Tras 50 años de haber fundado con su esposo, el judío-alemán José Rosenbaum Nebel –fallecido hace 28 años– el primer canal del Ecuador, la manabita Linda Zambrano Hurtado aún se emociona al recordar las peripecias que pasaron para emitir la primera señal.

“Había que subir cámaras, pedestales, micrófonos, cables y una serie de artefactos hasta el quinto piso de la Casa de la Cultura, porque cuando llegaron los ascensores estaban sin funcionar”, dice, haciendo memoria del día en que llegaron a las instalaciones de esa entidad para ubicar la televisora.

“Éramos como unas doce personas, entre familiares y un ingeniero alemán (Hans Shepper) que trajimos para que nos ayude. Todos debíamos meter mano. Era algo nuevo que quisimos traer al Ecuador desde que lo vimos en una feria tecnológica que visitamos en Hannover (Alemania)”, dice Zambrano, quien ahora tiene 80 años y vive con una de sus hermanas en la capital manabita.

Cuenta que su esposo fue un emigrante judío-alemán que escapó con su familia de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial para radicarse en Guayaquil. Con él procreó tres hijos y ahora colabora con su primogénita en el almacén El Caucho, situado en la av. Pedro Gual, y donde permanece en horarios de trabajo entre cables y artículos de ferretería.

Esta labor no le es desconocida, puesto que con su esposo tuvo un taller de carpintería que les dio el capital necesario para recorrer países de Europa, África y Medio Oriente.

En la ferretería de su hija, Zambrano dice guardar pliegos de cartulina donde detalla lo ocurrido hace 50 años, cuando sembraron la semilla de lo que ahora es la TV ecuatoriana. “En el país no existía un marco legal para regular los canales ni las frecuencias”, exclama.

Agrega que “el Gobierno no ayudó, porque no otorgó la liberación de impuestos. Y el ingeniero alemán no hablaba español. Ese hombre insultaba en alemán”, recuerda entre risas.

Zambrano, quien es la primera adjudicataria de una frecuencia para transmitir televisión, se enorgullece cuando observa la programación contemporánea de los canales. Ella y su esposo vendieron el canal tras cuatro años de transmisión debido al alto costo de operaciones.