Miércoles 04 de julio del 2007 El Gran Guayaquil

El cacao de Guayaquil y la calle Panamá

Estampas Porteñas

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Evocación de Sergio Cedeño Amador, presidente  de la Fundación Regional de Cultura Montubia.

Por más de 400 años la historia de Guayaquil está ligada al cacao. Los primeros cultivos comerciales en sus cercanías se reportan desde 1605;  en 1622, los guayaquileños donaron 12.000 pesos en cacao para construir  las murallas del puerto de Cartagena de Indias. En 1627, piratas holandeses saquearon la ciudad  y las plantaciones aledañas a ella. En la  colonia y gran parte de la época republicana, el cacao dio prosperidad a Guayaquil y al Ecuador, primer exportador del mundo desde fines del siglo XIX hasta 1904, cuando la supremacía la tomó Brasil, que a su vez en 1920 la cedió a Costa de Marfil, que la conserva.

La “época de oro” del cacao en el país fue de 1870 a 1920, año que comenzó el declive de la producción por la aparición pocos años  antes de las enfermedades monilla y escoba de bruja, que causaron  la más grave crisis económica de nuestra nación, que dependía casi exclusivamente del cacao. Se abandonaron las haciendas y hasta el conde Mendoza y la condesa Rachelita Jantet tuvieron que regresar desde Francia a Guayaquil y suspender las grandes fiestas “parisinas” que daban en su famosa hacienda cacaotera Cañafístula, de Vinces, donde cuenta la leyenda que existía una lagartera.

Pero los cacaoteros guayaquileños no claudicaron y en 1945 los grupos Seminario y Aspiazu importaron de Trinidad y Venezuela nuevos clones tolerantes a las enfermedades con lo cual se reanudó la producción. Para entonces y hasta hace pocas décadas el cacao continuó llegando a Guayaquil por vía fluvial desde los ríos de “Arriba” y la mayoría de las bodegas de las casas exportadoras estaban  en la tradicional calle Panamá, llamada así desde 1924,  ya que antes era  La Libertad e incluso en la colonia era la calle Real.

Los comerciantes y exportadores vecinos de esa calle durante gran parte del siglo pasado  acostumbraban  “tendalear” o secar el cacao en las veredas, que fue una evocadora característica guayaquileña. Fueron Salcedo Hermanos, Bruno Sadum y Jacinto Alvear y su empresa Salve Cía. Ltda., Durán Hermanos, Intercambio y Crédito, Herederos de J. Puig Verdaguer, Calvet Martínez y Cía. Grace Co., Ultramares S.A. etcétera. Actualmente las bodegas y “patios” de los exportadores están en Durán y la vía a Daule; el único comerciante que mantiene la tradición es don  Alberto Mercado,  en Panamá 444 e Imbabura.
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