wacho Muñoz patentara el término ‘chanfle’. El 8 de octubre de 1923 se disputó el primer encuentro por el Escudo Cambrian. El interior izquierdo del “Team Probable”, Servio Moreno, en el segundo tiempo, jugando contra el campeón quiteño Gladiador en el estadio de Puerto Duarte, rebasó a su celador y avanzó por la línea de córner “cerca de los automóviles”, como dijo una crónica de la época, y “dirigió un shoot único y raro, acaso el primero que se haya registrado en los anales del deporte nacional” para vencer al portero quiteño Enrique Mosquera. Había perplejidad en jugadores y aficionados por el extraño efecto del disparo de Servio que dio una comba y penetró por sobre el guardameta. Para quienes buscan la partida de nacimiento del chanfle en Ecuador por aquí, por este gol del recordado Servio Moreno, podría inscribirse como tal.

El 14 de octubre de 1928, en el Campo Deportivo Municipal en Puerto Duarte, se jugó la final del I Campeonato Nacional de Selecciones por el Escudo Cambriam. Guayaquil estaba representado por los jugadores del General Córdoba que dirigía el inglés William J. Tear. La selección de Guayaquil había derrotado a Los Ríos 11-0 y a Tungurahua 5-0. En la final frente a los quiteños el cuadro guayaquileño alineó a Reinaldo Murrieta; Rafael Sánchez y Alberto Navarrete; Eduardo Buche Ycaza, Leoncio Dattus y Teófilo Jiménez; Nicolás Gato Álvarez, Ramón Manco Unamuno, Carlos Muñoz, Kento Muñoz y Alfredo Rodrigo. A los 30 minutos los porteños iban venciendo 4-0. Se cobró entonces un tiro de esquina por Álvarez. La bola fue hacia el arco ante la desesperación del porteño quiteño Aníbal Monge, que veía cómo el esférico iba sobrepasándolo hasta penetrar por el ángulo opuesto. Fue, como dijo Diario EL UNIVERSO al día siguiente del compromiso ganado por Guayaquil 8-0, “uno de los tiros más hermosos que se han lanzado en canchas guayaquileñas, de factura ‘olímpica’, que el esfuerzo de Monge no puede detener”. Habían nacido en Ecuador los goles olímpicos que el argentino Cesáreo Onzari inaugurara en su país en 1924 jugando un amistoso contra Uruguay.

Para este columnista, entonces de diez años, es imposible olvidar uno de Víctor Venado Arteaga. El 30 de diciembre de 1952, en la era de los grandes partidos, los grandes equipos y las grandes figuras, en el estadio Capwell, se midieron Patria y River Plate, campeón de Argentina. En River estaban Carrizo; Pérez y Soria; Yácono, Venini y Ferrari; Vernazza, Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Fue el día en que Néstor Raúl Rossi reforzó al cuadro local. River ganaba 3-1 con goles de Labruna, Gómez y Vernazza, y descuento de Gonzalo Pozo.

Gómez y Labruna habían deslumbrado con tejidas maravillosas. Arteaga y el malogrado Daniel Pinto no se habían quedado atrás. El público aplaudía a rabiar. A los 30 minutos del segundo tiempo los dos criollos burlaron repetidamente a sus rivales. Pata de Chivo Pinto hizo pasar de largo a Venini y Ferrari y tocó para Venado Arteaga que eludió a Soria y al andar despidió un feroz cañonazo que dejó parado a Carrizo. Cuando Amadeo se volvió para buscar el balón, este se había quedado aprisionado en la red.

El 31 de marzo de 1965 Emelec enfrentó en el estadio Modelo a la selección de Paraguay. Con el marcador empatado a un tanto, a los 83 minutos, se produjo la jugada con que Jorge Bolaños inscribió su nombre en el libro de los goles inolvidables. Con el talento y la espectacularidad que fueron ingredientes de su fútbol irrepetible, Jorge eludió a un defensa rival. Se lanzó a velocidad con el balón amarrado a sus botines por la raya de fondo y gambeteó a otro paraguayo. No había ángulo de tiro. Todos, el arquero Arturo Galarza incluido, esperaban el centro hacia el área por donde llegaban Avelino Guillén y Bolívar Merizalde como huracanes. El Pibe levantó la mira. Observó a Galarza salido ligeramente a la altura del primer palo, aguardando el centro.

Vino entonces la improvisación genial. Tiró al arco un balón elevado, lleno de venenoso efecto. Galarza vio que pasaba cerca de sus manos y comenzó a retroceder desesperado. El esférico empezó a descender y a describir una curva para ir colándose suavemente por el ángulo formado por el larguero y el segundo poste ante la atónita mirada de los defensas guaraníes, los jugadores emelecistas y el público. “Fue un gol más para verlo que para narrarlo”, dijo este Diario el 1 de abril. Los argentinos han gastado kilómetros de cuartillas y toneladas cúbicas de tinta para glorificar el de Ernesto Grillo a los ingleses, en 1953, al que han llamado “el gol imposible”. Si Bolaños hubiera sido argentino, por este tanto le habrían hecho un monumento. (O)

Ricardo Vasconcellos: Recuerdos de goles que hicieron historia
Columnistas
2017-10-29T11:19:43-05:00
Servio Moreno hizo, en 1923, el primer tanto con chanfle del que se tenga registro en Ecuador. En 1928 Aníbal Monge marcó el primer gol olímpico en las canchas nacionales.
El Universo

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