50 años de filme clásico cómico

Escena en la que Tony Curtis (d) aparece vestido de mujer, al estilo de una vedette. Afiche publicitario de Con falda y a lo loco.
Escena en la que Tony Curtis (d) aparece vestido de mujer, al estilo de una vedette.
Afiche publicitario de Con falda y a lo loco.
2 de Abril, 2009
2 Abr 2009

Aunque han pasado cincuenta años desde su estreno, la frase Some Like it Hot, de la comedia Billy Wilder, sigue siendo un mecanismo perfecto nacido de un rodaje caótico en el que los problemas tenían un nombre: Marilyn Monroe.

Nadie es perfecto era la frase que, creada a última hora y con titubeos por Billy Wilder y el guionista I.A.L. Diamond, cerraba una sucesión de elementos de combinación improbable -gángsters, travestis, romance, playa y jazz- que, sumada al talento de tres actores como Tony Curtis, Jack Lemmon y Marilyn Monroe, resultó infalible.

Pero, ese desenlace -espetado por Joe E. Brown a Jack Lemmon cuando desvela su identidad masculina- no habría tenido lugar si no fuera porque Monroe, que estaba embarazada, llegaba siempre tarde y contaba con su asesora de interpretación en el plató, hizo tan difícil el rodaje que Wilder y Diamond buscaron para ponerle fin una opción que no la incluyera.

Así nacía la escena que hizo historia, se remataba a ritmo de tango y concluía una odisea que le hizo a Wilder decir: “Mi psiquiatra me ha dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico para volver a pasar por una experiencia similar”.

“Sabía que íbamos en pleno vuelo y que había un loco en el avión”, decía el cineasta en referencia a la actriz -con la que ya había trabajado en The Seven Year Itch (1955). Cuando se acabó el rodaje: ”Por primera vez puedo mirar de nuevo a mi esposa sin que me entren ganas de pegarle por el simple hecho de ser mujer”.

Sus caprichos y retrasos y  por su entonces marido, Arthur Miller, afectaban el proyecto. La trama de por sí, coqueteaba con el absurdo y apostaba por el ingenio en el diálogo, pero también por la banalidad en el argumento, y  fue rechazada por el productor David O. Selznick, y luego asumida por  la Metro Goldwyn Mayer.

El tono que Wilder y Diamond dieron a la farsa fue tan equilibrado dentro de sus excesos que lograron una de sus cintas más populares y un éxito de taquilla.

Además, gracias a la contratación de Monroe, el tirón comercial estaba asegurado, por lo que Wilder pudo prescindir de rostros masculinos conocidos a los que maquillar como damas -se había rumorado que serían Jerry Lewis y Danny Kaye- y contar con dos actores desconocidos: Tony Curtis y Jack Lemmon.

Ambos ofrecieron interpretaciones memorables e impulsaron su carrera, pero en Lemmon, Wilder halló al cómplice con el que tendría la relación profesional más estable y trabajarían  en seis películas más, entre ellas The Apartment (1960), Irma la Douce (1963) o The Front Page (1974).

Curtis parecía en un principio ser el bálsamo para Marilyn, pues eran amigos -y según algunas fuentes, también amantes- cuando eran aspirantes a actores.

Pero a raíz de este rodaje, aunque siempre la definió como “una comediante maravillosa con un carisma irrepetible”, es legendaria su afirmación de que, tras más de 40 tomas esperando a que  dijera el diálogo bien, “besar a Marilyn fue como besar a Hitler”.

Afortunadamente Some Like it Hot fue un éxito - recaudó
$ 10 millones - y el público la recibió tan bien en los primeros pases antes del estreno (el 29 de marzo de 1959) que Wilder solo tuvo que alargar unas escenas debido a que las risas no dejaban oír los diálogos.

El filme, hoy un clásico, tuvo su adaptación para Broadway como musical bajo el título Sugar, en la que Tony Curtis llegó a desempeñarse como  el  millonario Osgood Fielding III. Así, por fin, pudo decir él mismo aquel “Nadie es perfecto”.

50 años de filme clásico cómico
Cine y TV
2009-04-01T13:44:39-05:00
Con faldas y a lo loco fue al comienzo considerado un absurdo, pero después fue llevado a la pantalla grande y se convirtió en un éxito.
El Universo