David Samaniego Torres
Esta columna, en tres o cuatro años, cumplirá cinco décadas. Alguna vez quise regresar a fojas uno y releer lo aquí escrito en casi medio siglo, no me atreví. Mi abuela Adelaida, cuando algo raro pasaba en casa, algo que no encajaba en su magín, sentenciaba: ‘basta vivir, para ver’. Eso me est...
Cierro este ciclo de tres reflexiones sobre la actividad turística; tienen la bondad de ser algo cierto, cercano y vivido. Me concreto hoy a tres temas dispersos, no por ser los únicos, más bien por ser urgente pensar en soluciones responsables. 1. El Parador Turístico de Villingota se inauguró en febrero del...
Entre orgullo y aplauso de la propia conciencia no deben reinar distancias: sentirse ufanos por haber hecho algo importante y recibir el beneplácito adicional de la propia conciencia. Estos renglones intentan pintar mi vinculación tangencial con el turismo y destacar, por justicia, la disponibilidad de EL UNIVERSO para alentar un...
Las rutinas, benéficas o letales, son nuestras; romperlas puede desquiciarnos o puede dar a nuestras vidas nuevas sensaciones de libertad. Les cuento algo de mi cosecha, amables lectores, algo que he vivido en cinco días junto con mi compañera de ruta. Rompimos rutinas exigidos por circunstancias diversas y acontecimientos...
Hace ocho días, en esta columna, se publicó ‘Los dioses guancavilcas’. Alguien, con sobrada razón, me recordó que guancavilcas se escribe con h y no con g. Escribo esta columna para aprender y también para difundir aquello que puedo captar, ejercicio de enorme beneficio personal y social. Es la...
El cerro Las Negras, en la actual provincia de Santa Elena, fue un centro ceremonial de comunidades guancavilcas donde se hallaron monolitos que hoy se exhiben en diversas comunas a lo largo de la ruta Buenos Aires, Sacachún, Sube y Baja, Julio Moreno, Juntas del Pacífico, Limoncito, hacienda Rapallo y la represa de Chongón;...
El gobierno de Lenín Moreno ha comenzado a desgranar la mazorca de la corrupción. Lo hace grano por grano, acción que nos satisface y nos enfurece a la vez, porque siendo ‘los hijos de las tinieblas más sagaces que los hijos de la luz’ terminarán esfumándose o colocando sus haberes mal habidos...
Mi abuelita Adelaida, cuando veía algo raro, impropio o insólito, solía exclamar: “Basta vivir para ver”, es decir, la vida depara sorpresas de todo calibre y tamaño. Hoy se han desparramado por el mundo ideas, teorías y praxis sobre identidad de género, en el ser humano, que irritan a buena...

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