'Lo dejé todo por los pobres'

Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio. Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio.
Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio.
Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio.
Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio.
Su carisma y amor por las niñas de la fundación caracterizan a sor Olga Zambrano Villavicencio.
31 de Mayo, 2012
31 Mayo 2012

Su rostro refleja alegría, paz y sobre todo amor al prójimo. Sor Olga Zambrano Villavicencio se ha ganado el cariño de las 16 niñas y adolescentes que viven con ella en la casa de acogida Beata Mercedes de Jesús Molina, ubicada en Samanes V, junto a la iglesia de la Cruz del Papa.

Algunas niñas incluso le dicen “mami”, otras en cambio prefieren la formalidad y le dicen “madre”, pero de cualquier manera, a esta religiosa de la congregación de Santa Marianita de Jesús no le incomoda para nada.

La hermana Olga es oriunda de Pujilí, provincia del Cotopaxi; hija de Marcial Zambrano Segovia y de Zoila Villavicencio Alarcón. Nacida en el seno de una familia muy adinerada, cuarta hija de ocho en total, le gustaba asistir a bailes y jugar básquet, así como también montar a caballo, ya que su padre era hacendado. Sin embargo, decidió dejar todo lo que tenía para dedicarse a ayudar a los más pobres.

Vivió duras experiencias durante su trayectoria religiosa. La hermana Olga estuvo en Machala durante nueve años y trabajó con los niños pobres. Dejó edificada cuatro iglesias y la designaron párroco de una de ellas.

En la capital orense conoció a Marieta Guayas, que ahora tiene 26 años y vive con ella en la casa de acogida en Samanes V. “La encontré en un estado miserable, la llevé al convento, ella no hablaba ni caminaba. De ahí la llevé a Cuenca y en una clínica un médico me dijo que la niña estaba condenada a no ver porque no posee ningún órgano visual”, recuerda.

Luego viajó a Loja para que Marieta se eduque en el Instituto para Ciegos Byron Eguiguren: “Ahí pasó siete años y aprendió a tocar el órgano, toca y canta hermoso”, cuenta orgullosa sor Olga que ingresó el 15 de agosto de 1955, a sus 16 años, a la congregación de Santa Mariana de Jesús en Riobamba.

Llegó a Guayaquil el 27 de julio de 1999 donde le tocó trabajar con niños discapacitados y jóvenes con problemas sociales en la antigua Casa Provincial de las Hermanas Marianitas, en el proyecto Promoción de la Joven, de ellas mismas, ubicado en las calles Venezuela y Tulcán.

Tocar el tema de la fundación le llena de alegría y se inspira cuando narra las dificultades que tuvo que atravesar para hacer realidad ese proyecto.

Menciona que sus exalumnas vieron lo duro que era trabajar con ese tipo de niños y le sugirieron que creara una fundación.

“Fue de milagro, ya que en menos de un mes se formó la fundación con el nombre de Madre Mercedes de Jesús Molina”, resalta.

Cuenta que la Corporación Argos les donó el terreno de Samanes V, donde actualmente se encuentra la casa de acogida. “Comenzamos a construir aquí, gracias a Dios, todo lo que se ve es por ayuda de la gente”, comenta sor Olga.

Las hermanas de su propia congregación se oponían a ese proyecto, “porque se quedaron impactadas con los casos de las niñas que teníamos aquí y dijeron que abandone ese proyecto, pero yo seguí y ahora esto es una realidad”, relata.

La Fundación Beata Mercedes de Jesús Molina es una casa de acogida para niñas o adolescentes que tienen discapacidades físicas o mentales. Médicos especialistas acuden a lo largo de la semana para evaluarlas y realizar actividades motrices como la bailoterapia.

“Aquí a las niñas les gusta bailar, usted viera, pasan felices cuando realizan la bailoterapia”, explica.

De a poco ha sido testigo del proceso de transformación de la casa de acogida y no se cansa de dar las gracias a todas las personas que la han ayudado. Incluso donó toda la herencia que sus padres le dejaron para poder hacer mejoras en la institución que ella mismo impulsó.

“Dios es grande y la madre Mercedes de Jesús también porque yo rezaba para que esto sea una realidad y vea ahora, mi sueño de servir a los más pobres se ha cumplido”, menciona alegre la religiosa.

A inicios de este año recibió la donación de $ 5.000 del colegio El Ateneo, que los obtuvieron en el concurso de Ecuador Triunfador y que sirvió para equipar la sala de rehabilitación física de la Fundación.

Sor Olga anhela “que Dios se la lleve” de este mundo un 15 de agosto, fecha especial para ella, ya que ese día se hizo religiosa.

Dicen de ella
“Es muy dedicada y comprometida con las niñas. Tiene la misión que nuestra Madre nos dejó, que es amar y compartir con los pobres”.
Luz Perpetua
Hermana de la congregación Santa Marianita de Jesús

'Lo dejé todo por los pobres'
Gran Guayaquil
2012-05-30T09:49:55-05:00
Es la fundadora y directora de la fundación ubicada en Samanes V, que acoge a niñas o mujeres con discapacidades. Se formó como religiosa desde adolescente. Creció en medio de una familia adinerada y ahora trabaja con los más pobres.
El Universo