El cantón Balsas

6 de Mayo, 2009
6 Mayo 2009
6 de Mayo, 2009 - 00h00
6 Mayo 2009

La topografía ecuatoriana es caprichosa; los pueblos que se recuestan  en sus planicies o se aferran a sus laderas, viven consecuencias variadas por su ubicación: connotaciones climáticas, inundaciones periódicas, olvido y abandono o también,  progreso, turismo, movimiento económico. Los pueblos nacen dependientes de dichas circunstancias, a tal punto que unos  sucumben y otros encuentran en ellas un trampolín hacia la modernidad.

El cantón Balsas no tiene mala suerte porque nunca hizo de la suerte su medio de vida o puso en ella sus ojos para mirar al futuro con optimismo; fueron sus hijos los que lo hicieron con fe, con energía, con  tesón. Habitantes de Piñas, Zaruma y Loja fueron los pioneros que atraídos por gigantescos palos de balsa decidieron hacer de este pueblo la cuna para sus hijos y el reposo para sus años maduros.

Por el norte y oeste Balsas colinda con Piñas, por el sur con Loja y por el este con el cantón Marcabelí; cerca de 80 kilómetros separan a este cantón de la ciudad de Machala. Clima primaveral, entre 18 y 24 grados centígrados, con un altura que oscila entre los 600 y 1.800 metros, Balsas es desde 1987 cantón del Ecuador y, a pesar de esto, no consigue aún dormir con tranquilidad cuando el agua comienza a descender del cielo en forma prolongada y pertinaz. Cuando hace dos años un fenómeno similar al sucedido en estos días trajo zozobra y dolor a sus habitantes todos pensamos que era la última vez que aquello sucedía porque  confiamos en que el gobierno de las mentes lúcidas y de los corazones ardientes iba a remediar  viejos problemas heredados de una rancia  partidocracia; parece que las palabras se emiten con una frivolidad vertiginosa y las decisiones adolecen todavía de la lentitud con que camina el viejo George en nuestras queridas islas, lejos del continente.

Converso en Balsas con dos jovencitas encantadoras que se llevan de maravilla: se quieren tanto que de vez en cuando pelean para sentir con más fuerza los lazos de amistad y la pertenencia a hogares llenos de valores trascendentes; a ellas les pregunto cómo es la bandera del cantón Balsas, me contestan que  “está compuesta de tres franjas horizontales; de color verde la superior y una estrella en el centro de la misma; azul la inferior y amarilla la central; el verde representa el verdor de los campos balseños pródigos en plantaciones de café, maíz, árboles de balsa y pastizales. El amarillo es el color de las mieses abundantes en las chacras y plantaciones, representa también la cultura y arte cantonales”. Las cascadas forman lagunas que se han convertido en  imán para el turismo nacional y extranjero; el molloco y el tigrillo son dos platos recomendados para iniciar con pie derecho una jornada de trabajo o diversión.

Balsas busca que sus dos quebradas, un encanto natural, dejen de ser trampas mortales. Obras Públicas está llamada a brindar tranquilidad y seguridad a este hermoso cantón que cada 18 de agosto celebra la fiesta de la “Virgen de los Desamparados”.

El cantón Balsas
La topografía ecuatoriana es caprichosa; los pueblos que se recuestan en sus planicies o se aferran a sus laderas, viven consecuencias variadas por su ubicación: connotaciones climáticas, inundaciones periódicas, olvido y abandono o también, progreso, turismo, movimiento económico.
2009-05-05T13:53:25-05:00
El Universo

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