Obama y Romney, cara a cara en primer debate presidencial

30 de Septiembre, 2012
30 Sep 2012

Con la carrera por la presidencia muy ajustada, pese a un leve liderato de Barack Obama en las encuestas, y los ataques y las tensiones que se encienden, las apuestas son altas para que el mandatario estadounidense y su oponente, Mitt Romney, tengan un buen encuentro en el primer debate de la campaña y que uno de ellos gane el voto mayoritario el próximo 6 de noviembre.

Aunque son altas las expectativas sobre el posible triunfo de Obama, de 51 años, en las elecciones, en el aire hay desilusión en cientos de ciudadanos por las promesas incumplidas y las fallidas medidas económicas que no han conseguido eliminar el 8,1% de desempleo, ni alentar una baja del 15% de la población viviendo en condiciones extremas de pobreza.

Además de lo económico, el incumplimiento del retiro de tropas estadounidenses en Afganistán ha marcado hondas decepciones en los ciudadanos al ver que el presidente aumentó el número de efectivos militares en la zona.

El desencanto también va por lo que el mismo candidato a la reelección ha llamado “su mayor fracaso”: el no lograr una reforma integral del sistema de inmigración. La semana pasada aseguró que seguirá trabajando para conseguirla y argumentó que no lo hizo porque no tuvo “el apoyo mayoritario de los republicanos”.

“Nunca dije que cumpliría al 100% todas las promesas que hice durante la campaña”. “Lo que prometí fue que trabajaría arduamente cada día para lograrlas, y esa promesa la he cumplido... Nunca he titubeado en la reforma de inmigración”, dijo en una reciente entrevista con Univisión.

De los incumplimientos y fallas de Obama, Romney, de 65 años de edad, se ha valido para atacarlo sin cuartel durante la campaña y se espera que el tema económico, en especial, sea el centro de su discurso en el debate de este miércoles en la Universidad de Denver, en Colorado, el primero de tres que realizarán en octubre.

“Me interesa el pueblo de Estados Unidos. La diferencia entre el presidente Obama y yo es que yo sé qué hacer para movilizar esta economía”, afirmó esta semana, ante el entusiasmo de sus partidarios, Romney, exgobernador de Massachusetts y empresario millonario, con una fortuna de hasta $ 250 millones, a quien los demócratas acusan de que si llegara al poder, favorecería a los más pudientes.

También lo acusan de que pese a pagar menos impuestos, dice en reuniones con sus seguidores que el 47% de los electores que no cancelan tributos se cree víctima con derecho a la asistencia del Estado.

Un anuncio demócrata que aparece en TV señala que Romney pagó en el 2011 solo el 14,1% en impuestos federales por sus ingresos de $ 13,7 millones y se niega a publicar sus declaraciones anteriores al 2010.

“Tal vez en lugar de atacar a otros sobre los impuestos, él (Romney) debería aclarar los suyos”, dice el narrador en el mensaje de 30 segundos.

Seguidores de Obama creen que el republicano intentará desviar el debate sobre su riqueza personal, los miles de despidos de empleados cuando dirigía una importante compañía de inversiones y su rechazo hacia los inmigrantes y, en especial, a los sin papeles de los que ahora ambos candidatos esperan ganar el voto haciendo vagas y dudosas promesas.

Según el censo del 2010, en EE.UU. hay 50,5 millones de hispanos (16% de la población). De estos, 23,3 millones estarían en condiciones de votar, pero solo sufragarían 12,2 millones, según el Fondo para la Educación de la Asociación Nacional de Funcionarios Elegidos y Designados (Naleo, por sus siglas en inglés). Los hispanos registran una tasa de desempleo del 10,3%, por encima de la tasa nacional del 8,1%.

Con debilidades y fortalezas como la política exterior, Obama llega al debate del miércoles con un apoyo popular del 47%, un porcentaje lejano del 78% que tenía cuando logró la presidencia en el 2008 y que lo ubicó como el mandatario más aclamado de la historia del país.

La popularidad de Obama ha ido disminuyendo. Tras diez meses en el poder, en el 2009, el apoyo hacia él cayó al 64% y terminó ese año con el 50%, que se mantuvo en el 2010, para en el 2011 bajar al 43%. En mayo del año pasado con la muerte de Osama bin Laden, autor del atentado a las Torres Gemelas, la popularidad de Obama subió al 56%, pero la euforia duró poco por el peso de los problemas económicos y cayó al 47%.

Según esta cifra, menos de la mitad de los estadounidenses confían en que Obama vuelva a poner al país en un buen cauce económico y social.

Situación económica que según Romney es grave al señalar que la deuda del país es de $ 16 billones y podría subir a casi $ 20 billones si se reelige a Obama. El republicano, basado en sus antecedentes en el mundo de los negocios, dice que sabe cuál es la ruta del éxito económico.

Sin embargo, muchos electores piensan que él solo trata de contrarrestar los esfuerzos de la campaña de Obama que lo pintan como un empresario muy implacable.

En tanto, el líder estadounidense ha dicho que entre los puntos a su favor están sus logros en materia de política exterior desde que asumió la presidencia, entre ellos, el fin de la guerra en Irak, el combate a Al Qaeda y la muerte de su cabecilla, Osama bin Laden.

También ha celebrado su interés en buscar un mayor acercamiento con los nuevos gobiernos que han surgido a raíz de la Primavera Árabe porque, a su juicio, no se podía evitar la “ola de cambio” en la región.

“Creo que fue absolutamente correcto que nos alineáramos con la democracia, los derechos universales..., pero estaba muy seguro y sigo estándolo de que habrá baches en el camino en muchos de estos lugares, porque el principio organizador ha sido el islam”, dijo en alusión al comentario de Romney de que el presidente es débil en materia de defensa y política exterior, en particular por su gestión de la crisis en Oriente Medio. El presidente ha retado a su rival a que diga si EE.UU. debe “iniciar otra guerra”.

También le ha llamado la atención en público porque ha despreciado al 47% de los electores estadounidenses, entre los que están los jubilados. Romney había señalado que ese porcentaje son ciudadanos con mentalidad de ‘víctimas’.

A todo esto, analistas del país coinciden en que el combativo Romney debe proyectar una imagen más cálida. Su carisma “aún no es grandioso. La gente no lo ve creíble, no es visto como empático. Tiene que hallar un modo de superar todo eso”, dice Andrew Kohut, encuestador del Pew Research Center.

“La pregunta para Romney es si puede hacer lo que hasta ahora no ha logrado, que es dar un vuelco a su imagen personal y hacer que la gente se sienta más cómoda con él”, añade.

El rival de Obama ha sufrido una serie de tropiezos en la campaña, por ciertas expresiones, y se nota, ahora, que cada día dirige sus esfuerzos a la clase media y hacia los indecisos, y que el encuentro del miércoles con el presidente será muy reñido y lo pone en la posición de salir bien o mal librado.

A seis semanas de las elecciones, Obama dice que tiene a su favor que sus políticas salvaron al país del colapso y de una pérdida mensual de más de 700 mil puestos de trabajo en enero del 2009 y que requiere de otro mandato para superar los problemas económicos.

Hasta tanto, los estadounidenses tienen aún seis semanas para decidir quién dirigirá el país los próximos cinco años.

“Nunca dije que cumpliría al 100% todas las promesas que hice durante la campaña”.
Barack Obama

“Me interesa el pueblo de EE.UU. La diferencia entre el presidente Obama y yo es que yo sé qué hacer para movilizar esta economía”.
Mitt Romney

Obama y Romney, cara a cara en primer debate presidencial
Internacional
2012-09-29T15:50:04-05:00
El mandatario irá el próximo miércoles al encuentro con su oponente con un apoyo popular del 47%, un porcentaje lejano del 78% que tenía en el 2008 cuando llegó al poder.
El Universo