Domingo 26 de octubre del 2008 El País

Comercio binacional y turismo creció con acuerdo de amistad

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LOJA. Tras la firma del acuerdo de paz en 1998 el tránsito más fluído facilita las relaciones comerciales entre los dos países.

Incalculable número de  muertos y heridos, abandono en masa de las poblaciones, desolación en los campos, miseria en las familias, desesperación y sangre... Así era la situación de las zonas fronterizas del Ecuador en los años de conflicto con el Perú, según lo describe Eduardo Muñoz Borrero en su libro  El Palacio de Carondelet.  

De ese sector afectado, las provincias  orientales –por la falta de un sistema vial– se quedaron estancadas  tras la firma de la paz, en un crecimiento  del 0,9% anual, por debajo de la media nacional, 4,5%. En cambio  Loja y El Oro registran un crecimiento comercial de  7,2% y 4,5% anual, respectivamente, cuando en  los años de guerra la primera  creció en un 1,2% y en la otra hubo decrecimiento.  Así lo revela un informe  basado en datos del Banco Central y realizado por Joaquín Morillo Paimann, el cual será publicado en noviembre por Cordes (Corporación de Estudios para el Desarrollo).

“Antes nadie quería invertir en esta tierra por el miedo a que en cualquier momento nos bombardeen”, recuerda el presidente de la Cámara de Comercio de Loja, Julián Burneo, quien reconoce que la paz ha traído estabilidad a ese sector. No obstante, aclara que la expansión  comercial no se ha dado por un programa estatal de fortalecimiento de la producción, “como es lo ideal”, más bien, dice, se basa en el intercambio minorista de productos textiles, agrícolas y artesanales.

En este sentido, una investigación hecha por Boris Cornejo, y auspiciada por la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), estima que el intercambio fronterizo informal supera  los $ 300 millones  al año, en los que se incluye el contrabando de gas y gasolinas.

“El Gobierno debe impulsar  esta zona aprovechando que ya no hay odio en nuestros pueblos”, reclama Burneo.

Pero el haber dejado la enemistad atrás no solo beneficia a los sectores fronterizos; sus efectos se sienten en la economía nacional. El análisis de Joaquín Morillo señala  que las relaciones comerciales  se han ido fortaleciendo progresivamente tras el acuerdo de paz.

Así, en 1996 las importaciones y exportaciones entre ambos países se ubicaron en $ 90 millones, y en el 2007 esta cantidad subió a  $ 1.950 millones. Entre enero y junio de este año, esta cifra alcanzó los $ 1.379 millones, 40% más de lo que hubo en el mismo periodo, en el 2007, según el Consulado Peruano en Guayaquil.

Mientras, el informe de Boris Cornejo  concluye que las exportaciones ecuatorianas generales crecieron en un 700% entre 1998 y el 2007, pasando de $ 200 millones a cerca de $ 1.500 millones. Con ello, el Perú se convierte en el  segundo destino más importante para la exportación luego de los Estados Unidos. 

“Tras la firma de la paz hay mayor confianza entre ambos países, porque antes nadie quería depender de los productos del enemigo”, sostiene Vicente Albornoz, director de Cordes.

Esa confianza también se refleja en la aceleración del tránsito de personas por la frontera. Según estadísticas del Ministerio de Turismo, en 1998 29.821 peruanos llegaron al Ecuador para realizar actividades turísticas; en el 2007 esta cifra alcanzó las 150.439 personas, y en lo que va de este año es de 104.995.

La cifra de ecuatorianos que viajan a Perú es  menor. Las estadísticas revelan que durante el 2008 100.394 ecuatorianos han ido al país del sur; el año pasado, 120.844; lo cual supera en un 641,37% la cifra registrada en 1998, que fue de 16.300.  

Operadoras de turismo peruanas informaron que la mayoría de los ecuatorianos que van a ese país son jóvenes, de entre 19 y 30 años, que viajan a las playas de Piura y Tumbes –como Máncora y Las Positas–, atraídos por los cómodos precios del hospedaje y la comida, y los campeonatos de surf.

Sin embargo, el flujo migratorio laboral desde Perú hacia Ecuador es mayor.  Según datos de la Secretaría Nacional del Migrante, en el país hay 50 mil peruanos (residentes e ilegales). “La mayoría viene a trabajar en la agricultura, como empleadas domésticas y en la construcción”, explica Jorge Raffo, cónsul peruano en Guayaquil, quien acota que Guayas concentra la mayor parte de sus compatriotas (18.000).

Una de ellas es Teresa, de 34 años y quien desde hace 4 vive en esta ciudad, donde labora como vendedora de repuestos para vehículos.
  Cuenta que parte de los $ 400 que gana mensualmente los envía a sus padres en Perú, donde –asegura– esa cantidad se triplica al cambiarla a soles. “Es por eso que en este país hay tantos de mis  compatriotas y a todos nos tratan con amistad”, afirma  Teresa.

Cifras

90
Por ciento  del total de exportaciones que se hicieron de Ecuador a Perú durante el 2007 corresponden a productos derivados del petróleo. Así lo revela una investigación de Joaquín Morillo y que publicará Cordes.

200’000.000
De dólares  es la cifra que alcanzaron las exportaciones no petroleras el año pasado. En 1998 esta cantidad apenas estaba en 56 millones, según el informe de Boris Cornejo, auspiciado por la Flacso.

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