Miércoles 30 de agosto del 2006 Cultura

Adiós a Evelina Cucalón, una impulsora de la música

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Evelina Cucalón de Fougères en una fotografía del 23 de abril del 2002, durante una entrevista con este medio de comunicación. Falleció ayer luego de una larga enfermedad.

Dirigió por doce años la Junta Directiva de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y creó la Fundación Sinfónica de Guayaquil.

El pianista Reinaldo Cañizares la llamaba maestra. La soprano Beatriz Parra  la consideraba una valiosa intelectual, gran difusora de la música y una  amiga muy querida. Y Davit Harutyunyan, el director de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, la conceptuaba como un personaje de la vida cultural y social de Guayaquil.

Así recuerdan a Evelina Cucalón de Fougères sus amigos y quienes tuvieron la oportunidad de conocerla. Esta guayaquileña, que dirigió por doce años (de 1989 al 2001) la Junta Directiva de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y que estuvo al frente de la Fundación Sinfónica de Guayaquil, institución que ella creó, falleció ayer, a los  66 años.

Nacida el  23 de abril de 1940, en Guayaquil, en el seno de una dinastía de productores de cacao (dueños de la hacienda Bola de Oro), y esposa del  presentador de televisión Bernard Fougères, Evelina desarrolló en esta ciudad un amplio trabajo de difusión cultural y de apoyo, sobre todo, a la actividad musical. Muchos la califican como la mayor impulsora de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil. Afirman  que logró sacarla de la crisis en que se hallaba y encaminarla hacia la excelencia actual.

“Su realización más importante es quizá haber logrado mantener viva a la orquesta en un momento en que se pensaba ya no había futuro para esta”, dice Carlos Zavala, el actual director de la Junta Directiva de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, quien sucedió en el cargo a Cucalón, luego de que esta se retirara a principios del  2001.

Emprendedora, mujer de temple y de gran humanidad, su trayectoria marcó una huella imperecedera en nuestra cultura musical clásica.

Impulsó el Centro de Expresión Musical de la Fundación Huancavilca, de donde nació la Orquesta Sinfónica Juvenil del Guasmo. Una de las últimas realizaciones de la Fundación Sinfónica, que dirigió hasta el momento de su deceso, fue la creación del Fondo Jóvenes Talentos, para apoyar la actividad de los músicos jóvenes de la ciudad y el país.

El conservatorio Rimsky Kórsakov le otorgó el título de maestra Honoris Causa. Fueron sus padres Manuel Eduardo Cucalón Lasso (+) y Blanca Larrea de Cucalón. Son sus hijos: Sol Damerval de Magen, Eduardo Damerval Cucalón y Michelle Fougères Cucalón de Silva. Sus hermanos, Irene Cucalón de Jijón y Eduardo y Tania Cucalón Larrea. Tenía cinco nietos: Annaik Elizalde Damerval, Camille Gamarra Damerval, Eduardo y Fiorella Damerval Breschiani y Chloé Silva Fougères; y un bisnieto: Mathías Flores.

Evelina  estudió en Rosarian Academy en West Palm Beach, Florida, donde se distinguió como primera soprano en el coro del colegio. 

Sus restos fueron velados ayer en la sala exclusiva de la Junta de Beneficencia y luego cremados. Un cuarteto de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y la Orquesta Sinfónica Juvenil del Guasmo la despidieron. Un homenaje póstumo para quien Carlos Ycaza, columnista de este Diario, calificó en una nota  como “la Mujer Maravilla de la Música en Guayaquil”.

OPINIONES

“La recuerdo  alegre, positiva, buena amiga, solidaria con los artistas. Siempre tenía una sonrisa y una linda palabra para darte”.
Beatriz Parra Durango,
soprano


“Qué dolor, qué golpe. Hace  15 días quiso hablar conmigo, me iba a dar una cita. Era una mujer afectuosa, solidaria y muy ejecutiva”.
Fernando Cazón Vera,
poeta


“Yo la llamaba maestra, la consideraba mi maestra de vida. Ha sido mi madre artística en el Ecuador. Guayaquil le debe mucho musicalmente y especialmente la generación de jóvenes talentos que luego lograron triunfos nacionales e internacionales. Les abrió las puertas de los escenarios y de la Orquesta cuando eran muy jóvenes y no tenían un currículo”.
Reinaldo Cañizares,
pianista


“Habré tenido  13 o 14 años cuando la conocí. Era gentil, afable, amante de la música. Evelina nos ayudó mucho desde el principio a los jóvenes artistas.  Siempre estaré agradecido por la gestión que hizo por nosotros”.
Alejandro Ormaza,
pianista


“La sociedad perdió a uno de sus valores. Era una verdadera señora. Me invitó a dirigir la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, pero no alcancé a trabajar mucho con ella porque ya estaba enferma. Pero siempre tuvimos una relación muy buena. Para ella todo mi respeto y cariño”.
Davit Harutyunyan,
director de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil


“Conozco a Evelina desde siempre. Su trabajo por los jóvenes talentos ha estado en su pensamiento hasta el último momento. Esta noche (ayer), en el concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil, anunciaré que el Fondo Jóvenes Talentos llevará el nombre de Evelina Cucalón de Fougères, para que lo que ahora es duelo se convierta en estímulo para las juventudes”.
Juan Castro y Velázquez,
historiador de arte


“Trabajé muchos años como su relacionista pública en la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y en la Fundación Sinfónica. Conocerla era quererla”.
Pocha Granja,
amiga y compañera de labores
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