Domingo 15 de octubre del 2006 Política

El mandatario de los jóvenes

Redactor | Jorge Villón

Aspiran a tener un presidente con estabilidad y transparencia

El 45,53% de  electores pertenece a una población joven. De allí que los  comicios  pueden tener cierta definición de este grupo elector.

¿Qué presidente quieres tener para los próximos cuatro años?

–Alguien que sea honesto y transparente, que no guarde secretos.

–¿Y por qué?

–No creo en los secretos. Creo que el país debe conocer su real situación económica y política. Que si pasa un problema, entonces hacerlo público, que si viene una ley, darla a conocer...

Para Hugo Salinas estas   son  cualidades que deben estar en el próximo mandatario  si se quiere un gobierno transparente y apartado de la corrupción. 

Este abanderado  del  colegio San José La Salle de Guayaquil, donde estudiaron además cuatro de los trece aspirantes presidenciables,  no  sufraga hoy, pero aspira  de los jóvenes que  sí lo hagan reflexionar sobre qué presidente quieren elegir.

Para estas elecciones,  el voto de los jóvenes  incidirá en los resultados.   Más de cuatro millones  de entre 18 y  35 años representan el 45,5% de los habilitados para participar de esta jornada, según el Tribunal Supremo Electoral.

Quienes constan en este grupo  hablan de pretender un mandatario que a más de ser transparente sea creíble, que dé estabilidad,  que se preocupe de la educación y la salud, que sea un buen administrador y que impulse las reformas políticas.

Uno de los mejores egresados de la carrera de Psicología Organizacional de la Universidad Espíritu Santo, Pericles Bayas, de 23 años,  considera que el país necesita una persona con  experiencia de servicio a la comunidad y  buen administrador.

“El futuro mandatario debe ser alguien  que no solo conozca cómo administrar los bienes, los dineros del petróleo, sino la administración del capital humano. Se necesita saber cómo será su  proceso de evaluación de las personas dentro de la administración pública”, dice Bayas. 
 
La secuela de la  crisis política que ha tenido el país en la última década, caracterizada por la inestabilidad de los gobiernos, inclina a otros  a buscar un presidente que les inspire estabilidad.

“Aquellos que fueron derrocados eran parte de una campaña populista. Por ello busco estabilidad. Con la presencia, la personalidad y las propuestas del candidato uno podría tener idea si es capaz de traer esa estabilidad”, afirma Sofía Ribadeneira, de 24 años y elegida una de las mejores alumnas de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.

Entre los jóvenes   hay quienes identifican una falta de firmeza y   liderazgo en los últimos gobiernos. De allí que unos  intentan apostar por  alguien que las represente.

Martha  Sesme tiene  20 años y votará por primera ocasión en una elección presidencial. Ella,  una de las mejores estudiantes de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil, aspira a que el próximo presidente responda a esas cualidades: “Quien sea elegido debe tener liderazgo, que sea firme en su plan de gobierno y que cumpla con sus ofrecimientos”, asevera.  

El juego de intereses políticos que han llevado a pasados mandatarios a compensar sus compromisos con cuotas dentro del poder es otro aspecto que los jóvenes quieren  evitar con  el próximo gobernante.  

A Luis Deidán, de 22 años y estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Metropolitana, le preocupa que alguien llegue al poder respondiendo a intereses distintos a los de la ciudadanía.

“Creo que una de las cualidades del presidente es que debe ser   incorrupto, de un honor excelente, que se preocupe por el pueblo y no de otros aspectos. No debe tener intereses personales”, opina Deidán.

Los jóvenes votantes también  bosquejan sus  expectativas con respecto al plan de gobierno  que debería ejecutar  el reemplazo de Alfredo Palacio y que involucre a este sector de la población.   

Daniel Saab, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, considera que quien llegue a Carondelet debe  “darle  más atención a los jóvenes” y una de esas opciones sería “otorgar  mayores créditos a los universitarios”.

Otro de los problemas que aquejan a los jóvenes es la falta de empleo, por ello, el electorado juvenil está tras un gobernante que se acerque a la posible solución.

Para Pericles Bayas, de la UESS, la falta de empleo no solo se debe ver por la carencia de producción.   “Las universidades siguen ofreciendo carreras que no tienen salida. Se  deben fomentar carreras nuevas que de verdad se vayan a implementar. Entonces, el nuevo  gobierno se debe sentar con las universidades para marcar las pautas a seguir en este aspecto”.

La juventud tiene además la percepción de estar desprotegida en materia de salud. Cindy Martillo,  abanderada del colegio Francisco Orellana, de Guayaquil, espera que quienes lleguen a las urnas elijan a alguien que sea “una persona que se dedique más a la  salud y se preocupe por el pueblo que cada día está en extrema pobreza”.

Daniel Reyes, quien este año ingresó a estudiar Medicina en  la Universidad Estatal de Guayaquil y sufragará por primera vez, dice que aspira  del siguiente mandatario un mejor manejo de los recursos petroleros y sus excedentes para que se destine   un rubro importante a la salud. 

Las reformas políticas tampoco escapan de las aspiraciones de los jóvenes.  Estos pedidos van desde que se promuevan  reformas para   recuperar la capacidad de legislar del Parlamento, que responda al interés  de los ciudadanos hasta reducir el número de diputados.

“Se debe  limpiar el Congreso, no destituirlo porque no quiero un presidente autoritario, pero sí creo que se puede   disminuir el número de los congresistas”, dice Sofía Ribadeneira, de la Universidad Laica.

Será hoy este mismo electorado el que podría   definir  los comicios y poner al  nuevo presidente de la República.
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