Sábado 23 de septiembre del 2006 Política

Revisar contratos petroleros, el plan fuerte de Sagnay

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Revisar los contratos petroleros que ha firmado el actual gobierno de Alfredo Palacio es una de las propuestas que ejecutará Carlos Sagnay si gana las elecciones presidenciales.

Candidato por Integración Nacional Alfarista, Sagnay afirma que no permitirá la salida del país de Palacio hasta que revise los contratos.

Sagnay también es partidario de convocar a una consulta popular. 

Entre los pasillos de los bloques habitacionales de las calles  Ximena y Alejo Lascano, en el centro de Guayaquil, aún hay quienes lo  recuerdan como el ‘estudioso’.

Carlos Sagnay de la Bastida salió del sector con destino a la antes Unión Soviética hace casi tres décadas luego de ganar una beca. Los antiguos moradores del lugar, sin embargo, no olvidan a aquel joven que fue abanderado del colegio San José La Salle en 1973.

Alfredo Vela, quien ha permanecido varias décadas por la zona como guardián, todavía bosqueja en su mente a  ese “muchacho tranquilo, que no se metía en problemas con nadie” y que salió a Rusia, sin saber el idioma. 
       
Sagnay tenía 18 años cuando viajó  para estudiar en el instituto de Petróleo y Gas en Azerbaiyán. El ahora aspirante presidencial por Integración Alfarista Nacional obtuvo esa beca estatal durante el régimen de Guillermo Rodríguez Lara.
 
Fue la última vez que se lo vio frecuentemente por las casas múltiples, después solo se obtenían referencias de él. Sagnay decidió desarrollar una carrera laboral y de estudios en el exterior a base de becas, que lo llevaron por Ucrania y Gran Bretaña.

Nicolás Parducci, uno de sus profesores en el colegio San José La Salle, lo describe como un joven “preocupado constantemente por sus estudios”, que inspiraba liderazgo entre sus compañeros.

Y aunque uno de sus conocidos en época colegial no vio en él una abierta proyección por aspirar a una alta magistratura en el país, Sagnay dice que fue algo que surgió cuando tenía cinco años.
 
De padres oriundos de Chimborazo, Sagnay de la Bastida logró especializarse en el manejo de empresas y temas petroleros. De 1980 a 1984 estuvo en la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE) como coordinador de abastecimientos en la refinería de Esmeraldas. A sus 25 años fue jefe de capacitación de la ahora Petroecuador. 
   
Su afán de prepararse lo llevó nuevamente al exterior en 1984. Con una beca y el apoyo de la CEPE estudió en una universidad británica. En esa nación conoció a su segunda esposa, la escocesa Jeanne Kirkwood, con quien procreó a  Charlotte, de 11 años. Antes tuvo un primer compromiso que duró tres meses. Fruto de esa relación es Natalia, su hija odontóloga de 28 años que no habla español y que vive en Ucrania. A ella no la visita mucho.

Parte de la década de los ochenta y noventa, ‘Pancho’, como lo llaman sus conocidos por sustituir Francisco, su segundo nombre, permaneció en Gran Bretaña.  Aquella no fue una migración voluntaria.  

“Viajé con la intención de  volver al país. Sin embargo, mientras hacía mi maestría en  1985, CEPE me decía que mi beca había terminado y que yo regrese al país para cancelarme prácticamente”, sostiene Sagnay. Él prefirió quedarse, aunque un tiempo desempleado.

Después de años de viajar entre Ecuador y Gran Bretaña, Sagnay decidió retornar para cumplir su proyecto de candidatizarse a la presidencia de la República. Desde el 2000 comenzó a venir con frecuencia y laboró en varias universidades. Pero fue hace poco más de un año que comenzó a ejecutar su proyecto. 

Los contactos se iniciaron con conocidos que frecuentaban los bloques habitacionales donde vivió en su niñez. Entre ellos, Rosalía Villena, quien prestó espacios de su consultorio médico para acoger la primera sede del Movimiento Ecléctico, con el que pretendía inscribirse. Villena fue contactada por Betty, la hermana doctora de Carlos Sagnay, a quien conocía como una persona que le gustaba “superarse”. 
 
Sagnay sostiene haber  recogido las “mejores” ideas de los partidos británicos para formar su movimiento. Se vinculó al partido conservador, una coalición de derecha y centroderecha. Al mismo tiempo trabajaba como consultor de negocios y asuntos petroleros en Gran Bretaña.

Pero no fue lo único que trajo consigo de esa nación. También acogió esa nacionalidad. Lo hizo en 1997 después de que el Congreso emitió una ley por  la cual los  emigrantes ecuatorianos podrían adoptar otra nacionalidad.           
 
Ya realizando las gestiones para su candidatura, Sagnay recibió la llamada de uno de sus profesores del San José La Salle para que se postule al cargo de presidente ejecutivo en Petroecuador, en el 2005. Para él, injerencias políticas impidieron que se concrete su posesión, no obstante, fue designado miembro del Consejo Administrativo.

Dentro de ese consejo fue una de las personas que mostró objeciones al contrato del gas licuado de petróleo que se firmó con Trafigura. A criterio de él, el contrato era perjudicial. Esa fue una de las razones para que sus relaciones se vayan deteriorando dentro de la entidad. Salió el 10 de noviembre del 2005 tras cinco meses en el cargo.

El aspirante se sintió excluido, y por ello, durante un encuentro con ex lasallanos pidió una cita al presidente Alfredo Palacio para explicar supuestas irregularidades en Petroecuador. La cita nunca se concretó, dice.

Tras su salida de Petroecuador, Sagnay  retomó su proyecto político. Quienes lo conocen afirman que esta es una de sus características: la  insistencia. No obstante, no pudo registrar su candidatura a través del movimiento Ecléctico por no completar el número de firmas requeridas.

¿Cómo llegó a ser el candidato del Alfarismo? Errol Cartwright, director de este partido, indicó que fue Sagnay, a través de conocidos, quien realizó acercamientos para que se le auspicie, a un día del cierre de inscripciones.  

Sagnay ahora inscrito afirma con cierta arrogancia que es “el más preparado y experimentado” entre todos los trece candidatos.

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