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DOMINGO | 7 de septiembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Momento coyuntural

Como joven, y desde mi análisis sobre la nueva Carta Magna que estamos a punto de aprobar o no, considero que uno de los mayores errores que cometió la Asamblea es haber hecho del sufragio una obligación para todas las personas entre los 18 y 65 años de edad.

La mayoría de la población no cuenta con una educación completa que le permita realizar un análisis por sí misma. El hecho de que la mayoría no tenga una capacidad para sacar sus propias conclusiones es la causa principal de los problemas que hoy vivimos.
La gente se deja llevar por el espectáculo que un partido determinado le ofrezca, o por el candidato más guapo o el que más insulte a la famosa partidocracia, o por la camiseta que le regalan.

Cada gobierno de turno siempre deja de lado el tema de la educación, porque si educan a la población esta se dará cuenta de que le han mentido toda la vida; que el gobierno no es el que da trabajo sino el sector privado; que recibir el bono hace vaga a la población económicamente activa. Por eso estamos enfrentados unos con otros.

Compatriotas, son ustedes los que eligen a los presidentes, porque ustedes son una mayoría y deben exigir que les den planes concretos, no palabras. Es deber de cada uno informarse y ser críticos.

María Daniela Larrea Izurieta,
estudiante, Guayaquil


¡Cuánto dolor me causa sentir a diario la negatividad perniciosa y autodestructiva de mis compatriotas!
Si las personas supieran que científicamente está comprobada la capacidad que posee el ser humano para crear con la mente su propia realidad y para afectar positiva o negativamente su entorno, no generarían tanta contaminación psíquica como la que nos está rodeando, fruto del miedo al cambio. La simple palabra “No” ya lleva una terrible carga de negatividad gratuita. Si la mayoría de los votantes eligieron a Correa como conductor del destino del Ecuador, ¿por qué no mantienen de manera madura su voto de confianza en él? ¿En qué momento se lo satanizó y a cuenta de qué?
Nuestro Presidente ha hecho cosas muy buenas como pagar buena parte de la deuda del IESS y hacer que la AGD  recupere y devuelva el dinero a los ex clientes del Filanbanco, cosa que tampoco nadie había hecho en diez años.

¿Que es revolucionario? ¡Sí!, ¿en dónde está lo abominable de eso? No debemos temerle a la revolución. Yo sigo confiando en Rafael Correa Delgado. Sí y mil veces Sí a la nueva Constitución, y como suele decirse en el argot popular: para atrás, ¡ni para agarrar impulso!

Luisa Fernanda Ramírez Mendoza,
licenciada, Guayaquil

Escribo esta carta de felicitación a nuestro presidente Rafael Correa por la muy inteligente campaña que desarrolla desde el inicio de su periodo con el fin de absorber y centralizar los poderes del Estado.

Lo felicito porque logra atraer con sus promesas (porque para todo tiene una “buena” respuesta) en su costosa campaña televisiva que pagamos cada uno de los ecuatorianos, porque parece que va a ganar el “Sí”.  El sí a ser ciudadanos dependientes del Estado, a que unos pocos se contenten con un bono que dizque es de desarrollo; pero el pueblo trabajador no quiere bonos, quiere condiciones para poder trabajar, un real desarrollo económico basado en nuestro trabajo, en la inversión, el respeto a la propiedad privada y a la opinión ajena.

Ha faltado el respeto a algunas respetables damas ecuatorianas, a nuestro alcalde, a los sacerdotes y a cualquiera en el que vea una amenaza a sus intereses, y hasta ha incitado a la rebeldía popular  hacia quienes no apoyen. Si gana el “Sí” estaremos entregando totalmente al Ecuador a una partidocracia que se traduce en irrespeto a la opinión ajena.

Karina Pahola León Dávila,
Guayaquil


 

Momento coyuntural II
¡Qué pasa, Presidente! Aproveche la oportunidad que tiene con la historia: Constitución a su gusto, control de los poderes del Estado, buen precio del petróleo, todavía apoyo del pueblo ecuatoriano (así sea dándoles bonos).

Si vamos a hacer una revolución, comencemos con la educación para erradicar la corrupción que viene desde que los niños copian en los exámenes, o de sus padres cuando les hacen los deberes. Da pena, pero nuestra generación ya está corrompida en todos los niveles. Tratemos de sacar adelante a la siguiente generación.
Una Constitución más no hará cambios verdaderos en Ecuador. No hagamos remedios a corto y mediano plazo, extirpemos la corrupción en todo sentido, desde los políticos, policías, jueces, militares, profesores, etcétera. Aproveche, señor Correa, la oportunidad de oro que tiene para hacer una verdadera “revolución”. No se case con la gente, escoja a los mejores, y si no hay, prepare los mejores maestros que tengan los salarios más altos y las mayores evaluaciones de todos los burócratas, que sean un orgullo; busque el camino equilibrado, no confronte, no sea demagogo o populista, si no seguiremos en los últimos puestos de desarrollo del mundo y en los primeros lugares de corrupción.

Byron Moya Falcones,
ingeniero agrónomo, Santo Domingo


El presidente Correa, con el desparpajo que lo caracteriza, ha criticado a la Iglesia de Cristo, lo cual no debe sorprender porque es falacia propia de los gobiernos totalitarios y marxistas. En la antes Unión Soviética, la Iglesia fue masacrada.

Correa ha tildado de mentiroso y pecador al clero ecuatoriano por cumplir con el deber de orientar a sus feligreses por el camino según el Evangelio; pero lo más abominable es que el presidente incita a los feligreses a reprochar a los sacerdotes en plena misa, cuando ellos hablen de valores y respeto a la vida que debemos observar. Solo un enemigo de la Iglesia haría semejante insinuación.

A estos miembros de la Iglesia, sucesores de los apóstoles a quienes Jesús les dio esa facultad, quien se atreva a irrespetarlos, amenazarlos, burlarse de ellos, estará ofendiendo a Dios. Quienes aplauden las amenazas y burlas del Presidente mancillan a Jesús y su Iglesia. 

Vicente Jaramillo Guerra,
Guayaquil

Medio sorprendido del susto debe haberse quedado el ex secretario de la Asamblea Constituyente, Francisco Vergara,  ante la denuncia  presentada por el ex asambleísta León Roldós, de que el proyecto de la nueva Constitución ha sido modificado, como así aparece en las últimas publicaciones que hizo la Constituyente.

Pero el susto del mencionado secretario pronto se habría trocado en carcajadas, al darse cuenta de que él es el único y nadie más que él quien debe dar fe y certificar acerca de la autenticidad del proyecto de la nueva Carta Magna, conforme a las respectivas actas de dicha Asamblea; es decir, que fue discutido y aprobado por los asambleístas elegidos y bien remunerados con los dineros del pueblo ecuatoriano. De manera que el fiscal general de la Nación, Washington Pesántez, al recibir esta denuncia de manos del ex asambleísta Roldós, lo único que tendrá que hacer es citar a su despacho al secretario en mención para hacerlo jurar por Dios y la patria sobre la autenticidad del nuevo proyecto de la Constitución, que será sometido a referéndum, y acto seguido archivaría la denuncia.

Raúl  Córdoba Avilés,
Quito

 

Momento coyuntural III

El economista Acosta, en entrevista a un diario de Machala, declaró que “una Asamblea Constituyente es de plenos poderes o no es Asamblea Constituyente”, para tratar de subsanar de raíz la ilegalidad del Congresillo y del régimen de transición concentrador de poder.

Esto me recordó la siguiente trampa lógica en la que caen los principiantes: “Si Dios es omnipotente, ¿puede crear un objeto tan pesado que ni Él mismo pueda levantar?”.  Una simple observación desmiente a Acosta. La Asamblea nunca tuvo el poder de hacer entrar en vigencia, por ella misma, la nueva Constitución; por tanto, carece de poderes ilimitados, como los quieren hacer parecer ahora. La manera más honesta de entender los plenos poderes era que estaban condicionados a la voluntad popular que les dio origen y se expresó claramente en el plebiscito, estableciendo reglas para el uso de dichos poderes. Así, el que la Asamblea no tenga el poder de hacer entrar en vigencia la nueva Constitución y necesite de un referéndum aprobatorio está establecido en el Estatuto, al cual la pregunta del plebiscito sometía los plenos poderes de modo claro.

 Es legítimo, pues, retrucar: o la Asamblea Constituyente sometía sus plenos poderes al Estatuto en todo lo que decía o no lo hacía en lo absoluto. Una Asamblea Constituyente conducida con verdadera honestidad no podía elegir qué partes sí cumplía del Estatuto y qué partes no, basado en los plenos poderes. 
Lamentablemente, eso sigue ocurriendo de la manera más oportunista y deshonesta. Ojalá aprendamos a nunca más dar cheques en blanco.

José Luis Lima R.,
Santiago de Chile, Chile

El atropello a nuestra ciudad es evidente cada día, pero causa estupor que quienes dicen haber nacido en esta urbe, en lugar de amarla, la irrespetan a vista y paciencia de quienes por deber moral  debemos decir ¡basta a tanta tropelía!

¿Acaso debemos olvidar que quien en campaña comulgaba y rogaba a Dios para ganar la elección hoy incite a pisar las hostias e insultar a los sacerdotes de la Iglesia Católica a quienes pedía la comunión? ¿No es  infame que se pretenda convertir a todo el país en pueblo de mendigos, en lugar de crear puestos de empleo? ¿No es acaso triste tener como Presidente a quien pisotea los derechos de las personas a pretexto de ser “su majestad”?

Por qué no practican los preceptos enunciados en la Constitución que ellos mismos redactaron, sobre los derechos de las personas. Tanto hablaron del soberano que caímos en la trampa creyendo que se trataba del pueblo; hoy entiendo que solo pensaban en un hombre que pretende convertirse en amo y señor. Es imperativo romper el yugo para no alejarnos de la libertad. Cuidado el poder absolutista nos arrastre a la miseria absoluta.   Corresponde a Guayaquil presentar el ejemplo edificante de una sociedad progresista en la que se funda la esperanza para la tranquilidad del pueblo ecuatoriano. Ciudad amable que recibe a todos sin distingo de raza, no te defendimos ayer de traficantes de tierra que abusando de tu generosidad se infiltraron para devorar tus simientes imponiéndote cordones de miseria. Hoy, una vez más, amparados en el equipo del dictador, fabricantes de miseria meten el diente a tu suelo, y considero obligación defenderte hasta del insulto y la diatriba, solo porque te rehusas a morir de rodillas.

Juan Francisco Idrovo Martínez,
Guayaquil


 

Momento coyuntural IV
La Constitución que salió de Montecristi (que significa Montaña de Cristo) celebra a la naturaleza, la Pacha Mama, e implícitamente la reconoce cual una deidad, como la diosa protectora.

Se da pie así al sincretismo, que mezcla un sinfín de creencias y las introduce en una misma canasta. Simplemente invocar en el preámbulo el nombre de Dios no es suficiente. Hay que darle el sitio que le corresponde como Hacedor y Transformador de todo, por cuyo poder la naturaleza debe su existencia y fructificación. Creer que la Tierra es la dadora o protectora per se de la vida es darle una interpretación que no le corresponde. En  objetividad, la Constitución debe decir al mundo que Ecuador es de Cristo (no hablo de una religión en particular o iglesia, y aclaro que no soy católico). Parecería este argumento religioso, pero no lo es, es una connotación más allá de la lógica.

Oswaldo Orcés Salvador,
Quito


Las desuniones y odios que está sembrando en el país un corazón demuestra que jamás podrá llevarnos al progreso, sino a la miseria y destrucción. ¡Rechacémoslo en el voto!

Edith Cruz,
estudiante, Quito

Foro de lectores

¿Qué opina de la prohibición de que la  prensa exhiba imágenes de violencia a la opinión pública?

Me parece imposible, o por lo menos raro, que el Presidente de la República sea uno de los primeros en no respetar la disposición del Ministro de Gobierno, de no dar publicidad a hechos de violencia, accidentes, etcétera, que contribuyen a aumentar la percepción de inseguridad que vive actualmente el país, pues vemos a cada momento por todos los canales de televisión los bochornosos hechos violentos que se desarrollaron en la Universidad Católica entre los estudiantes y la Fuerza Pública, que al final hacen más daño al propio Gobierno.

Jorge Jijón Orcés,
doctor, Guayaquil

Magnífico que periódicos, revistas y televisión no pasen más imágenes de violencia ni se lucren a costa de eso. También debe prohibirse la pornografía. Sin embargo, ¿por qué el Gobierno estableció esta disposición justo cuando el Presidente incitó a los estudiantes de la Universidad Católica a enfrentarse unos a otros, gresca en que la Policía intervino lanzando gases y golpes a los estudiantes?, ¿sería para que la opinión pública no se enterara de toda la violencia a la que se incitó?

Mauricio Molina,
Machala, El Oro

Muchos ecuatorianos hemos venido haciendo campaña en contra de la violencia por los distintos medios, cuidando en casa los programas que ven nuestros hijos, haciendo actividades de concienciación en las aulas de clase o manifestando nuestra inconformidad a los medios de comunicación.

Programas ingeniosos y hasta graciosos, pero no convenientes para nuestros niños, se transmiten en horarios infantiles o en los que muchos niños aún están despiertos: ‘Malcolm’, ‘Padre de familia’, ‘La familia P-Luche’, ‘Los Simpsons’... tienen diálogos con contenido sexual explícito o con doble sentido y con una apología a la falta de ética, inmoralidad y hasta la delincuencia.
Hay otros como la lucha libre, series japonesas, o aquellos en los que uno se burla o entretiene con los accidentes ajenos. ¡Ni qué decir de los programas de chismes, en plena hora infantil! El numeral 7 del artículo 50 de la Constitución de 1998 responsabiliza al Estado por la toma de medidas que aseguren a los niños y adolescentes “protección” frente a la influencia de programas o mensajes nocivos que se difundan a través de cualquier medio y que promuevan la violencia, la discriminación racial o de género, o la adopción de falsos valores”.

En tal virtud, es obligación de los administradores del Estado aplicar estas precauciones, sin importar quiénes sean (en estos momentos, esa obligación está en manos de Correa y su gobierno, nos guste o no). Asimismo, como padres responsables, también pretendemos que nuestros hijos menores de edad se versen un poco más en los asuntos de actualidad, así que compartimos con ellos los noticiarios o los periódicos, por lo que estos programas y ediciones también deben considerar los parámetros mencionados.

Es que no es solo obligación del Estado ni responsabilidad de los padres; también depende de las políticas editoriales de los medios de comunicación hacerse cargo de su cuota de respeto a las normas constitucionales y legales y convenciones sociales, y no solo a las reglas del mercado, el cual tiene como razón de ser al ser humano.

Ahora, ¿qué se puede hacer con programas de cable, como el tan irracional ‘Jackass’ que tanto gusta a los adolescentes?

Mauricio Alvarado-Dávila,
Quito

¿Cree que el atleta cuencano Jefferson Pérez haría bien en participar en la política nacional?

¿Cómo ve usted la disposición de que para entrar al Ecuador ya no se exija visado?

 

 

 Agenda
Guayaquil
Capacitación

El Instituto Técnico de Aviación Thomas Cook iniciará  cursos de capacitación de azafatas, counter con Amadeus y Sabre, recepción hotelera e inglés.  Las clases se iniciarán el 15 de septiembre. Inscripciones a los teléfonos  234-8042 y 09-932-5932.
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