Por Pepe Díaz-Granados Valenzuela

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9 de Enero, 2010
9 Ene 2010

Como a Pepe, a secas, así se lo conocía a José, que fue hijo de don Manuel Díaz-Granados Sáenz, quien a su vez fue ejemplo cívico y deportivo de esta aún altiva ciudad huancavilca. Pepe fue un destacado basquetbolista desde la década de los cuarenta del pasado siglo, época en que se puede decir comienza el despegue del básquet nacional.

Se lo conoció como jugador de la selección del colegio nacional Vicente Rocafuerte y los de aquel entonces sabíamos que si un seleccionado vicentino, de cualquier deporte destacaba, inmediatamente el profesor Miguel Roque Salcedo lo hacia jugar por la Liga Deportiva Estudiantil. Así Pepe se inició en LDE, su primer amor.

En junio de 1947 fue seleccionado nacional al Sudamericano en Brasil, donde Ecuador ocupó  por primera vez en la historia el tercer lugar después de Uruguay y Brasil, y por sobre Argentina, Chile y Perú; y, lo que es más, Boanerges Cevallos y Augusto Barreiro fueron declarados los mejores árbitros de este campeonato pitando la final Brasil-Uruguay.

Díaz-Granados integró el cuadro nacional otra vez en 1950, en el campeonato mundial de Buenos Aires, donde Argentina fue campeón y Ecuador, por llegar apurado  una hora antes del juego contra Egipto, perdió en los minutos finales por cuatro puntos. Pero se venció a Yugoslavia y España, en duelos inéditos e irrepetibles de verdadera historia. El país vibró emocionado.

En ese mismo 1950 por, escisión en LDE, Pepe Díaz-Granados pasó a Emelec con Gonzalo Cholo Cevallos y se encontró con Justo Cuto Morán y Alfonso Quiñónez Bonito, que llegaban de Athletic donde se unieron a los “nacidos” en Emelec: Martín Díaz-Granados Pazmiño, José Carbo Robles (un lanzador de media distancia que le ganó el duelo a Warren Baxter, un campeón universitario en Estados Unidos, y que también jugó por Oriente), Servio Cabrera, Mauro Intriago Dunn, Eduardo Zevallos, Isidro Chilo Iturralde, César Gamarra (un excelente dirigente), que formaron un verdadero equipazo.

Y entre 1955 y 1957 quedaron campeones con la dirección técnica de Pepe Díaz-Granados, rompiendo la hegemonía que desde 1948 ejercieron los equipazos Ferroviarios y Athletic, que se manifestaban en verdaderos clásicos porteños hasta el comienzo de la década de los cincuenta, donde a veces interrumpía LDE.

Solamente aprovechamos este boceto en homenaje al admirable hombre del básquet, para mencionar a ilustres basquebolistas de aquellas épocas, salvando algún error u omisión.

Por ejemplo, Ferroviarios: Pablo Sandiford, Gonzalo Aparicio, Álvaro Aparicio, Luis Aparicio, Samuel Cisneros, Herminio García; Athletic: Justo Morán, Alfonso Quiñónez, Fortunato Muñoz (un mago del básquet que brilló en el Mundial de Buenos Aires), Alfredo Arroyave, Raúl Nene Guerrero, Atilio Ansaldo, Jacobo Bucaram.

LDE: Miguel Cuchivive Castillo, Pablo Castillo, Humberto Moreira, Pepe Díaz-Granados, Víctor Andrade, Gonzalo Cevallos; por Oriente sobresalían Gabriel Loco Peña; Carlos Duque, Carlos Flaco Ruiz y como hay una línea invisible entre generaciones y etapas fueron apareciendo intercalados unos y otros como por ejemplo Carlos Valle, Pablo Cabanilla, Juan Sala, Abel Jiménez Parra por LDE; Gregorio Goyo Loor y Mario Shippa, por Athletic; Hernán Jiménez y Luis Carrera del Río, por Oriente y agreguemos a Omar Quintana, Francisco Rodríguez por Emelec; Eduardo Alcívar y Nicolás Lappenti Carrión y Pepe Baquerizo, por Athletic. El Chato Mejía y Galo Vargas (LDE). Recordemos al AJAE, de Galo Toledo, Eduardo Jairala, Ignacio Hanna y Manuel Adum.

Larga enumeración y repito que puede haber omisiones, con las anticipadas disculpas, pero es bueno destacar toda esa gran etapa del básquet porteño donde Pepe Díaz-Granados fue un baluarte y uno que ayudó a su desarrollo.

Aprovecho también para decir que uno de los herederos del inicio de esa generación nacional es Pepe Baquerizo, quien lleva adelante a la fundación Honorato Haro que sin él,  el básquet hubiese virtualmente desaparecido.

El viaje a la eternidad de Pepe Díaz-Granados Valenzuela nos ha permitido este humilde y sencillo recordatorio. Hay que recalcar su memoria a las nuevas generaciones y a la vez, por este escrito, llegar con un abrazo de cariño y respeto a su esposa Griselda y a sus hijas María Enriqueta, Cecilia y Josefina Díaz-Granados Kittayle.

Me quedo con las palabras de Justo Cuto Morán cuando lo describe a Pepe: “Fue un gran basquetbolista, un excelente e inteligente coach, gran líder y empedernido enamorado del básquet”.

Por Pepe Díaz-Granados Valenzuela
Columnistas
2010-01-08T16:04:03-05:00
Las nuevas generaciones deben recordar a Pepe Díaz-Granados, el gran basquetbolista porteño recién fallecido. Fue figura en el Mundial de 1950, donde Ecuador venció a España y Yugoslavia.
El Universo