Este año no habrá llamado a los Fondos Concursables que anualmente desarrolla el Ministerio de Cultura. En vez de ello se han realizado dos convocatorias al Sistema Nacional de Festivales y entre agosto y septiembre se efectuará una nueva invitación a participar en este concurso.

Así lo indicó Érika Sylva, secretaria de esta cartera de Estado, durante una rueda de prensa realizada el pasado martes, en el lobby del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), para indicar a breves rasgos aspectos de su gestión durante su primer año en el cargo.

Además, Sylva señaló que se llamará próximamente a un concurso en torno “a los 100 años de conmemoración de la masacre de los Alfaro”. No dio más detalles de esta competencia, ni tampoco especificó qué tipo de artes involucrará esta.

Sostuvo que la cartera de Estado que dirige ha desarrollado políticas de acción en los campos de la música, de bibliotecas, de museos, “en este momento está en construcción la política nacional de archivos y hacia fin de año tendremos clara la política de artes escénicas”. Continuó señalando que faltan políticas por desarrollar el próximo año como la de artes plásticas, la de artes literarias, “porque el campo es muy amplio”.

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Explicó que antes de la rueda de prensa había tenido reuniones con miembros de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y también con gestores de las culturas urbanas como rockeros y hip hoperos.

De estos últimos aseguró que “se ha ratificado el trabajo y la alianza del Ministerio de Cultura con estos sectores populares democráticos”.

Sobre montos explicó que se han invertido alrededor de 23 millones de dólares en decenas de proyectos de todo el país –no especificó cuántos–, en las 24 provincias y se ha llegado a más de 6 millones de personas.

Afirmó que 568 embajadores culturales ecuatorianos han intervenido en distintos eventos internacionales. Dijo que en este segundo semestre se pondrá en ejecución el nuevo modelo de gestión del Ministerio de Cultura, “que implica pensar en varias subsecretarías”, como la de artes y creatividad, memoria social, de patrimonio, de emprendimientos culturales y de identidades culturales contemporáneas.

Sobre la cláusula del Salón de Julio de prohibir obras con contenido sexual explícito en este concurso, Sylva expresó que al estado (incluyendo al Municipio de Guayaquil) no le compete decidir si una obra es buena o mala, peor todavía aplicar funciones morales sobre esta. “El Estado tiene que garantizar la libre circulación. Es la sociedad la que establecerá si la obra es de calidad, es expresión artística o no”, agregó.