Laura Restrepo: 'Siempre he estado metida en política'

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FOTO: Laura Restrepo: 'Siempre he estado metida en política'
Laura Restrepo:
BARCELONA, España. La escritora Laura Restrepo posa en Barcelona, donde presentó su novela Demasiados héroes.
20 de Junio, 2009
20 Jun 2009

Patricia Villarruel
MADRID.- ¡Guayaquil! Los clubes de lectura que se multiplican en esta ciudad provocan más de un suspiro en la escritora Laura Restrepo antes de iniciar esta entrevista con EL UNIVERSO para hablar de su última novela, Demasiados héroes. "Me encantan, no los he visto en otras ciudades", añade.

Después de Delirio, obra que le valió el Premio Alfaguara de Novela en el 2004, la autora colombiana   recurrió a ese bagaje personal que le dejó los años de militancia en el Partido Socialista de los Trabajadores durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, en Argentina. Cruzaba aeropuertos con pasaportes, dinero o microfilmes con información de los desaparecidos. "Ser extranjera facilitaba las cosas", asegura. Pero el silencio impuesto por el terror deja huella. Y no se olvida.

Restrepo trenza con esta materia prima una historia tragicómica plagada de diálogos que se erigen en torno a los reclamos de un hijo por un padre ausente. Unos reclamos que escuchó en boca de su primogénito. La escritora ya lo advierte al final de la obra:  "Demasiados héroes es una novela de ficción, que se apoya en hechos reales pero solo indirecta y caprichosamente. El lector no debe esperar exactitud en lugares ni fechas. Los protagonistas existen, pero solo en estas páginas".

La política vuelve a convertirse en telón de fondo de uno de sus libros. ¿Por qué?
Para mí la política ha sido una pasión y un compromiso. He querido que se vea el eco que los acontecimientos tienen en el interior de las personas. Como latinoamericana siempre he estado metida en política. Es difícil que no te incomoden las diferencias sociales tan brutales. No participar en un proyecto para hacer la vida  más digna sería una contradicción enorme.

¿Se podría decir que  Demasiados héroes nace en respuesta al reportaje Historia de un entusiasmo, en el que aborda el tema de las negociaciones con el M19?
En  Historia de un entusiasmo  se cuenta una gesta rebelde, pero no me fijo tanto en los defectos de esos personajes que están vistos con enorme simpatía. Sigo teniéndola, sin embargo, estoy convencida de que la riqueza de los procesos políticos no solo está en los aciertos sino, sobre todo, en los errores.

Decidí hablar sobre la resistencia clandestina en Argentina, pero con un tono más íntimo. Quería ver los dos lados de los personajes. Lorenza se parece a mí en  Historia de un entusiasmo.  En cambio, a Mateo, su hijo, no le interesan  esos cuentos.

¿De ahí la importancia de poder poner lenguaje a las cosas que no lo tienen?
En esta obra son doblemente importantes los silencios y el lenguaje, porque la novela trata de una madre y su hijo que regresan a una ciudad en busca del padre del muchacho que no lo ve desde que tiene dos años y medio. La novela se enmarca en la dictadura argentina de los setenta y ochenta, donde el silencio era la principal imposición por parte de la tiranía.

¿Los personajes incorporan el silencio como forma de vida?
La clandestinidad lo exige. Lorenza y Ramón han sido militantes de una organización clandestina. Mateo, el hijo de ambos, quiere saber cómo es su padre, dónde está y por qué no ha crecido con él. La lucha del joven consiste en conseguir que su madre le ponga palabras a ese enorme vacío que para el muchacho es lo esencial.

¿Una historia de verdades a medias?
Mateo y Lorenza son de generaciones distintas. Los únicos héroes que él conoce son los de la pantalla, de la Play Station. Ella pertenece a una generación militante de izquierdas y tiende a utilizar un lenguaje que glorifica aquello que se hizo. A Ramón, el padre, lo reviste de una áurea heroica que el muchacho rechaza. Él no quiere que le hablen de héroes. Todos los héroes sobran. Él quiere entrar en contacto con ese ser de carne y hueso.

¿Hay que desterrar a los héroes?
Hay que mirar el lado humano que está detrás de cada héroe. Es más interesante y menos ficticio.

Es que no se puede ser un héroe y raptar a un hijo.
La novela está surcada por lo que Mateo llama el episodio oscuro que es lo más difícil de entender para él y que suscita eufemismos en la madre. Ella siente una tremenda culpabilidad. No solo es la historia de un padre que rapta a un hijo, sino de una madre que mueve cielo y tierra para recuperarlo.

Usted también vivió ese "episodio oscuro". ¿Cómo le ha marcado?
Lo importante es que mi hijo, Pedro, encontró a su padre. Le puso cara a ese espectro y palabras a ese fantasma.

¿Demasiados héroes ha sido entonces una catarsis?
Mientras el pasado no se amanse con palabras no se puede convertir en memoria. Se queda en acechanza. Ahí está el encanto de la literatura. Esta historia coincide con mi historia. Era estupenda, llena de suspenso, así que la alimenté con información de primera mano. Me gustó la idea de la búsqueda que emprenden madre e hijo, porque pese a todos los roces y  dificultades hay una complicidad entre ellos.

¿Qué no tiene Lorenza de Laura Restrepo?
Lorenza se parece a  Laura antes de escribir Demasiados héroes. A lo mejor Lorenza sale de la novela para escribir una  como Demasiados héroes.

¿Cómo recuerda esa militancia en el Partido Socialista de los Trabajadores?
Recuerdo con añoranza la solidaridad de la gente que estaba a tu lado. Era una cercanía que se hacía por señas. Por la contundencia del enemigo, los lazos de solidaridad y afecto eran muy estrechos. Se vivía al filo del peligro a todas horas. Eran momentos muy solitarios y a la vez muy acompañados.

¿Dejar la militancia no supuso, en cierta medida, perder la identidad?
Lo que le sucede a Lorenza y Ramón tiene que ver con algo frecuente en ese momento; la pasión, la solidaridad y la cercanía por la pareja estaban marcadas por la coincidencia en contra de lo que se peleaba. Al caer la dictadura, cambió el escenario. Las parejas se miraban con desconocimiento. Yo quería que la novela sea también una historia de amor. Me interesaba mostrar un amor puesto a prueba por una situación límite aderezada con elementos cómicos.

¿Es  Demasiados héroes un retrato de las consecuencias de esa dictadura de Jorge Rafael Videla?
Cualquier régimen de terror deja un vacío y un silencio enormes. La ruptura de la trama humana es profunda y toma generaciones resarcirla. Resultaba interesante que el personaje central no fuera Lorenza que vivió los hechos, sino Mateo que de alguna manera los hereda. Su vida está marcada por lo que fue ese horror. El padre desaparece por voluntad propia pero no por ello su ausencia deja de tener el mismo eco de ese gran silencio dejado por la tiranía.

Ese terror no solo lo ejercían los militares, también lo hacía un sector de la población... Eso era parte importante a la hora de escribir la novela. Lo terrorífico que tiene la dictadura es que parte de la población le apoya.

Cuando se rompió el silencio de lo que pasaba en Argentina y en el resto del mundo comenzó a circular la idea de las violaciones atroces de los derechos humanos, la gente proclive a la dictadura sacó unas pegatinas que decían: "Los argentinos somos derechos y humanos".

En la novela retomo esa consigna para mostrar que el monstruo estaba ahí, en detalles de la vida cotidiana que no tenían que ver necesariamente con la desaparición y la tortura, pero que hacían que la vida sea un infierno.
 
Usted pertenece a esa hornada de intelectuales críticos con el presidente colombiano, Álvaro Uribe. ¿Qué valoración le merece la ruptura de las relaciones entre Ecuador y Colombia?
Uno no puede optar por una banda nacional en un conflicto así. No por el hecho de ser colombiano deja de ver las razones que tiene Ecuador para protestar como lo está haciendo. En Colombia hay una democracia formal, electoral, pero en realidad lo que existe es un gigantesco aparato paramilitar que está actuando en todos los niveles y vinculado al poder.
Las tropas paramilitares y militares actúan con impunidad en el propio territorio colombiano, por tanto, el problema ecuatoriano no es ajeno a los problemas que tenemos nosotros, donde los muertos se amontonan en montañas y los desaparecidos suman cifras incalculables.

Autora: Laura Restrepo
Título de la obra: Demasiados héroes
Género:  Novela
Editorial:  Alfaguara
Páginas: 260

Laura Restrepo: 'Siempre he estado metida en política'
Cultura
2012-09-13T02:52:03-05:00
Obra. La autora tiene una nueva novela, Demasiados héroes, la primera que escribe luego del Premio Alfaguara.
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