Literatura y muñecos se juntan en propuesta de Teatro Milagros



El grupo chileno Teatro Milagros trajo a Guayaquil la obra El capote, cuya técnica es la del teatro de muñecos.


El grupo chileno Teatro Milagros trajo a Guayaquil la obra El capote, cuya técnica es la del teatro de muñecos.
El grupo chileno Teatro Milagros trajo a Guayaquil la obra El capote, cuya técnica es la del teatro de muñecos.
6 de Septiembre, 2010
6 Sep 2010

El año pasado se conmemoró el bicentenario de uno de los más grandes escritores en lengua rusa de todos los tiempos: Nikolái Gógol. Narrador, novelista y dramaturgo, este autor legó obras que constituyen un referente obligado para creadores de las más diversas naciones.

El capote, una de sus historias de San Petersburgo, fue considerada por Dostoievski base de la literatura rusa posterior. No exageraba el autor de Crimen y castigo al reconocer los valores de ese relato, que antecede no solo su trabajo sino también el de Franz Kafka y de otros muchos que podemos considerar deudores de su peculiar estilo. De ello da fe también la propuesta del chileno Teatro Milagros que inauguró con una extraordinaria versión titiritera de ese cuento el XIII Festival Internacional de Artes Escénicas Guayaquil 2010.

De excelente factura, el espectáculo toma el original y lo actualiza mediante muy diversas técnicas y lenguajes estéticos. Un retablo que recuerda los decorados de Alexandre Benois para los Ballets Rusos, de Diáguilev, sirve de escenario a la historia, en la que confluyen en perfecta armonía muñecos y animación audiovisual.

Con títeres de mesa movidos por varillas los creadores logran recrear la terrible existencia de Akakiy Akakievich, ese gris funcionario que se transforma a medida que los titiriteros nos introducen en su mundo en un personaje inolvidable, con el que el espectador establece una inmediata comunión.

La soledad del protagonista, sus rutinas, sus necesidades perentorias y sobre todo, la manera en que es percibido por los demás acaban por sensibilizarnos. El retablo se convierte entonces en un espejo en el que reconocemos también nuestras propias flaquezas y esperanzas, y, más allá, la complejidad de una existencia donde lo aparente es más valorado que lo verdaderamente esencial.

Paola Giannini, Aline Ku-ppenheim, Tiago Correa y Loreto Moya trabajaron en conjunto en la creación de este espectáculo, aportando cada uno desde la dramaturgia, el diseño, la realización y la producción.

Los cuatro dan vida a Akakiy y al resto de los personajes de su entorno. Las voces grabadas corresponden a importantes actores chilenos. La pieza se configura entonces como un territorio transfronterizo en el que la plástica, el video, la animación, la narración y el títere dialogan y se superponen dilatando los límites del retablo. De este modo se rehúye de esquemas y se crea con libertad absoluta para todas las edades. Un sutilísimo manejo de acciones y emociones y sobre todo un encomiable trabajo con el tempo-ritmo, casi cinematográfico, constituyen junto a la imagen integral de la puesta los más importantes aportes.

A través del títere El capote nos confronta y nos invita a pensar en nuestros propios proyectos e incentivos al tiempo que deviene dura crítica a esa burocracia paralizante que nos deja en el total abandono.

Más allá de la técnica y de la belleza del diseño, el espectáculo conmueve hasta las lágrimas, pero nos deja la alegría de haber visto un trabajo de inobjetable calidad artística que nos transforma y nos unifica por la justicia.

Apuntes

Programa La función de hoy del Festival Internacional de Artes Escénicas está a cargo de artistas de Honduras, Guatemala y El Salvador, dirigidos por Arístides Vargas. Se trata de Tres viejos mares, que se presenta a las 20:00, en la sala Experimental del Centro de Arte, en el km 4,5 vía a Daule. Ingreso libre.

Espacios La cita teatral se desarrollará hasta el 12 de este mes en varios lugares de Guayaquil.

Literatura y muñecos se juntan en propuesta de Teatro Milagros
Cultura
2010-09-05T07:55:14-05:00
Inauguración. Agrupación chilena estuvo a cargo de la jornada de apertura del Festival Internacional de Artes Escénicas (Fiartes-G), el viernes pasado.
El Universo